En España, las plataformas de mensajería como WhatsApp y SMS/iMessage se han convertido en los principales escenarios de estafas, donde los delincuentes utilizan inteligencia artificial para hacerse pasar por marcas reconocidas, aprovechando la confianza que los usuarios depositan en ellas. Este fenómeno deja en las víctimas un impacto emocional que perdura durante meses, según un reciente informe.
La suplantación de identidad de marcas representa uno de los tres tipos de fraudes más habituales a nivel mundial (31%) y en España (32%). Además de las pérdidas económicas, estas estafas dañan la relación entre los consumidores y las empresas, reduciendo la interacción futura con las marcas afectadas.
El estudio ‘The Great Messaging Heist’, elaborado por Kaspersky, señala que las estafas por mensajería ya no son sucesos aislados. A nivel global, más de uno de cada cuatro consumidores (28%) ha sido víctima tres o más veces, mientras que en España el porcentaje alcanza el 19,6%.
Una consecuencia alarmante es que el 99% de los consumidores a nivel mundial pierde toda confianza en cualquier notificación entrante después de haber sido estafado, según el informe. Esto evidencia el profundo deterioro de la credibilidad en los canales digitales.
Los canales donde se originan la mayoría de los fraudes son variados. Globalmente, el 43% comienza en WhatsApp, seguido por SMS/iMessage (40%) y Facebook (27%). En España, la distribución es distinta: SMS/iMessage (47,2%), WhatsApp (46,0%) y Telegram (18,4%).
Además, casi dos de cada tres estafas (63%) se desarrollan en múltiples plataformas antes de que la víctima se dé cuenta, lo que dificulta la detección del fraude y aumenta la credibilidad del engaño.
Consecuencias emocionales que persisten
El impacto de ser engañado va más allá de lo financiero. Inmediatamente después de la estafa, más de la mitad de las víctimas (54%) reportó sentir enojo, mientras que el 42% sintió frustración y el 38% alteración. En España, las cifras son aún más altas: 54,8% de enojo, 52,8% de frustración y 47,2% de malestar.
Estas emociones no desaparecen con el tiempo. Aproximadamente seis meses después del incidente, casi la mitad de las víctimas (48%) seguía enojada, un 33% frustrada y un 30% alterada. En el contexto español, el malestar persiste: 42% enojado, 38,4% frustrado y 39,6% alterado incluso meses después.
Los ciberdelincuentes están incorporando inteligencia artificial para perfeccionar sus ataques. A nivel global, dos tercios (66%) de las víctimas creen que la IA estuvo involucrada en la estafa, incluyendo mensajes redactados por IA (43%), voces sintéticas (31%) o imágenes ‘deepfake’ (25%). En España, el 48,8% considera que la IA jugó un papel, y el 47,2% identificó mensajes generados por inteligencia artificial.
Fuente: Infobae