El embalse de Mazar, considerado el reservorio estratégico clave para la seguridad eléctrica de Ecuador, perdió casi 10 metros de altura de agua en solo 45 días. Entre el 26 de julio y el 9 de septiembre de 2026, la cota del embalse cayó desde los 2.153,32 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.) hasta los 2.143,72 m.s.n.m, según registros de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec).
La reducción cobró fuerza en los primeros días de septiembre.
Solo entre el 1 y el 9 de septiembre, el nivel bajó 3 metros (de 2.147 a 2.144,09 m.s.n.m.), lo que representa el uso de más de 20 millones de metros cúbicos de agua.
Con este ritmo de consumo, el sistema ya utilizó cerca del 20% del volumen útil del embalse (60 millones de metros cúbicos de un total de 300 millones). Aunque la cota se ubica aún por encima del nivel crítico operativo de 2.115 m.s.n.m. —punto en el que ocurren cortes de luz—, la velocidad del descenso genera honda preocupación en el sector energético.
El rol de Mazar
El embalse de Mazar se extiende a lo largo de 31 kilómetros y alimenta al Complejo Hidroeléctrico Paute Integral. Su función principal consiste en almacenar agua para alimentar en cascada a tres centrales fundamentales:
- Mazar: 170 megavatios (MW).
- Paute-Molino: 1.100 MW.
- Sopladora: 487 MW.
En conjunto, estas tres plantas suman 1.757 MW de potencia instalada, capacidad que cubre entre el 38% y el 40% de la demanda eléctrica de todo el Ecuador. Por esta razón, cualquier disminución sostenida en sus reservas pone en riesgo directo la estabilidad del suministro nacional.
Menos lluvias, más consumo y el freno colombiano
La acelerada caída de la cota responde a la combinación de tres problemas simultáneos:
El primero tiene que ver con la situación de los caudales, los cuales están por debajo de la media histórica.
Durante los primeros ocho días de septiembre de 2026, el río que ingresa a Mazar registró un caudal promedio de apenas 54,4 metros cúbicos por segundo (m³/s), descendiendo incluso a 43,94 m³/s el 9 de septiembre. Estas cifras se ubican muy por debajo del promedio histórico del mes, estimado entre 75 m³/s y 106,3 m³/s.
El segundo aspecto tiene que ver con una el incremento de la demanda eléctrica.
En agosto de 2026, el consumo medio de electricidad en el país alcanzó aproximadamente 4.430 MW por hora al día, superando en cerca de 500 MW los 3.945 MW proyectados por el Operador Nacional de Electricidad (Cenace). En septiembre existe una demanda promedio de 4.500 MW/h al día, lo que equivale a 108 gigavatios/día.
Este incremento presiona las reservas de Mazar antes de llegar a los meses de mayor consumo habitual (diciembre y enero).
Y, finalmente, existe un desplome de las importaciones de energía desde Colombia, país que activó una alerta por riesgo de desabastecimiento interno ante la amenaza del fenómeno de El Niño. Como consecuencia, las ventas de electricidad a Ecuador se redujeron drásticamente: pasaron de un promedio de 281,1 MW diarios entre el 1 y el 6 de septiembre a registrar apenas 2 MW en promedio el 9 de septiembre.
Lo que se viene en el estiaje 2026-2027: Riesgo de déficit e incumplimiento de planes
El Ministerio de Energía confirmó que la época seca o estiaje se adelantó este año al mes de septiembre de 2026 —cuando normalmente iniciaba en octubre— y se mantendrá hasta marzo de 2027. A este escenario se suma la incertidumbre climática por el fenómeno de El Niño.
Informes técnicos del Cenace y análisis de expertos estiman que, frente a un estiaje severo y sin las importaciones colombianas, Ecuador afrontaría un déficit energético de entre 1.300 MW y 1.391 MW.
Para mitigar esta vulnerabilidad, el Gobierno anunció inicialmente la incorporación de 920 MW de nueva generación térmica durante 2026 (525 MW arrendados y 395 MW comprados). Sin embargo, el Viceministerio de Electricidad reconoció en agosto que solo logrará sumar 50 MW de nueva generación arrendada en el transcurso de 2026.
Radio Pichincha
LV