El saldo trágico de la crecida del río Bhotekoshi, ocurrida el miércoles en el municipio nepalí de Rasuwa, ha alcanzado las 804 víctimas fatales (788 en Nepal y 16 en el Tíbet) y más de 3.000 personas desaparecidas, mientras los equipos de búsqueda prosiguen su labor.
Las autoridades de Nepal han concentrado las operaciones de rescate en los municipios de Rasuwa, Timure, Trishuli y Dhunche. Hasta el momento, se ha logrado rescatar a 8.730 personas, y el contingente total desplegado en el país asciende a 19.895 efectivos, según reportan medios locales.
“El Gobierno de Nepal es el guardián de todos y cada uno de los ciudadanos afectados por la crisis provocada por la inundación en el río Bhotekoshi, en Rasuwa”, declaró el primer ministro nepalí, Balendra Shah, en un mensaje en redes sociales. Aseguró que ayudarán “a cada persona afectada” y que la reconstrucción no se detendrá “hasta que se consiga completamente”.
Decenas de trabajadores siguen atrapados en los túneles de presas y centrales hidroeléctricas situadas a lo largo del cauce del Bhotekoshi. Equipos especializados perforan la roca en Rasuwa y Nuwakot para intentar llegar a los atrapados, aunque hasta ahora no han logrado acceder a los túneles.
La ayuda internacional solicitada por el Gobierno nepalí ha comenzado a materializarse: diez aviones aterrizaron en el Aeropuerto Internacional de Tribhuvan, en Katmandú. Los vuelos provienen de India, Estados Unidos, mán, China y Corea del Sur.
China ha reforzado su respuesta al desastre con el envío de dos aviones de transporte Y-20 de la Fuerza Aérea, que transportan 13.200 piezas de suministros de emergencia y cuatro expertos chinos en rescate de túneles. Otros cinco especialistas chinos llegaron a Nepal ayer para colaborar en las operaciones de búsqueda.
En Nepal se contabilizan 2.498 desaparecidos, a los que se suman 546 en la frontera tibetana —261 de ellos extranjeros—, según los balances oficiales. El peligro de desbordamiento persiste por los restos del enorme alud de hielo, agua, roca y escombros que arrastró el río, que este domingo volvió a desbordarse.
Drones de vigilancia detectaron un deslizamiento de tierra en la ladera de una montaña, a 2,8 kilómetros río abajo del embalse de Purepuqiang Tsangpo, producto de la erosión dejada por la corriente inicial y las bolsas de agua acumuladas por la riada.
La cadena estatal china CCTV confirmó que “el deslizamiento de tierra ha creado una nueva represa y se está formando un nuevo lago artificial” que podría romper las contenciones en cualquier momento. Por ello, el personal de rescate cercano al puesto fronterizo de Gyirong, ahora completamente sepultado, ha sido trasladado a zonas más seguras.
Fuente: Infobae