El líder de Queen, Freddie Mercury, llegó a pensar que su negativa a recortar “Bohemian Rhapsody” podría haber destruido su futuro artístico. Sin embargo, el apoyo inesperado de un DJ cambió todo. “Sintió que, por fin, alguien se había puesto de su lado”, recordó Mary Austin, su expareja y amiga cercana.
Este episodio forma parte del libro A Life in Lyrics: The Official Creative Legacy of Freddie Mercury, que Mary Austin publica el 1 de septiembre a través de Dey Street Books, un sello de HarperCollins Publishers. La obra reúne documentos personales y vivencias directas para reconstruir el proceso creativo detrás de los mayores éxitos del cantante.
Según Austin, todo arrancó en una reunión en las oficinas de EMI, la discográfica de la banda. Allí se debatió el lanzamiento del tema y Mercury regresó a casa visiblemente preocupado: la compañía consideraba que la canción era demasiado extensa y pedía cortarla, pero él se mantuvo firme y se retiró sin ceder.
“Si les había sonado firme, desde luego no estaba tan seguro en la privacidad de su propia casa”, escribió Austin, según recogió People. “De vuelta en el departamento, dijo que no estaba seguro de haber tomado la decisión correcta. Le preocupaba haber torpedeado su propia carrera y la de la banda. Era inusual en él; nunca lo había visto tan angustiado antes”, relató.

Frente a la resistencia del sello, Mercury halló un aliado clave en Kenny Everett, por entonces uno de los DJ más influyentes de Capital Radio y más tarde figura destacada de la televisión en el Reino Unido.
Austin no precisa cómo se conocieron —sugiere que pudo ser mediante John Reid o el publicista Eric Hall en EMI—, pero es clara sobre lo que sucedió después: “Kenny entendió la canción de manera instintiva y no quería verla editada como sugería la discográfica”, apuntó.
El plan inicial preveía que Everett pasara el tema una o dos veces al aire, pero el DJ convirtió esa limitación en un reto personal. En su programa de fin de semana, empezó adelantando fragmentos y terminó reproduciendo la canción completa una y otra vez. “Para el final de ese fin de semana, sentía como si estuviera en todas partes”, describió Austin.
Fue entonces cuando ella escuchó por primera vez la versión íntegra: “Recuerdo pensar lo extraño que debía sonar para quien la escuchara sin ningún contexto previo. Era tan distinta a cualquier otra cosa que uno no terminaba de entender qué estaba escuchando. Pero te arrastraba con ella. Había tanta alegría, tanta confianza, que no importaba si no lograbas darle sentido a cada parte de inmediato”, escribió.

La audiencia reaccionó de inmediato. Capital Radio se vio inundada de solicitudes de una canción que aún no existía como sencillo. Para Freddie Mercury, esa acogida significó mucho más que un éxito comercial.
“Freddie estaba jubiloso. Creo que sintió que, por fin, alguien se había puesto de su lado en lugar de intentar recortar su trabajo a la medida de otros”, relató Austin.
Todo el proceso —desde que la canción nació al piano, pasó por una etapa de composición en Gales y atravesó meses de trabajo, dudas y turbulencia— pareció encontrar de golpe su sentido. “Fue como si hubiera llegado exactamente adonde había estado tratando de llegar todo ese tiempo”, añadió.
Austin describió ese momento como un punto de inflexión personal para el músico. “Recuerdo un cambio real en él”, escribió. “Cuando pienso en esa época, veo a alguien centrado y feliz. Era alegre, por supuesto, pero más que eso, parecía recién asegurado, como si hubiera encontrado un espacio en el que no había estado del todo antes, y supiera que pertenecía ahí”, concluyó. A Life in Lyrics salió a la venta el martes 1 de septiembre.
Fuente: Infobae