Las autoridades iraníes han reconocido de manera explícita el impacto económico que genera la guerra con Estados Unidos. El líder supremo, Mojtaba Khamenei, exhortó al régimen a enfrentar las dificultades actuales, y el presidente Masud Pezeshkian admitió que el comercio exterior se redujo en un tercio a causa de las sanciones y del bloqueo que Washington mantiene sobre los puertos del país persa.
A pesar de la presión internacional, Teherán aseguró el sábado que no cederá en sus posiciones, que mantendrá el control del estrecho de Ormuz y que seguirá apostando por la vía diplomática. Las declaraciones de los máximos representantes de la república islámica, difundidas a través de los medios estatales, revelan que el país sufre las consecuencias económicas de las sanciones y que consideran el conflicto en Medio Oriente una prioridad central.
La agenda del régimen iraní
Por ello, en la mesa de Khamenei y Pezeshkian las medidas para estabilizar la economía son un asunto prioritario. Entre los ejes planteados figuran:
- frenar la inflación;
- gestionar los mercados;
- crear empleo;
- atraer inversión para la producción interna;
- reducir gradualmente la dependencia del dólar.
Hay que recordar que las protestas de enero, duramente reprimidas por las fuerzas del orden iraníes, tuvieron como origen principal los problemas económicos y el malestar por la gestión de los líderes del régimen.
Seis meses después del inicio de la guerra por parte de EE.UU. e Israel, las negociaciones por un nuevo alto al fuego siguen estancadas. A la espera de avances, la administración del presidente estadounidense Donald Trump intensificó las sanciones económicas y definió su estrategia como un “Día D económico”. Además, Washington advirtió que impondrá sanciones secundarias a países con vínculos comerciales con Irán, aunque hasta ahora no ha penalizado a socios clave como China e India por el posible impacto en la economía global.

En ese marco, el Departamento del Tesoro sancionó al Banque Misr de Egipto por mantener operaciones con Teherán y propuso restringir las transacciones en dólares desde sus sucursales en los Emiratos Árabes Unidos. Tanto el banco central egipcio como el Ministerio de Exteriores señalaron que mantienen diálogo con EE.UU. y que la medida afecta solo a las operaciones en dólares de Banque Misr UAE con bancos corresponsales. La entidad egipcia, por su parte, informó que revisa la notificación estadounidense y que mantiene sus operaciones en Emiratos. Según los registros del Tesoro, la Casa Blanca también sancionó a una entidad con sede en Hong Kong y a una persona vinculada al Bank Melli de Irán.
La ofensiva de sanciones profundiza la crisis económica iraní, donde la inflación anual alcanzó el 66% el mes pasado. El líder supremo, que ha permanecido fuera del ojo público desde que resultó herido en el ataque inicial de febrero, llamó a abordar “la cadena de desafíos económicos y de subsistencia, como la inflación, el desempleo y la gestión de precios y mercados”, según un comunicado escrito.
El presidente Masud Pezeshkian informó a los medios estatales que las exportaciones e importaciones iraníes cayeron casi un 35% por las sanciones y el bloqueo naval a los puertos nacionales. Pese a ello, destacó que Irán logró vender unos 90 millones de barriles de petróleo durante la vigencia del memorando de entendimiento firmado con EE.UU. en junio, cuando Washington autorizó temporalmente la comercialización de crudo iraní.

El viernes, Pezeshkian reconoció el impacto de las sanciones de Estados Unidos y la situación de conflicto que atraviesa el país. En declaraciones a la televisión estatal, dijo:
“Algunos dicen que las sanciones (de EEUU) no tienen efecto alguno; francamente no sé qué decirle a esa gente”
Y añadió:
“Estamos en situación de guerra, y debemos aceptar las condiciones propias de un tiempo de guerra”.
Además, ante la caída de las exportaciones e importaciones en los últimos meses, el mandatario se mostró partidario de aumentar el precio de la gasolina, que históricamente estuvo subsidiada en el país. Remarcó que cualquier ajuste es políticamente sensible, dada la importancia de Irán como productor y exportador de crudo.
Fuente: Infobae