Chapecoense, 10 años después: los misterios de una tragedia evitable

El 28 de noviembre de 2016, el vuelo que transportaba al plantel de Chapecoense hacia Medellín se estrelló contra una montaña cuando estaba a pocos kilómetros del aeropuerto. El conjunto brasileño viajaba para disputar la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional. En la nave viajaban 77 personas: 71 fallecieron y seis sobrevivieron.

Una década más tarde, el periodista y escritor Javier Sinay dedicó diez años a reconstruir las condiciones del accidente y a seguir las historias de los que quedaron con vida. Su labor se materializó en El secreto de los sobrevivientes, un libro que atraviesa el expediente judicial, los informes aeronáuticos, las determinaciones previas al vuelo y los derroteros de las personas que continuaron después de aquella jornada.

En su reconstrucción de los hechos, Sinay resumió la causa principal con una frase:

“El avión se estrella porque se queda sin combustible. No hay que buscarle la quinta pata al gato. Es muy sencillo”.

La aeronave partió de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con una cantidad de combustible que no contemplaba una reserva adicional para posibles demoras. Durante la ruta, otro avión reportó una emergencia y recibió prioridad para aterrizar en Medellín. Así, el vuelo del Chapecoense quedó en espera mientras se consumían sus últimas reservas.

De acuerdo con la reconstrucción de Sinay, el piloto esperó hasta el final para dar cuenta de la gravedad.

“Había hecho el vuelo, siempre había llegado justito a Medellín, pero este día otro avión se declaró en problemas y le dieron pista a ese. El piloto del Chapecoense era socio dueño de la compañía y no avisó la emergencia hasta el último momento para evitar sanciones”, relató.

Para el autor, la tragedia no fue un hecho del azar.

“El accidente fue producto de decisiones negligentes. Hay cosas que no son azar ni misterio, son negligencia y responsabilidad penal”, afirmó.

¿Por qué el Chapecoense viajó en ese avión?

La elección de la aerolínea estuvo atada a las normas brasileñas y al presupuesto del club. Al haber logrado por primera vez una final continental, la directiva contrató a LaMia para trasladar al equipo hasta Colombia.

“Por la ley brasileña, si contratás un chárter que no es del país de salida ni de llegada, no puede salir de Brasil, por eso fueron a Bolivia. Era tres veces más barato que las aerolíneas grandes”, explicó Sinay.

La falta de planeación, un viaje con combustible insuficiente y la demora para conseguir la autorización de aterrizaje dejaron sin margen de acción a los tripulantes.

La investigación posterior constató que el avión no tenía la reserva de combustible requerida para afrontar una eventualidad. Cuando por fin se declaró la emergencia, ya era imposible llegar hasta Medellín.

La investigación sobre el vuelo del Chapecoense determinó que la aeronave salió de Bolivia sin la reserva de combustible necesaria para afrontar demoras (AP Photo/Luis Benavides)

El gol de San Lorenzo que inspiró la investigación

La indagación de Sinay comenzó antes de que el accidente se volviera un hecho de relevancia internacional. El punto de partida fue la semifinal de la Copa Sudamericana que el equipo brasileño jugó contra San Lorenzo.

Chapecoense había igualado 1-1 en Buenos Aires y luego empató 0-0 en la revancha, un resultado que le dio el pase a la final. Una jugada sobre el final quedó grabada en la memoria del escritor porque, si se hubiera convertido en gol, el destino del club sería distinto.

“El libro empieza porque San Lorenzo jugó la semifinal contra Chapecoense y erró un gol sobre la hora. Si ese gol entraba, Chapecoense no llegaba a la final y no tomaba ese vuelo”, contó.

El trabajo de investigación sumó entrevistas, documentos judiciales y la reconstrucción del lugar del siniestro. Sinay viajó hasta el cerro donde cayó la nave:

“Fui al cerro donde se estrelló el avión, a 19 kilómetros del aeropuerto de Medellín, y todavía había restos pulverizados de metal tres años después”, recordó.

También habló con el dueño de LaMia, quien había eludido a la Justicia y aceptó responder un cuestionario de 40 preguntas.

“El libro tiene desde lo pericial —hablé con el dueño del avión, que evadió la justicia y respondió cuarenta preguntas— hasta lo filosófico”, señaló.

El piloto del avión de Chapecoense demoró la declaración de emergencia hasta los últimos minutos, según reconstruyó Javier Sinay (AP Photo/Luis Benavides)

El azar detrás de los seis sobrevivientes

La pesquisa también llevó a Sinay a analizar un elemento que va más allá de lo técnico: las circunstancias particulares que definieron quiénes sobrevivieron.

Uno de los casos involucra a Lionel Messi y a la Selección argentina. Meses antes, ese mismo avión había transportado al equipo nacional durante la Copa América Centenario.

“Uno se sentó donde se había sentado Messi porque la selección argentina viajó en ese mismo avión meses antes. Ese hombre murió”, relató.

Para Sinay, estas situaciones demuestran que no todo puede atribuirse a las responsabilidades humanas.

“Descubrí desde cosas azarosas hasta cuestiones técnicas y políticas. Hay decisiones que se pueden explicar, pero otros aspectos son puro azar”, sostuvo.

Qué fue de los seis sobrevivientes

De las 77 personas que iban en el avión, seis lograron sobrevivir al golpe. Sus historias posteriores son parte central del libro.

La reconstrucción de Javier Sinay también sigue la vida de los seis sobrevivientes del Chapecoense y las distintas formas en que continuaron después del accidente (EFE/Toni Albir/Archivo)

Alan Ruschel, uno de los futbolistas, consiguió volver al fútbol profesional. El arquero Jackson Follmann sufrió la amputación de una pierna y luego se convirtió en una figura muy popular en Brasil, donde incluso participó en un reality show.

Otro de los sobrevivientes se hizo pastor, y la tripulante Ximena Suárez regresó a trabajar como azafata. En su encuentro con Sinay, ella explicó la nueva dimensión de su vida después del accidente:

“Creo que soy un ejemplo ahora. ¿De qué? No sé, quizás de resiliencia”.

Cada uno tuvo que rehacer su vida después de una tragedia que dejó secuelas físicas y emocionales permanentes. El relato sigue estos recorridos para mostrar cómo continuaron después de abandonar aquella montaña.

Diez años después

La reconstrucción deja en claro la secuencia que desembocó en el desastre:

  • El avión despegó con combustible insuficiente.
  • La espera para aterrizar agotó las reservas disponibles.
  • La emergencia se comunicó cuando ya no había margen para impedir el impacto.

El libro 'El secreto de los sobrevivientes' vincula el origen de la investigación con la semifinal entre San Lorenzo y Chapecoense en la Copa Sudamericana (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, otro lado del episodio sigue abierto: por qué seis personas sobrevivieron mientras las otras 71 murieron, y cuánto influyeron las condiciones individuales de cada pasajero.

Después de una década reconstruyendo aquella noche, Sinay decidió concentrarse en lo que todavía tiene respuesta.

“Yo ya no busco ni el porqué ni el para qué, sino el cómo”, afirmó.

Ese “cómo” atraviesa El secreto de los sobrevivientes: cómo una seguidilla de decisiones evitables llevó al Chapecoense hasta aquella montaña y cómo, después del drama, seis personas encontraron maneras distintas de seguir con sus vidas.

Fuente: Infobae

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