“Tengo función todos los días, menos los miércoles”, afirma Lorena Vega desde la sala de su hogar con una naturalidad que sorprende. No se trata de una exageración. La actriz y directora teatral, con más de treinta años de carrera en el circuito independiente de Buenos Aires, vive uno de los momentos más fructíferos de una trayectoria que siempre fue intensa, pero que ahora suma un reconocimiento masivo que antes le resultaba ajeno o, al menos, distante.
Ganadora de premios Konex, ACE y María Guerrero, entre muchos otros, Lorena Vega forjó su nombre a base de oficio en salas de todo tipo y tamaño, dentro de la vibrante y rica escena teatral porteña. Fue su papel como la psicóloga de Griselda Siciliani en Envidiosa, la comedia de Netflix, el que la colocó en conversaciones que van mucho más allá del teatro. Ese impulso se afianzó con En el barro, la serie carcelaria de la misma plataforma —ya en su tercera temporada— donde interpreta a Fabiana “La Zurda”, una interna que controla un sector completo de la prisión y disputa el poder con cualquiera que se interponga.
A esto se sumó esta semana el estreno de Lu & Pau, la película de Nicanor Loreti filmada en Misiones. Y en septiembre llega Cautiva, una miniserie de seis episodios que se emitirá por TNT, Flow y Max, basada en el caso real de abusos en un convento de clausura. Pero el teatro sigue siendo el centro. Y la cartelera actual lo confirma de forma casi inverosímil. Ella misma, a solicitud de este medio, enumera cada una de las obras que protagoniza o dirige cada semana. La lista asombra y satisface.
Los lunes dirige Precoz en Timbre 4, adaptación de la novela de Ariana Harwicz. Los martes tiene doble jornada: dirige Civilización en el Galpón de Guevara —una comedia sobre el incendio de la Ranchería, el primer teatro argentino, con texto de Mariano Saba— y al mismo tiempo actúa en La vida extraordinaria junto a Valeria Lois en El Picadero. De jueves a domingo protagoniza Sottovoce en el Teatro Nacional junto a Carla Peterson, Adrián Suar y Fernán Mirás, dirigidos por Mariano Pensotti. Los domingos actúa en Las cautivas en el Metropolitan, junto a Laura Paredes, dirigidas por Mariano Tenconi Blanco. Y Testosterona, la performance en la que dirige al periodista y escritor Cristian Alarcón, continúa en gira por el país y Sudamérica. Hay una curiosidad en los nombres de dramaturgos y directores con quienes colabora. “Trabajo con tres Marianos distintos”, resume con humor: Mariano Saba, Mariano Tenconi Blanco y Mariano Pensotti. Por cierto, los tres son figuras centrales del teatro argentino contemporáneo.
A eso pronto se sumarán las funciones de aniversario de Imprenteros —en su octava temporada— en el Teatro El Picadero: tres fechas únicas, los sábados 19 y 26 de septiembre y el domingo 27 a las 11 de la mañana. Son funciones solidarias: el público puede agregar a su entrada un alimento no perecedero para la campaña nacional “Ningún Pibe con Hambre”.
El método detrás del ritmo
—¿Cómo hacés para sostener este ritmo semanal?
—Soy bastante organizada con la agenda, con mucha explicación a todo el mundo de por qué puedo hacer una cosa y por qué no puedo hacer otra. Me invitan a un montón de cosas, me comparten, me proponen proyectos y cosas. Todo es hermoso, me encantaría hacerlo y no puedo. Explico mucho que es porque tengo este ritmo que te acabo de enumerar, porque no es solo el día que vos vas a hacer la función: es una permanente ocupación estar atendiendo cada proyecto. Porque cada proyecto necesita su difusión, siempre hay alguna novedad, o hay que atender o arreglar alguna cosa. Hoy hay que ensayar. En fin, hay que estar presente.
Tengo el respaldo de trabajar con equipos muy fuertes y sólidos. Yo tengo roles centrales en todos los proyectos, pero no lo hago sola. Son equipos muy fuertes, con mucha experiencia y aguante. Y tengo contención en mi familia, con mucho apoyo y consideración para acompañarme en este ritmo de trabajo.
Esto no es nuevo para mí. Puede ser nuevo que ahora esté haciendo una obra comercial, como Sottovoce. Hacía un tiempo que yo no trabajada en una obra de jueves a domingo. La última vez fue hace cinco años, cuando estrenamos Cautivas en el Teatro San Martín. Siempre trabajé en el teatro oficial de esa manera, pero no había hecho teatro comercial en estos términos. Sí estoy en salas comerciales con obras que migraron del off, como Las cautivas e Imprenteros. Pero hacía un tiempo que no hacía este ritmo de la misma obra todos los días, que tiene su desgaste, obvio.
—¿Qué cambió en tu vida cotidiana desde tus personajes en Envidiosa o En el barro?
—Lo noto obviamente en el reconocimiento de algunas personas, que te conozcan en lugares más comunes, en la calle, en algún negocio. No es el mismo impacto que la tele de antes, para los que tenemos otra edad, que sabemos lo que significó la TV abierta en los noventa por ejemplo. Pero es cierto que ocupa un poco ese lugar.
Ojo, no me pasa de la misma forma que le puede pasar a otra persona. Estoy bastante camuflada en los días cotidianos. Soy distinta a los personajes, y eso genera mucha duda: si alguien le suena mi cara no sabe de dónde. Pasa mucho eso. Así que todavía conservo un poco esa sensación de anonimato. A veces me doy cuenta que me reconocen y cuchichean, pero no me dicen… O me reconocen y se acercan y me piden una foto.

—¿Y en lo profesional, qué cambió?
—Recibir más propuestas para hacer otras cosas, otros trabajos. Y, viste, ley de Murphy: lo que una siempre ha querido tener, posibilidades laborales y propuestas, sensación de que hay futuro, de que vas a poder encadenar trabajo, y no poder hacerlo porque no da el tiempo, no da para todo. Es medio una trampa también. Pero en todo sentido son cosas para agradecer.
—¿Más alla de este reconocimiento actual, qué te movió siempre en tu carrera?
—Para qué lo hacemos. Eso es más profundo y misterioso para mí. El reconocimiento puede ser algo que no sea estrictamente el “éxito” y la “fama”. Lo que siempre me interesó de principio a fin hasta ahora, es el prestigio. Lo vinculo con la idea de la obra artística, de lograr un objeto artístico bello, de investigar lenguaje. Siempre me importó eso. ¿Por qué? Porque entiendo que en la excelencia artística hay un acto poético. Y ese acto poético pienso que embellece y cambia la vida, por lo menos cambia el estado de ánimo.
‘Lu & Pau’, una road movie suburbana
—¿De qué trata la película?
—Arranca con el personaje de Paula, que cae en cana por estar haciéndole el aguante a su novio en un asunto delictivo. Yo soy amiga de las dos. Lo que ella hace es tratar de salvar a su hermana y me viene a buscar, y haciendo uso del argumento de la amistad que tenemos, lo que hace es enganchar a mi personaje en toda una peripecia para conseguir muchos dólares, poder coimear a quien sea necesario y liberar a su hermana. Y en eso empiezan en una especie de road movie suburbana.
Lo uno mucho con En el barro, porque para componer las presas, en su momento y siempre, seguimos conociendo casos y tratando de saber un poco de la vida real en las cárceles. Y sabemos que en general hay un gran porcentaje de casos de presas mujeres que tienen que ver con ser cómplices, o testigos, o quedar atrapadas en los delitos de sus parejas o del mundo masculino que las rodea. Parejas, hijos, amantes, lo que sea… Este es un caso así.

—¿Cómo describirías el tono de la película?
—Son dos pibas rotas, mal habladas, completamente fuera del sistema, que tratan de resolver un conflicto muy por fuera de la legalidad. Cada vez la pasan peor. Obviamente hay una inspiración y un guiño a Thelma y Louise, pero tiene un final muy diferente. Son una inspiración, pero es como si te dijese un Thelma y Louise totalmente argento y desarticulado.
Se filmó en diciembre de 2023, imaginate. Sabiendo que cambiaba la gestión de gobierno y con eso iban a modificar las condiciones para el cine. Entonces había que ejecutar rápido el presupuesto de la película. Se filmó a contrarreloj en Misiones. Es una película hecha de batalla con pocos recursos, pero con todo el amor.
El misterio del teatro
—¿Por qué creés que en esta época de hiperconexión a través de pantallas, la gente sigue eligiendo ir al teatro?
—No tengo la respuesta. Me parece que hay una clave en el encuentro entre personas. Creo que cuando eso sucede, para todos, la cosa no falla: tiene una fuerza y un poder muy grande verse con el otro. Yo a veces hago mucha analogía entre el teatro y el deporte o el teatro y la música. Creo que no nos llama la atención que la gente vaya a recitales, porque sabés que esa experiencia de estar ahí es única, te renueva la energía, te cambia el ánimo, te deja tema para un tiempo largo. Si lo compartiste con amigos y después te encontrás con alguien que estuvo, que lo vio, que fue parte… Con el teatro pasa algo similar. Creo que si lo pensamos como una experiencia análoga, se puede entender más qué es lo que pasa en una sala.
Se suspende el tiempo. Se arma ese momento donde el tiempo tiene otro valor. Entonces nos permitimos estar de otra manera. Miramos al que tenemos al lado de otro modo, porque hay algo que estamos compartiendo. Estamos en ese lugar porque coincidimos en que algo de eso nos identifica, nos interpela, nos llamó, nos produce una pregunta. Me parece que son espacios que abren preguntas sobre cómo vivimos y que eso siempre es un misterio. Va a ser, lo va a ser toda la vida. El teatro siempre va a estar vigente.
Cuando se ve una obra de teatro que ha logrado su punto, que está bien actuada, que está bien contada, que sucede todo lo que tiene que suceder entre todas las áreas que la arman, es muy contundente. Es un acto es muy parecido a la magia. Genera un impacto, un golpe en la percepción que se convierte en una huella, una marca que no se va. Es como cuando volvés a escuchar una canción que la escuchaste en el momento justo y te transporta a ese momento.
Hay mucha gente muy talentosa haciendo teatro en nuestro país. Venimos de generaciones con mucha dedicación y eso va traspasando. Tenemos una vara de actuación, de dirección, de escritura, tanto en guion para cine como en dramaturgia para teatro, de muy alta calidad. Tenemos muy buenas escuelas, muy buenos maestros y maestras, y eso se ve reflejado en las producciones artísticas. Estoy muy orgullosa de la talla artística argentina.
Fuente: Infobae