Hechizo de Amor 2: ¿El regreso de las hermanas Owens cumple las expectativas?

En 1998, el cineasta Griffin Dunne, conocido por Mi primer beso, escogió a dos actrices de renombre en Hollywood para llevar a la pantalla la novela de Alice Hoffman. Sandra Bullock, ya consolidada en la comedia romántica de los años 90, y Nicole Kidman, quien había participado en éxitos como El Pacificador y Batman Forever, unieron talento por primera vez en Hechizo de Amor. La química entre ellas fue inmediata y la historia cautivó al público.

La trama original presentaba a las hermanas Owens, marcadas por una maldición ancestral: cualquier hombre que se enamorara de ellas moriría. Criadas por sus tías, interpretadas por Stockard Channing y Dianne West, en una encantadora casa victoriana con huerta y jardín, Sally y Gilly aprendían a lidiar con los prejuicios del pueblo y el significado de su magia entre amores viejos y nuevos. Ahora, décadas después de su final feliz, las hermanas regresan a la gran pantalla en Hechizo de Amor: La magia continúa, nuevamente con Bullock y Kidman.

Hechizo de Amor: La magia continúa (Captura de tráiler oficial)

En esta secuela, el conjuro lanzado por su antepasada afecta ahora a las hijas de Sally: Kylie y Antonia. Ellas deben enfrentar su herencia mágica y romper el hechizo. Sin embargo, uno de los mayores problemas del filme es que el guión —basado en la novela— contradice abiertamente la maldición original de las Owens. Además, la película resulta caótica en su estructura: villanos mal desarrollados, motivaciones confusas y una narrativa predecible.

La forma en que se presenta la magia también cambia. En la primera entrega, los conjuros eran sutiles: soplar para encender una vela o activar licuadoras para los midnight margaritas. En la secuela, la magia se vuelve explícita, con paredes que se mueven y efectos que recuerdan a la Bruja Escarlata o a Harry Potter. Aunque no es necesariamente malo, el encanto de la original residía precisamente en esa delicadeza.

Hechizo de Amor: La magia continúa (Captura de tráiler oficial)

A pesar de lo anterior, hay aspectos positivos. Lo principal es que la secuela conserva la esencia de Hechizo de Amor. Las locaciones mantienen la magia de la primera película, y Sally y Gilly siguen siendo las mismas: la segunda con un espíritu aventurero y apasionado (los momentos de Kidman son los mejores), y la primera más reservada y reacia a aceptar su linaje.

Las hijas, interpretadas por Joey King y Maisie Williams, están bien elegidas, aunque sus roles no les permiten desarrollar todo su potencial. Se nota que el foco sigue en Sandra y Nicole, no en los viajes personales de las jóvenes, que deberían haber sido el centro de esta continuación.

Hechizo de Amor: La magia continúa funciona más como un anexo de la icónica primera parte que como una película independiente. La química entre las protagonistas sigue intacta y en algunos momentos logra transportarnos a lo que sentimos en 1998, pero aún está lejos de igualar aquella magia que nos enamoró.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK