Ink: Danny Boyle retrata el nacimiento del tabloide moderno en Venecia

La Mostra de Venecia arrancó con el estreno mundial de Ink, un filme dirigido por Danny Boyle que reconstruye los inicios del periodismo de masas moderno. La cinta conecta la compra de The Sun en 1969 con el actual ecosistema informativo, dominado por el sensacionalismo, la polarización y la lógica del clic.

Fue la primera de las 21 películas que compiten por el León de Oro en esta edición. Tras la proyección en la Sala Grande, el público ovacionó de pie durante cuatro minutos. Un incidente médico con un espectador no identificado en la parte delantera interrumpió brevemente el ambiente.

Guy Pearce interpreta a Rupert Murdoch, Jack O’Connell da vida al editor Larry Lamb y Claire Foy encarna a Jules Davies. La trama se sitúa en 1969 y sigue la adquisición de un The Sun en crisis y la contratación de Lamb para transformarlo en un tabloide popular capaz de destronar al Daily Mirror.

Del periodismo serio al periodismo basura

Boyle y el guionista James Graham ubican en ese giro editorial el origen de un periodismo centrado en sexo, celebridad, crimen y apelación a los impulsos más bajos del lector. Esa fórmula convertiría al diario en el más vendido del Reino Unido.

El filme muestra la transformación como una victoria empresarial y, a la vez, como una pérdida de humanidad. O’Connell, en el papel de un Lamb ambicioso y competitivo, se convierte en el motor de la historia, dispuesto a empujar límites éticos para ganar lectores.

Guy Pearce y Jack O'Donnell en 'Ink', de Danny Boyle, que acaba de presentarse en el Festival de Venecia

Ese modelo editorial se materializa en decisiones concretas: cotilleo, deporte, sexo, historias humanas y el tiempo en la página dos. La película recuerda incluso la introducción de mujeres en topless en la página tres, medida que irritó al Press Council y a la Iglesia de Inglaterra.

Claire Foy ocupa un lugar central en esa mutación. La actriz comentó que sumergirse en el periodismo sensacionalista de los años sesenta le resultó “realmente embriagador” porque quienes trabajaban allí “tenían el poder en la punta de los dedos” y sabían que lo que escribieran sería lo que la gente leería y creería.

Una película de gran ambigüedad moral

Boyle insistió ante la prensa en que evitó “convertir en un monstruo” a Murdoch. Defendió que el magnate representó entonces “una bocanada de aire fresco” en una sociedad británica rígida y buscó que el público se sintiera cómplice del atractivo inicial de esa ruptura del orden establecido.

Esa ambigüedad moral también aparece en las reseñas. Variety sostiene que el filme no absuelve a Murdoch, pero lo muestra a ratos como una conciencia seca y cautelosa frente a los excesos de Lamb. IndieWire, en cambio, ve en esa lectura una parábola política menos sutil, rematada por un montaje final que enlaza aquel origen con Fox News, Facebook, Donald Trump y Elon Musk.

Danny Boyle junto a Guy Pearce, Jack O'Connell y Claire Foy, protagonistas de 'Ink', película de apertura de la Mostra de Venecia. REUTERS/Yara Nardi

El episodio más oscuro del relato es el secuestro de Muriel Freda McKay, esposa de un colaborador de Murdoch, raptada por delincuentes que la confundieron con la mujer del empresario australiano. La película muestra cómo Lamb convierte esa tragedia cercana en material de portada pese a las advertencias policiales.

Para Variety, allí el método del tabloide deja de ser una travesura comercial y revela su coste real. La crítica resume el dilema en una pregunta transversal: si una victoria puede seguir siéndolo cuando exige vaciar de escrúpulos al periódico y al hombre que lo dirige.

Danny Boyle a ritmo de thriller

El despliegue formal de Boyle concentró buena parte de la atención. IndieWire menciona ángulos holandeses, zooms bruscos y un ritmo de thriller. Variety añade que la fotografía de Alwin H. Küchler pasa del blanco y negro granulado al color dorado, y que el montaje de Fin Oates y la música de Daniel Pemberton empujan la historia con energía industrial.

La cinta adapta la obra teatral que James Graham estrenó en 2017. Es la primera vez que Boyle lleva una película a Venecia, pese a una filmografía que incluye Trainspotting, 28 días después o Slumdog Millionaire. El director describió la experiencia en el Lido como su “bautismo”.

Guy Pearce contó que recibió una validación indirecta del propio Murdoch a través de su hija Elizabeth: “Papá está muy contento de que le interpretes”. El actor añadió que, en ese momento, el magnate todavía no había visto la película.

Fuera de la proyección de Ink, la ceremonia inaugural incluyó la entrega del León de Oro honorífico a George Clooney, de manos de Laura Dern. En su discurso, Clooney defendió que las historias incomodan a quienes comercian con el miedo y afirmó que el cine no detiene guerras ni corrige elecciones, pero recuerda que un desconocido nunca es del todo un desconocido.

Netflix estrenará la película en cines seleccionados el 11 de diciembre y la incorporará a su plataforma el 8 de enero de 2027. El palmarés de esta edición de Venecia, decidido por un jurado de siete miembros presidido por Maggie Gyllenhaal, se conocerá en la clausura del 12 de septiembre.

Fuente: Infobae

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