El gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, dio a conocer un informe sobre los resultados de su primer año de ataques militares contra embarcaciones sospechosas de tráfico de drogas en el Caribe y en el Pacífico latinoamericano. La ofensiva tuvo un impacto directo en lanchas de origen colombiano.
De acuerdo con la información difundida, la campaña dejó al menos 227 personas fallecidas y 68 lanchas destruidas, según reportes de prensa internacional.
Un funcionario estadounidense, cuya identidad se mantuvo en reserva, indicó que el objetivo de la estrategia es desalojar a las organizaciones criminales de las rutas marítimas y fortalecer el control territorial de los gobiernos aliados en la región.

Estas declaraciones se realizaron durante una conferencia telefónica conmemorativa del aniversario de la operación, que comenzó el 2 de septiembre de 2025 y que posteriormente fue bautizada como Lanza del Sur.
El funcionario señaló que Washington ha detectado una reducción en la actividad ilícita marítima en diversas zonas. Mencionó una disminución del 65 % en el Caribe occidental, del 60 % en el Caribe oriental y de casi el 50 % en las costas del Pacífico latinoamericano.
Colombia, clave en la definición de éxito de la campaña
El representante estadounidense mencionó a Colombia al explicar cuándo se consideraría que la ofensiva contra los cárteles y otras bandas ha sido exitosa.
“La victoria consiste en que todo el territorio de nuestros socios esté bajo el control de esos Gobiernos afines”, afirmó, según recogieron medios internacionales.
Luego precisó: “Cuando Colombia sea capaz de controlar su propio territorio, y no los cárteles, cuando Ecuador pueda controlar su territorio, y no los cárteles, o cuando Venezuela controle su territorio, y no los cárteles”.

En su intervención, el funcionario no estableció plazos ni aclaró qué indicadores utilizará la administración Trump para determinar si cada país ha alcanzado ese objetivo.
Tampoco detalló qué medidas podría tomar Estados Unidos respecto a los países mencionados ni si se llevarían a cabo nuevas operaciones militares dentro de sus aguas territoriales o en zonas cercanas.
El representante estadounidense aseguró que la ofensiva ha obligado a las organizaciones narcotraficantes a modificar sus rutas, incrementar sus costos y asumir mayores riesgos.
La campaña comenzó después de que Trump anunciara desde el Despacho Oval que el Pentágono había atacado una embarcación que, según su versión, transportaba una gran cantidad de drogas en el Caribe.
Posteriormente, el mandatario difundió un video desclasificado de 29 segundos. La grabación, en blanco y negro, mostraba una lancha que explotaba tras lo que calificó como un “ataque cinético”.
Trump afirmó entonces que la operación había alcanzado a presuntos integrantes del Tren de Aragua, organización criminal originaria de Venezuela, y que había provocado la muerte de 11 personas.
Sin embargo, información divulgada después indicó que el operativo afectó a dos lanchas. También se reportó una segunda descarga contra dos supervivientes que permanecían en el agua tras el primer ataque. Ambos fallecieron.
La Casa Blanca sostuvo que esa acción fue legal y necesaria para destruir por completo un cargamento de droga. Especialistas en derecho y legisladores estadounidenses cuestionaron esa justificación y plantearon que el hecho podría constituir un crimen de guerra.
A pesar de las objeciones, Estados Unidos mantuvo la campaña militar durante el último año.
El Comando Sur y la información limitada sobre los operativos
El Comando Sur de Estados Unidos, conocido como SOUTHCOM, comunicó la mayoría de los ataques a través de sus redes sociales. Esas publicaciones ofrecieron datos escuetos sobre las embarcaciones destruidas, las identidades de las víctimas y las pruebas que vincularían cada lancha con actividades de narcotráfico.

Por esta razón, resulta difícil establecer un registro completo de la campaña. Los recuentos citados por medios internacionales sitúan la cifra en al menos 68 embarcaciones destruidas y no menos de 227 personas fallecidas.
Solo se documentó el rescate de tres supervivientes durante los primeros 12 meses de Lanza del Sur.
La ofensiva formó parte de la estrategia de presión militar de Washington sobre el entonces presidente venezolano Nicolás Maduro. Según la información difundida, el Pentágono lo capturó el 3 de enero tras una operación en Caracas.
Fuente: Infobae