Los expresidentes Gustavo Petro y Rafael Correa, y el excandidato presidencial, Andrés Arauz, iniciaron una agenda internacional, con el fin de consolidar un bloque progresista cohesionado en América Latina.
En una serie de encuentros bilaterales de alto nivel, el exmandatario colombiano delineó las bases de una nueva agenda regional, centrada en la soberanía de los recursos, el combate al narcotráfico bajo una perspectiva de justicia social y la resistencia a las presiones geopolíticas externas.
De acuerdo con lo manifestado por Gustavo Petro, la cita con Rafael Correa tuvo como propósito principal “ampliar el espacio comunicacional del progresismo latinoamericano”.
Asimismo, el mandatario colombiano enfatizó la urgencia de redefinir las estrategias de seguridad en la región, expresando que el acercamiento con Correa también busca “lograr una verdadera alianza antinarcotráfico basada en la justicia social de los pueblos y el fortalecimiento de la democracia”.
Posteriormente, en la Ciudad de México, el jefe de Estado colombiano sostuvo una reunión de trabajo con Andrés Arauz, en la cual se abordó de manera prioritaria “la integración del progresismo andino y caribeño”.
Durante este diálogo, Petro contrastó los ideales históricos de la región con la actual política exterior de Estados Unidos.
“(Es) opuesta la visión de la Gran Colombia de Bolívar a la del actual gobierno de los EE.UU., que nos mira como parte de su espacio vital para obtener los recursos naturales que necesita por encima de los derechos de nuestros pueblos y financiar su visión geopolítica de control del Océano Ártico, abierto a las rutas por el derretimiento de los hielos por la crisis climática”.
El presidente de Colombia también alertó sobre las amenazas globales derivadas del ascenso de posturas autoritarias en las potencias globales. Frente a este panorama, Petro expuso que su movimiento ha planteado una alternativa pacífica global.
“El progresismo colombiano ha propuesto un dialogo entre civilizaciones en vez de un holocausto humano al que se llegará si el poder del tecnofacismo se impone en los países poderosos militarmente”.
Radio Pichincha
LV