Turista italiano con cabeza de cocodrilo disecada enfrenta millonaria multa

Un ciudadano italiano se encuentra bajo investigación por presunto contrabando luego de que efectivos de la Guardia di Finanza —la policía financiera de Italia— descubrieran una cabeza de cocodrilo disecada en su equipaje durante una inspección aduanera en el Aeropuerto de Caselle, en Turín. El animal pertenecía a una especie clasificada en peligro crítico de extinción, y el viajero ahora se expone a una sanción económica de hasta 200.000 euros (aproximadamente USD 235.000) o, en el peor de los escenarios, a prisión.

El pasajero retornaba de sus vacaciones y arribó a Turín procedente de Miami, con una escala en Estambul, según información difundida por el diario británico The Guardian. La pieza se hallaba envuelta en papel marrón dentro de la maleta, con la intención de evadir los controles de seguridad y aduana. Las autoridades fronterizas la incautaron de inmediato y abrieron una investigación formal en su contra por tráfico de especímenes de fauna silvestre protegida.

La cabeza ingresó al país sin los documentos exigidos por la normativa internacional

El hallazgo de una pieza disecada durante un control en el Aeropuerto de Caselle, en Turín, derivó en una causa formal contra el viajero (Crédito: Guardia di Finanza)

La unidad de Turín de la Guardia di Finanza detalló en un comunicado que el objeto llegó a territorio italiano sin el certificado ni la licencia requeridos por la legislación vigente. El cuerpo policial precisó que la pieza fue decomisada porque carecía de la documentación oficial indispensable para su importación.

Los cocodrilos están amparados por la Convención de Washington, un acuerdo global suscrito en 1973 para proteger plantas y animales amenazados frente al comercio internacional. Este tratado clasifica a diversas especies de cocodrilos entre las más vulnerables al tráfico ilegal, dado el valor que sus pieles, huesos y cabezas tienen en determinados mercados.

En caso de ser condenado, el hombre enfrentaría una multa de entre 20.000 y 200.000 euros (unos USD 24.000 y 235.000) o una pena de cárcel de tres meses a un año. Si reincide, la condena prevista se incrementa de seis a dieciocho meses. Los cargos se fundamentan en el delito de contrabando de un ejemplar perteneciente a una especie protegida tanto por el ordenamiento jurídico italiano como por las normas internacionales.

Italia refuerza controles por su rol central en el tráfico ilegal de fauna

El operativo en Turín se enmarca en un plan de alcance nacional para combatir el comercio ilícito de vida silvestre. Según The Guardian, Italia es uno de los principales corredores de tránsito para esta actividad, buena parte de ella vinculada al crimen organizado, motivo por el cual las autoridades han intensificado las inspecciones en aeropuertos y pasos fronterizos.

La causa prevé multas de entre 20.000 y 200.000 euros o penas de tres meses a un año de cárcel (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un informe publicado este año por la rama italiana del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) advirtió que tortugas, aves ornamentales, reptiles tropicales e incluso primates pequeños se comercializan ilegalmente a través de canales digitales e intercambios transfronterizos. En 2025, las autoridades incautaron en Sicilia un chimpancé que se mantenía en cautiverio sin autorización, un caso que evidenció la variedad de especies involucradas en estas redes.

Comprar una cabeza de cocodrilo como recuerdo puede terminar en arresto

Las autoridades advierten que muchos turistas adquieren piezas similares como souvenirs sin saber que trasladarlas a su país de origen es ilegal. Desconocer la normativa no exime de responsabilidad penal en los países firmantes del tratado. En 2025, un ciudadano canadiense fue detenido en el aeropuerto de Delhi tras hallarse en su bolso una cabeza de cocodrilo comprada en Tailandia.

La Convención de Washington, también conocida como CITES, regula desde hace más de cinco décadas el comercio de miles de especies de fauna y flora a nivel mundial. La norma establece que cualquier pieza derivada de un animal protegido —incluso si fue adquirida como recuerdo en un mercado local— requiere documentación oficial para cruzar fronteras internacionales. Trasladarla sin esa acreditación constituye un delito en todos los países firmantes y puede acarrear sanciones penales importantes para el infractor.

Fuente: Infobae

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