En la ciudad de Albany, al norte del estado de Nueva York, un conserje de 36 años llamado Timothy Walters logró algo que parecía imposible: vivir durante seis meses dentro de la escuela secundaria Hackett sin que nadie lo notara. La historia se conoció a finales de abril de 2025, cuando funcionarios del distrito escolar revisaban grabaciones de seguridad por un caso diferente: conserjes sospechosos de inflar reclamos de horas extras.
Walters no fue acusado de esa maniobra, pero las cámaras revelaron que permanecía en el edificio de forma continua, fuera de cualquier horario de trabajo normal. Según explicó más tarde en entrevistas, tomó la decisión porque no podía pagar un alquiler propio mientras sostenía la manutención de sus cuatro hijos adolescentes y buscaba reducir gastos.
En octubre de 2024, convirtió una habitación del cuarto piso —ubicada justo sobre el auditorio— en un espacio improvisado para uso personal. Allí instaló varias camas, un minirrefrigerador y distintos muebles, creando lo que describió como un estudio. Así lo relató al New York Post.
Walters contó que antes de mudarse al colegio vivía con su hermana menor y la pareja de ella, pero sintió que su presencia resultaba invasiva.
“No tenía a dónde ir”, dijo al medio. “Vivía con mi hermana y su novio, pero necesitaban tiempo a solas para lidiar con sus propios problemas”.
El distrito escolar tomó conocimiento del uso no autorizado del edificio a partir de la revisión de las grabaciones, lo que abrió una investigación administrativa que duró varias semanas. El caso dejó al descubierto un punto sensible: el control de accesos y la supervisión de espacios que, por su ubicación, no forman parte de la circulación diaria.
El distrito lo suspendió sin sueldo y Walters renunció en junio

En mayo, el distrito lo suspendió sin goce de sueldo mientras avanzaba la investigación. Finalmente, Walters renunció el 23 de junio, según informó el portavoz distrital Ron Lesko al Times Union. La renuncia cerró su vínculo laboral con el sistema escolar en medio de un caso que obligó a la administración a dar explicaciones y revisar procedimientos internos.
Walters ofreció cifras sobre sus ingresos para contextualizar su situación. Afirmó que ganaba USD 64.000 al año y que, con horas extras, llegó a percibir cerca de USD 80.000 en 2025. Para él, ese nivel de ingresos no implicaba estabilidad, porque una parte significativa se destinaba a obligaciones vinculadas a sus hijos adolescentes.
En declaraciones a CBS 6, describió el estado previo del lugar y los cambios que hizo para poder usarlo:
“El apartamento tenía un futón, un montón de sillas viejas y algunos muebles que llevaban ahí quién sabe cuánto tiempo. Al final lo vacié y puse varias camas y una nevera pequeña”.
Esa descripción aportó un detalle sobre el antes y después del cuarto y cómo lo adaptó para pasar la noche.
Sus hijos se quedaban con él los fines de semana y los cargos fueron retirados

Walters también contó que los fines de semana recibía visitas. Según su relato, sus cuatro hijos adolescentes se quedaban con él cuando le correspondía la custodia, sin que nadie de su entorno advirtiera que el alojamiento estaba dentro de una escuela. Esa dinámica se sostuvo sin alertas externas durante el tiempo en que utilizó el edificio.
El propio Walters admitió que entendía la gravedad de lo que hacía.
“Sabía que lo que estaba haciendo estaba mal”, dijo. “Pero no sabía qué hacer. Cuando estás contra la espada y la pared, a veces terminas tomando decisiones que probablemente no deberías haber tomado”.
Con esas frases presentó su conducta como el resultado de una situación límite y no como una elección cómoda.
La policía local investigó el episodio y al principio lo acusó de allanamiento de morada. Sin embargo, esos cargos después fueron retirados, de acuerdo con lo informado en el seguimiento del caso. El material disponible no detalla los motivos por los que la acusación quedó sin efecto ni si existieron condiciones asociadas a esa decisión.

Tras dejar su puesto, Walters dijo que ahora vive con un tío en un parque de casas rodantes y que está en lista de espera para acceder a una vivienda propia. También aseguró que ya recibió dos ofertas de trabajo, aunque no precisó en qué consisten ni cuándo podrían concretarse.
Su hermana creó una campaña en GoFundMe para ayudarlo a instalarse en un nuevo hogar. La iniciativa se difundió después de que el caso tomara estado público y se sumó como una vía de apoyo económico en un momento de transición, con el objetivo de cubrir gastos asociados a la mudanza y a la instalación en una vivienda estable.
Fuente: Infobae