Origen real de ‘anime’, ‘cosplay’ y ‘aidoru’: no es japonés

¿Alguna vez te has detenido a pensar de dónde provienen palabras como anime, cosplay o aidoru? Seguramente la primera respuesta que viene a la mente es “de Japón”. Y no estarías del todo equivocado… pero la historia es mucho más curiosa.

Estos términos están profundamente ligados a la cultura nipona, pero su origen real se remonta a otro idioma y a un proceso de transformación lingüística fascinante. Es un viaje que demuestra que las palabras también tienen su propia biografía.

El fenómeno de los préstamos léxicos

En lingüística existe un concepto llamado “préstamo léxico”. Aunque el nombre suene académico, la idea es simple: las lenguas toman prestadas palabras unas de otras constantemente. El español, por ejemplo, ha adoptado términos como wifi, fútbol o software del inglés, y también kimono, karaoke o sushi del japonés.

Cuando una palabra viaja a otro idioma, suele sufrir adaptaciones. Puede cambiar su escritura, su pronunciación o incluso su significado. Es la manera que tiene cada lengua de hacer suyo un término extranjero.

Una variante de los restaurantes de cosplay en Tokio (REUTERS/Issei Kato)

Este proceso de adaptación ocurre también en el japonés. Hoy, la mayoría de las palabras extranjeras que usa el japonés provienen del inglés. Son tan comunes que forman el grupo más grande de préstamos en ese idioma. Basta con pasear por Tokio para ver anuncios y productos llenos de expresiones de origen anglosajón.

Sin embargo, la genialidad de los japoneses no solo está en absorber préstamos, sino en su creatividad para apropiárselos. Como el inglés y el japonés son lenguas muy diferentes, muchas palabras necesitan transformarse para poder pronunciarse con facilidad. Algunas se acortan, otras modifican sonidos, y otras adquieren un nuevo significado. En ocasiones, Japón va más allá y crea términos completamente nuevos a partir de voces inglesas.

Anime: de la animación al estilo global

El ejemplo más conocido es anime. Su historia comienza con la palabra inglesa animation. Cuando este préstamo llegó a Japón, alrededor de los años sesenta, se adaptó a la pronunciación japonesa y se convirtió en animeeshon. Pero, como ocurre con muchas palabras largas, los hablantes la acortaron hasta dejarla simplemente en anime. Era más rápida, cómoda y fácil de usar en la conversación diaria.

El término

El cambio no fue solo de forma, sino también de significado. En Japón, anime puede referirse a la animación en general, aunque suele asociarse a producciones infantiles y juveniles. En cambio, cuando la palabra viajó a otros países, comenzó a usarse casi exclusivamente para designar la animación japonesa. Hoy, al hablar de anime, casi nadie piensa en dibujos animados occidentales. La palabra ha terminado identificando un estilo, una industria y una forma de entender la animación.

Cosplay: un invento japonés con piezas inglesas

El caso de cosplay es aún más curioso. Muchas personas creen que es una palabra inglesa, pero no es así. Fue creada en Japón por Nobuyuki Takahashi en 1983. En junio de ese año, mientras escribía un artículo sobre una moda emergente para la revista My Anime, se le ocurrió unir dos términos ingleses: costume (disfraz) y play (jugar). Así nació cosplay para describir la actividad de disfrazarse e interpretar a personajes de manga, anime o videojuegos.

Nobuyuki Takahashi, creador del término

La palabra tuvo un éxito enorme. Primero se popularizó entre los aficionados al manga y al anime en Japón, y luego, gracias a internet y la expansión de la cultura popular japonesa, se extendió por todo el mundo. Hoy es común encontrar concursos de cosplay en convenciones de Europa, América y Asia, y millones de personas usan el término sin saber que fue inventado en Japón.

Aidoru: misma forma, diferente significado

El caso de aidoru es distinto. La palabra proviene del inglés idol, pero en Japón adquirió un sentido muy específico. Mientras que en inglés un idol puede ser cualquier persona admirada, en japonés un aidoru es un tipo concreto de artista: jóvenes cantantes, actores o celebridades cuya imagen y carrera son cuidadosamente gestionadas por la industria del entretenimiento.

La palabra apenas cambió de forma, pero su significado se transformó por completo tanto dentro como fuera de Japón.

Estos tres ejemplos muestran cómo una misma lengua puede transformar palabras extranjeras de maneras muy distintas. Anime nació de una adaptación y simplificación; cosplay fue una creación nueva con elementos ingleses; y aidoru mantuvo su forma pero cambió de sentido.

Rika Woo, líder del grupo aidoru de estilo J-pop Otome Syndream (REUTERS/Tyrone Siu)

Un viaje de ida y vuelta

Lo más interesante ocurre al final del recorrido. Una vez transformadas en Japón, estas palabras comenzaron a viajar por el mundo. El éxito del manga, el anime, los videojuegos y la música japonesa ha hecho que millones de personas las usen. Poco a poco, se han asentado en otros idiomas, incluido el español. Hoy las consideramos 100% “made in Japan”, y de alguna manera lo son.

Pero su historia revela que las lenguas son más complejas de lo que parecen. No todas las palabras que asociamos con Japón nacieron allí. Algunas empezaron su recorrido en otro idioma, cambiaron por completo al pasar por el japonés, y solo entonces llegaron al resto del mundo con una nueva identidad.

Quizá esa sea la parte más fascinante: las palabras cruzan fronteras, cambian de forma y significado, y a veces terminan representando a un país distinto de aquel en el que nacieron. La próxima vez que escuches estos términos, tal vez los veas con otros ojos. Porque detrás de ellos no solo hay manga, series o música, sino también una historia de encuentros entre lenguas, culturas y personas. Y eso demuestra que, igual que nosotros, las palabras nunca dejan de moverse.

The Conversation

Fuente: Infobae

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