Después de más de 500 años de haber sido alterado durante el Renacimiento, el primer retablo de gran formato creado por Fra Angelico ha sido sometido a un proceso de restauración. La intervención empleó un novedoso sistema fabricado con madera de castaño y resortes, el cual, según los expertos a cargo, podría establecerse como referencia para futuros trabajos en paneles renacentistas con daños estructurales.
La restauración reemplazó una serie de arreglos que resultaron insuficientes, entre ellos un conjunto de travesaños que terminaron agrietándose debido a la misma tensión provocada por los cambios estacionales que pretendían controlar. El proyecto, financiado por Friends of Florence, también atendió los deterioros acumulados durante siglos en la superficie pictórica, desde barnices oxidados hasta perforaciones ocasionadas por insectos xilófagos.
Antonella Ranaldi, directora de la oficina de patrimonio cultural de Florencia y Prato, calificó la intervención como
“un caso de estudio del mayor interés que servirá de modelo para los restauradores en los próximos años”
, de acuerdo con información divulgada por medios especializados.
Esta obra es considerada el primer trabajo de gran envergadura realizado por Fra Angelico, cuyo nombre de nacimiento era Guido di Pietro. A principios de la década de 1420, el pintor y fraile ingresó al convento de San Domenico de Fiesole, ubicado al norte de Florencia, donde recibió el encargo de elaborar un retablo para el monasterio que acababa de ser construido.

Siguiendo las tendencias artísticas de la época, Fra Angelico concibió un tríptico de estilo gótico tardío, con un uso abundante del oro. En la sección central colocó una imagen serena de la Virgen con el Niño, rodeada por ángeles en actitud de adoración y cuatro santos con aureolas.
Con el paso de los años, la pieza fue deteriorándose. Para 1501, medio siglo después de la muerte del artista, el pintor Lorenzo di Credi fue contratado para actualizarla según el gusto de la época. Di Credi eliminó las divisiones del tríptico, redujo el tamaño del trono de la Virgen y sustituyó el fondo dorado por un paisaje de estilo naturalista.
En los siglos posteriores, el retablo fue desmembrado y varias de sus partes fueron saqueadas o comercializadas en el mercado de antigüedades. La predela original, por ejemplo, actualmente pertenece a la National Gallery de Londres.
El panel central permaneció en el convento, pero sufrió restauraciones desordenadas y el ataque de insectos que perforan la madera. Cuando di Credi transformó la obra en un único rectángulo, unió los paneles con madera nueva, una decisión que generó una inestabilidad estructural que persistió durante siglos.
En 2024, en el marco de los preparativos para reunir el retablo en una gran exposición sobre Fra Angelico en la Fondazione Palazzo Strozzi y el Museo di San Marco de Florencia, el panel de San Domenico fue desmontado y enviado a restauración. La intervención abarcó tanto la capa pictórica como el soporte de madera.

La solución principal al problema estructural consistió en retirar los antiguos añadidos y travesaños que habían intentado corregir la deformación. Dado que la madera se expande y se contrae con los cambios de temperatura, esos sistemas rígidos incrementaban el riesgo de grietas.
Roberto Buda, el conservador encargado del soporte, diseñó un marco de castaño con resortes ajustados que permite los movimientos naturales del panel. Esta solución reemplaza los mecanismos anteriores que habían fracasado precisamente porque inmovilizaban una estructura que cambia con las estaciones.
El tratamiento de la superficie pictórica estuvo a cargo del restaurador florentino Daniele Rossi. Su labor incluyó la eliminación del barniz oxidado, el relleno de pérdidas de pintura y agujeros de insectos con yeso tradicional y cola animal, y la reintegración de zonas desvaídas con acuarelas.
Friends of Florence explicó que ese proceso
“restauró la continuidad visual de la pintura sin interferir con la autenticidad de su historia y su conservación”
. La intervención se realizó mientras avanzaban los planes para volver a presentar reunida una obra que había sido alterada, fragmentada y dañada desde comienzos del siglo XVI.
Fuente: Infobae