Ascaris lumbricoides: 200 mil huevos al día en tu intestino

En México, el parásito conocido como Ascaris lumbricoides continúa siendo una amenaza para la salud, especialmente en comunidades donde el saneamiento básico es precario y la educación sobre higiene resulta insuficiente.

La infección provocada por este nematodo, denominada ascariasis, ataca principalmente el intestino delgado y puede extenderse a otros órganos como el pulmón y el hígado, según detalla la Guía Práctica de Parasitología.

De acuerdo con las autoridades sanitarias, el ciclo biológico de la Ascaris lumbricoides comienza cuando una persona ingiere huevos microscópicos del parásito a través de agua o alimentos contaminados con materia fecal.

Una vez dentro del organismo, el parásito atraviesa diferentes fases: primero como larva, que causa daño mecánico en el hígado y los pulmones, y luego como adulto, que se instala en el intestino delgado.

El perjuicio se concentra en el sistema digestivo, pero puede volverse sistémico si la infestación es masiva, puntualiza la Guía Práctica de Parasitología.

En zonas rurales y marginadas, factores como el clima, la humedad y el tipo de suelo favorecen la persistencia de los huevos de este parásito. La transmisión es más común en lugares donde el acceso al agua potable es escaso y el saneamiento básico resulta deficiente, lo que eleva la exposición infantil a la ascariasis.

Hasta el momento, la Secretaría de Salud no ha informado de una disminución significativa en la prevalencia de esta parasitosis en áreas vulnerables.

 Ascaris lumbricoides visto en microoscopio.(Farmacia Las Fuentes)

¿Cuáles son los síntomas y los daños que provoca la Ascaris lumbricoides?

Los síntomas y daños asociados a Ascaris lumbricoides dependen del número de parásitos presentes y de la etapa de la infección. Muchas personas no presentan molestias, pero cuando la carga parasitaria es elevada o el ciclo avanza, surgen diversos problemas de salud.

Síntomas principales

  • Dolor abdominal frecuente y persistente.
  • Náusea y, en algunos casos, vómito.
  • Diarrea o episodios alternados con estreñimiento.
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Cansancio y debilidad generalizada.
  • Desnutrición, especialmente en niñas y niños.
  • Retraso en el crecimiento y desarrollo infantil.
  • Tos seca y dificultad respiratoria, si las larvas migran hacia los pulmones.
  • Fiebre leve en ciertos casos.

Daños a la salud

  • Obstrucción intestinal: una acumulación masiva de lombrices puede bloquear los intestinos, lo que constituye una emergencia médica.
  • Perforación intestinal: en infestaciones graves, los parásitos pueden romper la pared del intestino, provocando infecciones severas en la cavidad abdominal.
  • Apendicitis: el parásito puede desplazarse y obstruir el apéndice.
  • Bloqueo de conductos biliares o pancreáticos: cuando las lombrices ingresan a estos conductos, causan ictericia, pancreatitis o infecciones de gravedad.
  • Neumonitis: la migración larvaria por los pulmones genera inflamación, tos persistente y dificultad para respirar.
  • Desnutrición severa y anemia: el parásito consume nutrientes esenciales, agravando cuadros de desnutrición y anemia, sobre todo en menores de zonas vulnerables.

(Revista Springer Nature)

La mayoría de estos daños se intensifican cuando no se tiene acceso a tratamiento médico oportuno. Las complicaciones resultan más graves en la infancia y en personas con el sistema inmunológico debilitado.

Las medidas de prevención se enfocan en la educación sanitaria y en la mejora del saneamiento. El lavado frecuente de manos, la desinfección de frutas y verduras, y el acceso a agua potable disminuyen el riesgo de contagio.

Especialistas recomiendan realizar campañas de sensibilización en comunidades rurales para reducir la prevalencia de la ascariasis y otras parasitosis. La Guía Práctica de Parasitología subraya que la disminución de casos está vinculada a la aplicación sostenida de estas estrategias preventivas.

Fuente: Infobae

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