Desde que ingresó a La Casa de los Famosos México, Flor Vigna ha vuelto a cautivar al público, ahora con una proyección internacional y una energía que cruza fronteras. La cantante y actriz argentina, reconocida por reinventarse en cada reto, no solo se ha afianzado como una de las figuras estelares del reality, sino que también ha utilizado el espacio para evocar instantes familiares que definieron su trayectoria. Durante una conversación relajada, Flor rememoró la ocasión en que su padre, Miguel, se transformó en el protagonista imprevisto de una velada de Bailando por un sueño, impulsado por Marcelo Tinelli y el impacto de la televisión en directo.
“Yo estaba en un programa que se llamaba Bailando por un sueño. Él iba a verme y en un momento el conductor lo agarró”, relató Flor, con la emoción a flor de piel. “Mi papá tenía un vivero. Y entonces el conductor le dice: ‘¿De qué trabajás vos?’. ‘Y yo vendo plantas’, todo lo otro. ‘Bueno, a ver, pasá tu Instagram’. Y tenía dos seguidores… Entonces, él comenta: ‘Bueno, vamos a llenar el Instagram de Miguel’”. El recuerdo le arrancó una sonrisa: su progenitor, habituado a laborar en el anonimato y tras múltiples fracasos, de pronto se halló en el centro de atención, con la oportunidad de alcanzar a miles de personas en todo el país.
La historia data de julio de 2021, cuando Flor, instantes antes de salir a la pista para bailar reguetón, saludó a su papá, Miguel, quien la observaba desde un costado. “Ahí está mi viejo, que es otro guerrero, y te trajo…”, alcanzó a decir frente al micrófono de Tinelli, quien de inmediato dirigió el reflector hacia el hombre que acabó siendo el personaje de la noche. “Te traje un árbol para que plantes”, replicó Miguel, cargando un pino en brazos y escoltado por su hermano. Entre risas, Flor confesó: “Tiene un emprendimiento y quiere hacer un chivo, ¿entendés?”. Tinelli entró en el juego y, lejos de esquivar la solicitud, invitó a Miguel a promocionar su vivero en directo.
El conductor, con su característico humor, tomó el micrófono y preguntó el nombre del emprendimiento. “Huerta Ciudad”, respondió el padre de Flor. Tinelli, como un auténtico locutor, miró a cámara y publicitó el vivero: “Señoras y señores, las mejores plantas de Capital Federal, el Gran Buenos Aires y todo el país, te las vende Huerta Ciudad. Mirá las plantas que tenemos. ¿Dónde vas a encontrar este verde? Este verde de verdad no lo encontrás en la camiseta de Ferro, lo encontrás en Huerta Ciudad. Los mejores pinos, las mejores araucarias, los mejores álamos. Todas las mejores plantas que quieras, Huerta Ciudad. Conectanos a través de la web o a través de nuestro Instagram. Preguntá por Don Vigna o por su hermano. Y si no, te atiende su hija. Y si no, te atiende Facundo Mazzei”, bromeó, desatando carcajadas en el estudio.
El momento fue tan espontáneo como inolvidable. Flor, conmovida, empezó a narrar la historia de su padre como emprendedor, pero Tinelli interrumpió para evidenciar el efecto real que la televisión puede generar: “Perdón, ya tenemos 9.017 seguidores. Y les digo algo, cuando lleguemos a 10 mil seguidores, al seguidor 10 mil, le regalamos dos pinos”. La consigna provocó una carrera vertiginosa en redes, y en cuestión de minutos la cuenta de Huerta Ciudad superó los 200 mil seguidores. “Mi papá es Homero Simpson: tuvo 28 mil emprendimientos. Cuando yo era chica, dijo: ‘Las sandías…’”, contó Flor entre risas, mientras el conductor y la audiencia celebraban el fenómeno viral.

Para Flor, aquel instante trascendió la mera anécdota televisiva. “Mi papá pasó de tener toda una vida trabajando, que nadie lo conozca, que fracasó un montón de veces todo, a que en el programa número uno todos lo empiecen a seguir. Yo me quiero dedicar a esto a partir de ahora. Y quería ser influencer y todo y yo le ayudé, pero le dije: ‘Si vos no aprendés a editar, a hacer cosas, yo no, no puedo hacer de todo’. Después agarró la ganancia”, recordó, combinando humor, ternura y un reconocimiento a la perseverancia paterna.
A través de este relato, Flor Vigna volvió a demostrar que la televisión no solo es un escenario de competencia y exposición, sino también una plataforma donde los sueños, los afectos y las historias familiares pueden hallar un lugar insospechado. Y, como suele suceder en su carrera, lo vivió con la autenticidad y la emoción que la definen, dejando claro que, para ella, los vínculos y los pequeños grandes gestos siguen siendo lo más importante.
Fuente: Infobae