Instituto Clay: solución Navier-Stokes depende de hallazgos previos

El Instituto Clay de Matemáticas (CMI) ha aclarado los criterios que aplicará para evaluar la solución al problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio. Según las bases del premio, el instituto prestará especial atención a si la solución depende «de manera crucial» de ideas o hallazgos publicados con anterioridad. En ese caso, podrá reconocer dicho trabajo previo en la mención del galardón o incluso recomendar la inclusión del autor original.

Las normas, difundidas por Europa Press, indican que la solución presentada por OpenAI no será validada hasta que hayan transcurrido al menos dos años desde su publicación en un medio calificado. Además, la propuesta debe cumplir varios requisitos: publicarse en una revista con revisión por pares de prestigio mundial, alcanzar aceptación general en la comunidad matemática internacional y responder satisfactoriamente a las preguntas oficiales del problema.

El CMI también detalla las características de un «medio calificado»: debe tener un comité editorial con miembros identificados, un proceso de revisión por pares que garantice la verificación por expertos, y figurar en listas como MatchSciNEt. La decisión final sobre qué publicación califica recae en la entidad.

Pasados los dos años, el instituto determinará si la propuesta ha logrado aceptación general. Si considera que no merece atención detallada, puede negar el premio sin más trámite. En caso contrario, convocará un comité asesor especial de al menos tres miembros, dos de ellos expertos en el área, para evaluar la solución. Con base en su informe, el CMI decidirá si otorga el premio, a quién o si lo divide entre varios autores.

El instituto también contempla que un contraejemplo que resuelva el problema puede recibir un reconocimiento menor. Si no logra decidir sobre la corrección o atribución, podrá concluir que no se otorgue ningún premio para ese problema.

«SON TIEMPOS APASIONANTES PARA LAS MATEMÁTICAS»

El presidente del Instituto Clay, Martín Bridson, declaró a Europa Press que «son tiempos apasionantes para las matemáticas, con mucho que considerar». Señaló que el instituto comparte la «emoción» de la comunidad matemática mundial ante el anuncio de que el problema de Navier-Stokes «aparentemente ha sido resuelto». «Esperamos ver desencadenarse olas de nueva comprensión humana a medida que se analicen e interroguen las innovaciones detrás de este trabajo», añadió.

El CMI recordó su misión de promover «la belleza, el poder y la universalidad del pensamiento matemático» y subrayó que la organización de los Problemas del Milenio es una de sus herramientas más importantes. «El proceso se desarrolla con calma, pero les mantendremos informados», afirmó Bridson.

DOS MATEMÁTICOS ESPAÑOLES, CLAVE EN LA RESOLUCIÓN

Los investigadores Luis Martínez Zoroa, profesor de CUNEF Universidad, y Diego Córdoba (ICMAT-CSIC) fueron una base intelectual fundamental para avanzar en la solución del problema de Navier-Stokes, que OpenAI asegura haber resuelto con inteligencia artificial. Aunque Martínez Zoroa evitó hablar de plagio, la semana pasada surgió una polémica por la falta de reconocimiento de la compañía hacia trabajos previos que permitieron a la IA llegar al resultado.

El matemático Tristan Buckmaster (Courant Institute, Universidad de Nueva York) denunció falta de transparencia y presiones de OpenAI después de que la empresa anunciara la solución, poco después de que Buckmaster compartiera con ellos los avances de su investigación. Junto al investigador de Anthropic, Levent Alpöge, trabajó sin presupuesto institucional durante un año para resolver un problema abierto dentro de la mecánica de fluidos, relacionado con la ecuación de Navier-Stokes y la posibilidad de que el movimiento fluido tridimensional se rompa.

Con ayuda de modelos de IA como Claude de Anthropic y Codex de OpenAI, ambos demostraron un resultado que la comunidad científica perseguía desde hacía años. La idea de partida se apoyó en la investigación previa de los españoles Diego Córdoba y Luis Martínez-Zoroa. Sin embargo, OpenAI anunció también una solución más avanzada, generando controversia sobre el mérito.

OpenAI, en su comunicado, afirmó que no reclamará el Premio del Milenio y reconoció la prioridad del trabajo de Buckmaster y Alpöge, aunque negó haber accedido a datos concretos de los usuarios. No obstante, la compañía no descartó que «datos anonimizados derivados» de ese uso pudieran haber entrenado sus modelos. En el anuncio, no mencionó a los matemáticos españoles y contradijo la versión de Buckmaster sobre las presiones.

Fuente: Infobae

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