Las fuerzas rusas han elevado el nivel de amenaza contra Ucrania con el despliegue de una nueva generación de drones de combate propulsados por motores a reacción. Estas aeronaves no tripuladas, que vuelan a mayor altitud y velocidad que los modelos anteriores, están forzando a Kiev a replantear su estrategia de defensa aérea. Los aparatos alcanzan una altura de hasta cinco kilómetros y velocidades que oscilan entre 400 y 600 kilómetros por hora, lo que reduce significativamente la eficacia de los interceptores actuales.
Con una longitud de seis metros y una envergadura de 5,5 metros, estos dispositivos se asemejan más a un mísil de crucero que a un dron convencional, según los analistas. Expertos consultados por la agencia internacional señalaron que incorporan minimotores a reacción de fabricación china y son capaces de transportar hasta 90 kilogramos de explosivos.
Una escalada en los números
Las estadísticas reflejan un incremento drástico en el uso de estos artefactos. Moscú lanzó en agosto cerca de 2.800 drones propulsados por reactores, frente a 1.500 en julio y solo unos pocos cientos en junio. Las oleadas de ataques contra la capital ucraniana han provocado alertas aéreas casi constantes durante las últimas semanas.
El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, calificó la situación como un “horror que estuvo ocurriendo en el cielo estos últimos días” y vinculó esta nueva táctica al líder ruso, Vladimir Putin. Durante su intervención del domingo, el mandatario prometió una respuesta contundente.
“Aniquilan el progreso que habíamos logrado en la lucha”, afirmó el experto militar ucraniano Sergiy Zgurets.
La red de interceptores ucraniana, construida tras la invasión de 2022, lograba derribar a la mayoría de los drones de hélice y motores de combustión. Sin embargo, los nuevos modelos vuelan hasta tres veces más rápido y a una altura que limita el alcance de esos sistemas. Un portavoz de la Fuerza Aérea de Ucrania indicó que las defensas destruyen alrededor del 60% de estos drones a reacción, en comparación con más del 90% de los aparatos más lentos y bajos.

Incidente en pleno día y visitas diplomáticas
El viernes pasado, uno de estos drones a reacción impactó directamente en la sede de los servicios de seguridad de Ucrania en el centro histórico de Kiev, a plena luz del día. Ucrania sostiene que Rusia buscó perturbar la visita de los emisarios estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner a Moscú y Kiev, cuyo objetivo era reactivar las negociaciones de paz.
La capital llegó a registrar hasta una docena de alertas aéreas por jornada. Durante esos episodios, empresas e instituciones suspenden sus actividades y el metro limita su funcionamiento. Esto genera embotellamientos y concentraciones de personas en las calles. Varios centros educativos, que retomaron las clases la semana pasada tras las vacaciones de verano, optaron por pasar a la enseñanza a distancia.
Las autoridades de Kiev flexibilizaron de forma excepcional algunos protocolos de seguridad para que la ciudad, con cerca de tres millones de habitantes, pueda mantener sus actividades esenciales. No obstante, la administración capitalina recibió críticas por no anticipar la amenaza de los drones rusos propulsados por reactores, cuya producción, según analistas, comenzó hace 18 meses y ya alcanza cerca de 3.000 unidades mensuales.

“Moscú tiene una oportunidad con estos drones a reacción”, afirmó el bloguero ucraniano Nikolaevsky Vaniok, cercano a la comunidad de defensa aérea del país y con más de 2,6 millones de seguidores en Telegram.
La respuesta de Ucrania
Zelensky reunió la semana pasada a su gabinete militar para acelerar la fabricación de interceptores más veloces. El mandatario aseguró que existen prototipos y que los equipos técnicos trabajan “para que esta nueva arma alcance el nivel de eficiencia requerido”.
Una empresa ucraniana dedicada a la producción de interceptores contra drones convencionales informó que trabaja de forma activa en una solución para enfrentar los nuevos dispositivos.
El director del centro de análisis Defense Express, Sergiy Zgurets, consideró que Ucrania necesita una estrategia más amplia que el desarrollo de interceptores mejorados. A su juicio, la respuesta debe reunir aviación, sistemas tierra-aire, guerra electrónica y ataques contra instalaciones rusas de lanzamiento y producción.

“Los rusos han tomado la delantera en este ciclo tecnológico”, señaló Zgurets, quien estimó que Ucrania podría necesitar “hasta seis meses” para desarrollar contramedidas eficaces.
Fuente: Infobae