Ciclo de cine con Hitchcock, Bergman y vino busca recuperar la magia del séptimo arte

La pandemia de COVID-19 marcó un antes y un después en la relación entre el público y las salas de cine. Aunque han transcurrido seis años desde entonces, la brecha generada por el distanciamiento y la posterior recuperación lenta sigue siendo evidente. Ya no se vive la misma conexión que en décadas pasadas, cuando las familias pasaban jornadas enteras en las butacas.

El año 2026 ha traído consigo fenómenos de taquilla como La Odisea o Spider-Man: Brand New Day, así como éxitos de género como Backrooms y Obsession. En este contexto, surge en Madrid una iniciativa cinematográfica que busca unir a leyendas como Alfred Hitchcock e Ingmar Bergman, acompañada de música en directo, copas de vino y la participación de figuras como el premio Cervantes Luis Mateo Díez y la productora Elena Manrique (El laberinto del fauno, Celda 211). El proyecto se llama La brecha de lo real.

“La palabra brecha es muy importante para mí, porque estas películas abren un espacio donde las certezas de todos pueden moverse. El arte no cambia el mundo, pero puede cambiarnos la manera de mirarlo”,

explica la actriz Isabel Herranz, encargada de fundar y coordinar esta iniciativa. El ciclo arranca este jueves en el Pequeño Cine Estudio de Madrid con la proyección de Vértigo de Hitchcock, y se extenderá hasta el 8 de octubre con Persona de Bergman, pasando por El ángel exterminador de Buñuel y Rashomon de Kurosawa. En palabras de Herranz: “Todas tienen una narrativa común: la puesta en solfa de la realidad. En todas hay una brecha. Entre la mirada, la representación, desde dónde miramos y desde dónde nace nuestro deseo”.

Imagen de 'Vértigo', de Alfred Hitchcock.

Recuperar la experiencia cinematográfica

Más allá de la selección de clásicos, Herranz explica que el objetivo central es rescatar la experiencia cinematográfica perdida. “Estamos tan rodeados de imágenes y todo sucede tan rápido que perdemos la posibilidad de detenernos ante una imagen. Se ve una película tras otra y punto. No se retiene, no se asimila, no se comenta. Este ciclo pretende recuperar eso. No es un ciclo al uso. Es una reinvención del cinefórum de toda la vida”, razona. Para ello, ha incluido un coloquio y un encuentro posterior con vino y aperitivos.

He querido incluir música, la película, un coloquio y un encuentro posterior. Hay un vino seleccionado para cada noche, con un picoteo, para que la experiencia se alargue y también se prolongue la pregunta que deja la película. Durante la entrada del público habrá música en directo con una pianista y cantante, con un repertorio pensado para cada título. Me interesa que se entre al cine como se entraba antes, con recogimiento, casi como si se entrara a un templo”,

detalla la coordinadora del ciclo.

Imagen del Pequeño Cine Estudio, donde tienen lugar las proyecciones y coloquios de 'La brecha de lo real'.

Unos invitados de altura

Para los coloquios, Herranz ha reunido a invitados de lujo de diversas disciplinas. Estarán el crítico Carlos Losilla, la productora Elena Manrique, el director José Manuel Mouriño, los escritores Luis Mateo Díez y Marta Sanz, el artista visual Javier Codesal, y el psicólogo Andrés Borderías (director del Centro de Psicoanálisis Aplicado y fundador de la revista Letras Lacanianas). Herranz explica que buscaba una conversación multidisciplinar y no una masterclass: “No quería perfiles solo de cine. Me interesaba que hubiera una conversación multidisciplinar y que cada invitado aportara una mirada distinta. Carlos Losilla podría dar una clase magistral sobre Vértigo, igual que Constanza Nieto o Luis Mateo Díez podrían desarrollar muchos aspectos de la película, pero no quiero una masterclass”.

La coordinadora aspira a convocar no solo a cinéfilos apasionados, sino también a público menos habitual, incluso quienes no hayan visto ninguna de las películas. “Quiero captar al público, incluso al que no es gran cinéfilo. No se trata de dar una película masticada ni de explicarla como si el espectador no pudiera entrar en ella; se trata de decir: ‘Aquí hay algo que quizá te estás perdiendo’. Quiero que el público se sienta libre y que participe”, concluye Herranz. Con miras al futuro, agrega: “Lo importante es crear comunidad, construir una marca y poder avanzar hacia un segundo ciclo, donde me gustaría incorporar teatro”.

Fuente: Infobae

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