Una serie de documentos internos, que suman una docena, han puesto en evidencia la preocupación de agencias de seguridad de Estados Unidos ante el uso de las gafas inteligentes Ray-Ban Meta. Según estos registros, existe el temor de que estos dispositivos sean empleados para grabar en secreto a oficiales y dependencias policiales, así como para filtrar información sobre infraestructuras de detención o incluso para realizar reconocimientos previos a atentados. En enero de 2026, la unidad de contraterrorismo del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) emitió un memorando en el que calificó estos anteojos como una amenaza de “seguridad y contrainteligencia”, documento que fue distribuido entre agencias de todo el país.
Los registros, obtenidos por la organización sin fines de lucro Property of the People y revisados por medios internacionales, abarcan desde centros de fusión del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) hasta el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La inquietud central radica en que las gafas —equipadas con cámara y micrófono— son prácticamente indistinguibles de un modelo convencional de Ray-Ban u Oakley, lo que les permite pasar controles de seguridad sin ser detectadas.
Advertencia policial: las gafas Meta pueden ingresar a celdas sin ser detectadas
El memorando del NYPD instruyó a los oficiales a revisar con detenimiento cualquier par de anteojos que ingrese a las instalaciones. Se advirtió que, si se graba el interior de una dependencia policial, podría quedar expuesta información sensible sobre la distribución de las celdas, las cámaras de vigilancia y las rutinas de patrullaje.

Como respaldo, el documento citó dos videos capturados con estas gafas dentro de centros de detención y publicados en redes sociales. Uno de ellos, difundido en TikTok en julio de 2025, mostraba el interior de un centro de Carolina del Sur que estaba bajo investigación federal por condiciones insalubres. En las imágenes, otros detenidos dormían, comían o caminaban sin saber que estaban siendo filmados.
Centros de análisis de amenazas alertan sobre reconocimiento facial y uso terrorista
La preocupación alcanzó a los centros de fusión del DHS en Maine, San Diego, Tennessee, Virginia y Nueva York, así como al equipo conjunto de evaluación de contraterrorismo. Un documento del centro de fusión de Maine, difundido en junio de 2026, advirtió que algunos modelos de gafas inteligentes pueden usar software de inteligencia artificial, incluido el reconocimiento facial, para identificar a oficiales con información pública o recopilar datos con fines violentos.

El NYPD también emitió, en enero de 2025, una alerta vinculada al atentado de Año Nuevo en Nueva Orleans, cuando un hombre embistió con un camión a la multitud en Bourbon Street, matando a 14 personas e hiriendo a otras 35. El FBI informó a las agencias locales que el perpetrador había recorrido la zona en bicicleta a fines de 2024 con gafas inteligentes para realizar lo que la agencia calificó como “reconocimiento previo al ataque”.
El memorando instó a los agentes a prestar atención y a dar parte de cualquier persona que actúe de forma sospechosa con lo que parezca ser un par de gafas inteligentes.
ICE prohibió las gafas Meta en espacios federales por riesgo de captación de información sensible
En agosto de 2026, ICE clasificó las gafas inteligentes como cámaras corporales y prohibió su uso en el “espacio de trabajo federal”.

Un memorando firmado por el director en funciones de la agencia, David Venturella, advirtió que “el uso de las Meta Glasses o dispositivos similares podría capturar, grabar o transmitir información sensible de forma no intencional”.
Meta actualizó sus mecanismos de privacidad tras denuncias de grabaciones sin consentimiento
Meta anunció a principios de septiembre de 2026 actualizaciones de privacidad para sus gafas. La portavoz Dina El-Kassaby precisó que cada par incluye una luz LED blanca que parpadea al grabar, no puede apagarse, y si alguien manipula el indicador, la cámara se desactiva. Medios de comunicación habían comprobado en agosto que una versión anterior del mecanismo fallaba cuando la luz era tapada una vez iniciada la grabación; la actualización corrigió ese punto.

Además, Meta eliminó miles de publicaciones vinculadas a contenido de acoso y bloqueó términos de búsqueda asociados a ese material. “Las empresas que ofrecían servicios para manipular el LED cerraron sus operaciones porque la cámara ahora se desactiva cuando se detecta la manipulación”, indicó la compañía en un comunicado oficial.
Ante la advertencia policial por el atentado de Nueva Orleans, El-Kassaby argumentó que el perpetrador podría haber filmado el área con cualquier otro dispositivo, incluido un teléfono celular.
El debate sobre privacidad enfrenta a fuerzas de seguridad, ciudadanos y expertos digitales
El caso divide a quienes ven en la tecnología una amenaza a la seguridad y a quienes la interpretan como un mecanismo legítimo de control ciudadano sobre el Estado. Ryan Shapiro, director ejecutivo de Property of the People, sostuvo que los documentos revelan una aspiración de las fuerzas del orden a mantener el uso exclusivo de las cámaras.
“Estas agencias vigilan al público sin cesar, pero en el momento en que podemos observarlas a ellas, eso se convierte en una amenaza. Cuando solo el gobierno tiene permitido sostener la cámara, eso no es seguridad. Es impunidad”, dijo.
Evan Greer, director ejecutivo de Fight for the Future, advirtió: “La vigilancia nos hace a todos menos seguros. No existen unas gafas Meta que sean solo para los buenos.” Falta definir si la solución es regulación tecnológica, restricciones legales al uso civil o reformas en los protocolos de transparencia policial.
Fuente: Infobae