La red social TikTok suspendió la cuenta de Emma Coronel, esposa de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, justo cuando aumentaban los cuestionamientos sobre el flujo de dinero que generaba mediante regalos virtuales y donaciones en sus transmisiones en vivo. La propia influencer confirmó la suspensión, aunque no detalló qué norma de la plataforma habría provocado la medida.
El caso tomó fuerza luego de que una investigación del medio Latinus revelara las dificultades para rastrear quién aporta los recursos y cuál es su origen. Coronel, que acumulaba cerca de 1.4 millones de seguidores, había convertido los lives en una actividad cotidiana.
Además de la monetización por contenido, ofrecía una suscripción mensual de 52 dólares para acceder a material exclusivo. Con aproximadamente 28 suscriptores, ese mecanismo representaba unos 1.456 dólares al mes, sin contar los regalos recibidos durante las transmisiones.
El antecedente judicial de Coronel añade otro elemento al debate. En Estados Unidos cumplió una condena de 36 meses tras declararse culpable de delitos relacionados con narcotráfico y lavado de dinero. Recuperó su libertad en septiembre de 2023 y permanece bajo supervisión federal.

¿Por qué empezó a hacer transmisiones en vivo?
Según su propio relato, la actividad de Coronel en TikTok no surgió exclusivamente como una estrategia financiera. Durante su debut en la plataforma Kick, explicó que comenzó a transmitir por recomendación de su psiquiatra y su psicólogo, quienes le sugirieron cambiar su rutina tras detectar que atravesaba un período de depresión.
“Entré a hablar con mi psiquiatra y con mi psicólogo y me dijeron que me tenía que empezar a hacer cosas que me sacaran de mi rutina, a ver qué me motivaba, porque estaba cayendo como en depresión”, relató.
Acerca de la respuesta de sus seguidores, añadió: “Empecé a hacer live y empecé a sentirme como con amistades, otro tipo de amistad cortés. Me empezó a gustar, me empecé a distraer”.

Vacío regulatorio ante el dinero de los influencers
El dinero generado mediante regalos digitales también abrió una discusión sobre los mecanismos antilavado. Salvador Mejía, abogado especializado en delitos financieros, señaló a Latinus que en México existe un vacío legal para supervisar este tipo de ingresos.
“Tenemos un vacío y prueba de ello es que es un hecho sabido que influencers están siendo fondeados por delincuencia organizada por dos razones. La primera es lavar dinero, efectivamente, porque no hay ninguna regulación en México que esté monitoreando esto; y lo segundo es generar un producto de publicidad”, afirmó.
El especialista planteó que las autoridades deberían conocer quién dona, a quién y en qué cantidades, ya que múltiples aportaciones pequeñas pueden dificultar el seguimiento del dinero.

El fenómeno va más allá de la monetización. Investigaciones académicas han documentado el uso de creadores digitales para difundir narrativas relacionadas con organizaciones criminales. La ostentación, los símbolos y los estilos de vida asociados al narcotráfico pueden convertirse en herramientas de propaganda.
La suspensión de la cuenta de Emma Coronel vuelve a poner este modelo de exposición digital bajo la lupa, justo cuando sus transmisiones se habían convertido en una fuente visible de ingresos a través de la interacción con seguidores.
Fuente: Infobae