Un equipo de científicos ha descubierto en un campo de ovejas del Ártico noruego uno de los fósiles animales tridimensionales más antiguos que se conocen. El hallazgo, que corresponde a una charnia de 560 millones de años, ha permitido observar características anatómicas que hasta ahora no se habían podido detectar con claridad en otros ejemplares.
La charnia era un organismo marino primitivo de cuerpo blando, con una forma similar a la de una fronda, que habitó los océanos mucho antes de que surgiera la mayoría de los animales modernos. Por su antigüedad y el excepcional estado de preservación, este ejemplar ofrece nuevas pistas sobre los inicios de la vida compleja en la Tierra.
El primer fósil confirmado de charnia en Escandinavia
El descubrimiento se realizó en Finnmark, al norte de Noruega. Según los investigadores, se trata del primer hallazgo confirmado de charnia en Escandinavia. El fósil pertenece al período Ediacárico, una etapa geológica que abarca desde hace 635 hasta 541 millones de años, cuando surgieron algunas de las primeras formas complejas de vida en el planeta.
La investigación fue liderada por la Universidad de Cambridge y sus resultados fueron publicados en la revista científica Palaeontology. El estudio señala que este es además el primer gran yacimiento nuevo de este tipo identificado en Europa en décadas.
Preservación en 3D revela detalles inéditos

A diferencia de la mayoría de los fósiles de este grupo, que suelen conservarse como impresiones aplanadas en la roca, el ejemplar noruego mantuvo su forma en tres dimensiones. Los científicos explicaron que el organismo fue arrastrado por una avalancha submarina antigua y quedó enterrado rápidamente en el lecho marino, un proceso que rellenó su cuerpo con sedimentos y ayudó a preservar su estructura.
Yorick Veenma, autor principal del estudio e investigador del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Cambridge, afirmó:
“Cuando ves la misma especie preservada de una manera distinta, empiezas a notar propiedades que no habías visto antes”.
Gracias a ese estado de conservación, el equipo identificó pequeñas crestas o “quillas” a lo largo de las ramas del fósil, un rasgo que no había sido detectado en otros ejemplares más planos.
La rareza del registro fosilífero aumenta el valor del hallazgo
La charnia tenía un aspecto similar al de una fronda y vivió en mares antiguos mucho antes de la aparición de la mayoría de los grupos animales actuales. Como se trataba de un organismo de cuerpo blando, su preservación en el registro fósil era especialmente difícil.
Neil Davies, coautor del trabajo e integrante del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge, señaló:
“El registro fósil del Ediacárico tiene varios factores en contra, sobre todo porque la mayoría de los organismos eran de cuerpo blando y los esqueletos todavía no habían evolucionado, por lo que son más difíciles de preservar”.

Davies añadió que muchos fósiles de ese período aparecen como impresiones aplastadas bajo capas de roca, por lo que encontrar un ejemplar de esta antigüedad preservado en 3D es extremadamente raro.
El nuevo yacimiento sugiere una distribución más amplia de estos organismos
Aunque ya se habían hallado fósiles del Ediacárico en distintos puntos del mundo, el nuevo sitio de Finnmark amplía la distribución conocida de la charnia y refuerza la posibilidad de que estos primeros animales hayan tenido una presencia más amplia de la que se suponía.
Veenma comentó:
“Como científicos, solemos volver una y otra vez a los mismos yacimientos conocidos en busca de fósiles como estos. Este hallazgo demuestra que aún existe potencial para descubrimientos en lugares menos conocidos”.
El investigador también explicó que el registro geológico de este período es limitado y que la mayoría de los fósiles del Ediacárico procede de unos pocos yacimientos. En ese contexto, el nuevo sitio del Ártico noruego abre la puerta a futuras búsquedas en áreas que hasta ahora no figuraban entre las más exploradas.
Además del fósil de charnia, el equipo identificó otras partes del ecosistema fósil y espera encontrar nuevos ejemplares en próximas campañas. Davies concluyó:
“Podría haber toda una comunidad aún por descubrir de estos organismos primitivos conservados allí”.
Fuente: Infobae