Luna: ¿archivo de tecnología extraterrestre? Científicos lo investigan

Un grupo de investigadores ha planteado una hipótesis fascinante: que la Luna podría albergar restos microscópicos de civilizaciones extraterrestres que alguna vez existieron en la galaxia. La idea es que partículas desprendidas de sus tecnologías, erosionadas por el espacio, habrían viajado hasta nuestro sistema solar y se habrían depositado en la superficie lunar.

Imaginemos una sociedad alienígena con capacidades tecnológicas muy superiores a las humanas: naves del tamaño de ciudades, minas planetarias o enjambres de paneles solares captando energía de una estrella. Con el tiempo, la erosión cósmica desgastaría esas estructuras, liberando diminutos fragmentos que se dispersarían por el espacio. Si la civilización colapsara, sus restos se degradarían aún más, generando nubes de partículas similares a los microplásticos en los océanos terrestres, que podrían salpicar innumerables mundos.

El equipo, liderado por Lewis Pinault, científico asociado del Instituto SETI en Mountain View, California, e investigador del Birkbeck College de la Universidad de Londres, ha desarrollado un estudio que está en proceso de revisión por pares para la International Journal of Astrobiology. En él, proponen buscar estos restos microscópicos en el suelo lunar como una forma de responder a una de las preguntas más profundas de la humanidad: ¿Estamos solos en el universo?

“Si alguna otra civilización tecnológica ha existido alguna vez en nuestra galaxia, no es una hipótesis descabellada pensar que haya partículas de ella en la Luna en cierta cantidad”, afirmó Pinault.

Para sostener su propuesta, los investigadores modelaron cómo las infraestructuras extraterrestres podrían erosionarse hasta convertirse en partículas minúsculas y cómo estas se dispersarían por la galaxia. Este fenómeno ya se observa en la Tierra: los satélites, por ejemplo, liberan material microscópico al espacio.

Una idea con respaldo científico

Sofia Sheikh, científica del Instituto SETI que estudia tecnologías extraterrestres hipotéticas conocidas como “tecnomarcadores”, calificó la idea como “una vía creativa y que vale la pena explorar”. Destacó que el programa Artemis de la NASA, que busca llevar astronautas de nuevo a la Luna, brinda un contexto ideal para esta investigación.

“Sabemos que, en la Tierra, el tiempo y la entropía pasan factura a todo lo que crean los seres humanos, y queda mucho por explorar sobre cómo la degradación de los artefactos tecnológicos puede aplicarse a las búsquedas de inteligencia extraterrestre”, escribió Sheikh, quien no participó en el estudio.

Ian Crawford, profesor de ciencias planetarias en el Birkbeck College y coautor del estudio, defendió la legitimidad de buscar artefactos tecnológicos extraterrestres, más allá de las señales de radio.

“Si se admite que la búsqueda de inteligencias extraterrestres es una parte legítima de la ciencia, lo cual es evidente, entonces la búsqueda de los productos tecnológicos –es decir, los artefactos de estas inteligencias– debería ser tan válida desde el punto de vista científico como la búsqueda de sus emisiones de radio”, sostuvo Crawford.

Inspirados en ideas previas

El concepto tiene raíces en el trabajo del investigador ucraniano Alexey Arkhipov, quien en la década de 1990 sugirió que la Luna podría ser un lugar de acumulación de artefactos extraterrestres. En aquel entonces, la búsqueda de vida extraterrestre era un tema marginal en la academia, y su trabajo no recibió mucha atención.

Pinault y su equipo retomaron esa idea y se centraron en partículas de apenas unos micrones, comparables en tamaño con una bacteria. En honor a Arkhipov, denominaron a estas hipotéticas partículas “partículas de Arkhipov”.

Además, consideraron la posibilidad de que los extraterrestres hubieran enviado máquinas microscópicas con fines de vigilancia u otras misiones activas. A estos objetos operativos los llamaron “partículas de Bracewell”, en referencia al físico Ronald Bracewell, quien propuso la idea de sondas extraterrestres autónomas en la década de 1960.

El equipo sugiere que cada estrella podría haber albergado múltiples civilizaciones generadoras de residuos. Pinault añadió que los extraterrestres “podrían haberse convertido en viajeros estelares que desarrollan tecnologías similares en cada sistema estelar al que llegan, por lo que la probabilidad de que haya una cantidad considerable de residuos interesantes en la galaxia es muy alta”.

Una misión ambiciosa

Para poner a prueba la hipótesis, los científicos proponen enviar una misión a la superficie lunar para tamizar aproximadamente un metro cúbico de suelo como punto de partida. Luego, instrumentos especializados analizarían el material en busca de partículas artificiales, mediante el examen de metales y otras sustancias fabricadas.

Jason Wright, profesor de astronomía y astrofísica en la Universidad Estatal de Pensilvania e investigador en búsqueda de inteligencia extraterrestre, calificó el artículo preliminar como “impresionante” y “extremadamente exhaustivo”, y afirmó que merecía la pena probar este enfoque.

“Han retomado lo que en realidad es una idea bastante desconocida y mostrado que es plausible”, dijo Wright, quien no participó en el trabajo.

Pinault ya ha desarrollado modelos para buscar objetos artificiales de mayor tamaño en la Luna, como los restos de la sonda soviética Luna 9, aún no localizados. Modelos similares podrían entrenarse para detectar granos diminutos de posible origen artificial.

Un desafío importante es que muchas partículas artificiales en la Luna podrían ser de origen humano, ya que numerosas naves espaciales se han estrellado allí durante décadas. Para determinar si una partícula es extraterrestre, los científicos tendrían que analizar su perfil químico único.

Crawford explicó que encontrar un solo tecnomarcador extraterrestre en una muestra lunar es muy poco probable. Sin embargo, si se encontrara una partícula genuinamente alienígena en el polvo lunar, se resolvería el misterio de la existencia de vida más allá de la Tierra.

“Las posibilidades de encontrar algo en la Luna son tan escasas que esto inmediatamente implicaría que probablemente debe haber muchísimas, al menos en la historia de la galaxia”, dijo Crawford. “Sería un descubrimiento muy muy importante si se produjera, pero es como buscar una aguja en un pajar”.

Fuente: Infobae

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
Twitter

FACEBOOK