ChatGPT como prueba judicial: tendencia creciente en EE.UU.

Las conversaciones mantenidas con ChatGPT y otros chatbots de inteligencia artificial han comenzado a ser utilizadas como pruebas en tribunales de Estados Unidos, marcando un nuevo capítulo en el ámbito judicial. Investigadores, fiscales y abogados civiles recurren cada vez más a estos registros para obtener información que antes era difícil de conseguir.

Estos diálogos digitales revelan pensamientos profundos, consultas legales, inquietudes sobre salud o conflictos emocionales de los usuarios. Sin embargo, a diferencia de las comunicaciones con abogados, médicos o terapeutas, no cuentan con protección legal especial. Los tribunales han aceptado estos registros como evidencia, lo que abre interrogantes sobre la privacidad y el alcance de la vigilancia judicial en el entorno digital.

La irrupción de los chatbots de inteligencia artificial en la vida cotidiana ha generado un nuevo tipo de evidencia para investigadores, fiscales y litigantes civiles. 

 REUTERS/Dado Ruvic

Chatbots como fuente de evidencia en procesos judiciales

El empleo de conversaciones con chatbots como prueba en juicios es una tendencia en alza en Estados Unidos. De acuerdo con una investigación de The Washington Post, al menos 12 casos públicos documentados en los últimos dos años han incluido diálogos con herramientas como ChatGPT. No obstante, la cifra real podría ser mayor, ya que muchos registros obtenidos durante investigaciones nunca llegan a ser de conocimiento público.

Las aplicaciones de este tipo de pruebas son variadas. Por ejemplo, en 2023, un adolescente identificado como RKC demandó a varias plataformas tecnológicas —Meta, Snap, TikTok y YouTube—, alegando que estas fomentaban la adicción a las redes sociales y afectaban la salud mental de los jóvenes. Durante el proceso, la defensa accedió al historial de ChatGPT del demandante. Los mensajes, fechados en octubre de 2024, mostraban cómo el joven intentaba entender una declaración de su padre sobre una posible indemnización millonaria.

En un caso de 2023, un adolescente identificado como RKC demandó a varias plataformas tecnológicas, alegando que estas favorecían la adicción a las redes sociales y afectaban la salud mental de los jóvenes. 

 (Imagen Ilustrativa Infobae)

Si bien los abogados de RKC llegaron a un acuerdo con tres de las compañías y retiraron la demanda contra Meta para evitar un litigio prolongado, el abogado Mike Morgan sostuvo que los mensajes extraídos del chatbot no influyeron en el desenlace del caso. Morgan comentó que los adolescentes suelen compartir con un chatbot temas que no confiarían a familiares, amigos ni a profesionales de la salud mental. Señaló:

“Un joven de 15 años puede escribir en un chatbot cosas que no le diría a un terapeuta, a sus padres o a un amigo, y lo hace sin darse cuenta de que podrían terminar en el informe de un perito de la defensa”.

Conversaciones de IA en investigaciones penales y vigilancia policial

Los diálogos con herramientas de inteligencia artificial también han encontrado espacio en investigaciones penales. En el condado de Palm Beach, Florida, una alerta de OpenAI al FBI derivó en la detención de un hombre identificado como Darren Zhou.

Las conversaciones con herramientas de inteligencia artificial también han encontrado cabida en investigaciones penales. 

(Imagen Ilustrativa Infobae)

La empresa notificó a las autoridades luego de detectar que un usuario de ChatGPT mencionaba reiteradamente planes para dañar a una exnovia. El FBI compartió la información con la policía local, que verificó la identidad de la mujer y comprobó que Zhou le había enviado mensajes anónimos tras el fin de la relación. Según el testimonio policial, las conversaciones con el chatbot respaldaban la existencia de amenazas. Zhou fue arrestado en mayo, acusado de acoso y amenazas electrónicas. Posteriormente, se declaró culpable y recibió una sentencia de ocho años de libertad condicional.

OpenAI ha confirmado que emplea software para identificar conversaciones que puedan anticipar conductas peligrosas. Cuando sus revisores consideran que existe un riesgo inminente y creíble de daño a terceros, la empresa puede informar a las autoridades. No obstante, OpenAI no ha precisado con qué frecuencia realiza estos reportes. Los datos de transparencia de la compañía muestran un aumento considerable de solicitudes de información por parte de agencias estatales y cuerpos policiales: durante la segunda mitad de 2025, OpenAI reveló información de más de 80 cuentas, más de cuatro veces el volumen reportado en el mismo periodo del año anterior.

La policía encontró mensajes que había enviado mediante ChatGPT poco después del presunto acto de vandalismo. 

(Imagen Ilustrativa Infobae)

A menudo, la policía no necesita recurrir a la empresa desarrolladora de IA para acceder a los registros. Basta con encontrar las conversaciones almacenadas en el propio teléfono de una persona investigada. Michael Price, director de litigios del Centro de la Cuarta Enmienda de la Asociación Nacional de Abogados de Defensa Penal, explicó que muchas personas acceden voluntariamente a que sus dispositivos sean revisados por los agentes, a pesar de que, en la mayoría de los casos, tendrían derecho a negarse salvo que exista una orden judicial. Price declaró al Washington Post:

“En resumen, la mayoría de la gente da su consentimiento. No deberían, pero lo hacen”.

Un caso ilustrativo es el de Ryan S., estudiante de la Universidad Estatal de Missouri, acusado de dañar 17 automóviles en un estacionamiento universitario. Tras aceptar que los agentes analizaran su teléfono, la policía encontró mensajes que había enviado mediante ChatGPT poco después del presunto acto de vandalismo. En esos mensajes, el joven expresaba preocupación por ser identificado como responsable. Finalmente, se declaró culpable de un delito grave de daños a la propiedad y fue sentenciado a cinco años de libertad condicional.

El marco legal estadounidense no otorga a las conversaciones con chatbots la protección de confidencialidad que sí cubre las comunicaciones con abogados, médicos o terapeutas.

 REUTERS/Dado Ruvic

Uso de chats de IA como prueba en litigios civiles

Las conversaciones con chatbots no solo han sido relevantes en casos penales. También han surgido como evidencia en litigios civiles, especialmente durante la fase de recopilación y presentación de pruebas. En Michigan, un antiguo empleador acusó a un vendedor de neumáticos de captar clientes tras cambiar de empresa. En el proceso, se descubrió que el vendedor había consultado a ChatGPT sobre la posibilidad de recuperar correos electrónicos de Yahoo eliminados, incluso mediante una orden judicial. El empleador argumentó que estos mensajes demostraban un intento deliberado de ocultar pruebas. El juez aceptó la presentación y condenó al demandado a pagar honorarios de abogados, permitiendo que el juicio prosiguiera.

Fuente: Infobae

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