Canibalismo en serpientes: una estrategia evolutiva para sobrevivir

Un equipo de científicos ha identificado 503 casos documentados de canibalismo en 207 especies de serpientes, provenientes de observaciones tanto en estado silvestre como en cautiverio, abarcando distintos continentes. El análisis, publicado en la revista Biological Reviews, señala que este comportamiento apareció de manera independiente al menos 11 veces en diferentes ramas del árbol evolutivo de estos reptiles. Para los autores, esta reiteración no es un hecho aislado, sino una respuesta que pudo haber ofrecido ventajas adaptativas en diversos contextos.

Distribución entre familias de serpientes

Un estudio identificó 503 casos documentados de canibalismo en serpientes en 207 especies de distintos continentes (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con la recopilación difundida por GEO, los registros abarcan episodios en ambientes naturales y en cautiverio, lo que permitió comparar situaciones y detectar patrones comunes. Un hallazgo central es que la distribución no fue uniforme entre las familias. Los Colubridae (culebras) concentraron el 29% de los hechos registrados, grupo que representa cerca del 60% de todas las variedades actuales. Les siguieron los Viperidae (víboras y serpientes de cascabel) con un 21%, y los Elapidae (cobras y mambas) con casi un 19%.

Factores que impulsan el canibalismo

La revisión publicada en Biological Reviews sostiene que el canibalismo en serpientes surgió al menos 11 veces de forma independiente en su árbol evolutivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

Varios elementos intervienen en esta conducta. El factor ecológico principal es la escasez de presas, que puede empujar a ciertos ejemplares a alimentarse de individuos de su misma especie, sobre todo fuera de los períodos reproductivos. Los investigadores también plantean que el canibalismo podría actuar como un mecanismo de regulación poblacional o simplemente ser el resultado de una oportunidad alimentaria que el animal aprovecha. El estudio observó que 47,7% de las especies caníbales poseen una dieta generalista, una flexibilidad que facilitaría incorporar congéneres como presa en momentos de carestía, aunque el vínculo entre ambos factores sigue en debate. En el caso de las víboras, una parte importante de los episodios documentados provino de ejemplares en cautiverio, lo que sugiere que el estrés o la falta de recursos influyen en la aparición de esta conducta.

La anatomía como limitante

La escasez de presas aparece como una de las causas del canibalismo en serpientes, sobre todo fuera de los períodos de reproducción (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación añade otro elemento: la morfología. Las serpientes capaces de abrir ampliamente la mandíbula tienen más posibilidades mecánicas de ingerir a otros ejemplares. En cambio, no se encontraron observaciones de canibalismo en grupos que no pueden tragar presas de gran tamaño, lo que refuerza que la anatomía es una condición concreta que puede habilitar o limitar el comportamiento. Esta combinación de ambiente, disponibilidad de alimento y características físicas ayuda a entender por qué el fenómeno aparece en algunos linajes y no en otros, y por qué se repitió en distintas ramas evolutivas.

“El canibalismo está muy extendido en todo el reino animal”, recordó el biólogo Xavier Glaudas, según Live Science.

Un caso documentado por su grupo de investigación, publicado en Wiley Online Library, reportó que machos de serpiente de Montpellier (Malpolon monspessulanus) consumieron hembras en Francia, conducta atribuida a la falta de alimento, especialmente en periodos fuera de la temporada reproductiva.

Hallazgos que sorprendieron a los expertos

La revisión halló que 47,7% de las especies con canibalismo en serpientes tienen una dieta generalista, aunque ese vínculo sigue en discusión (Imagen Ilustrativa Infobae)

La bióloga Bruna Falcão, investigadora de la Universidad de São Paulo, señaló en declaraciones recogidas por Live Science que

“para nosotros, los humanos, el canibalismo no es algo común; es algo extraño y repugnante. Pero para las serpientes, es beneficioso; es bueno para su supervivencia ecológica”.

Falcão agregó que el volumen de situaciones encontradas superó sus expectativas: “Ninguno de nosotros esperaba que las serpientes pudieran ser tan caníbales; cuanto más buscábamos, más casos encontrábamos”. El informe advierte que la cifra documentada hasta ahora podría ser menor en comparación con la cantidad real de casos, ya que muchos testimonios permanecen en libros antiguos o archivos científicos poco consultados. La conclusión del trabajo se apoya en la capacidad de las serpientes para adaptarse a ambientes muy distintos: están presentes en todos los continentes salvo la Antártida, lo que refleja una plasticidad ecológica amplia.

Fuente: Infobae

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