El planeta rojo, ese vecino enigmático que ha cautivado la imaginación humana durante siglos, vuelve a sorprender a la comunidad científica. Un equipo internacional de investigadores acaba de publicar en la prestigiosa revista Nature un descubrimiento que cambia la narrativa sobre la historia marciana: Marte habría albergado agua líquida en su superficie hasta hace aproximadamente 757 millones de años, una fecha mucho más cercana de lo que los modelos climáticos tradicionales sugerían.
El estudio se centra en Utopia Planitia, una vasta llanura ubicada en el hemisferio norte del planeta. Allí, el rover chino Zhurong hizo hallazgos inesperados bajo la capa de arena. Los sensores del explorador identificaron cristales de yeso, un mineral que solo se forma con la presencia de agua salada estancada durante períodos prolongados. Esta evidencia física contradice la idea predominante de que el agua superficial marciana desapareció hace cerca de 3.000 millones de años.

Este hallazgo plantea interrogantes sobre la evolución climática del planeta y sobre la posibilidad de que existieran condiciones favorables para la vida en épocas mucho más recientes de lo que se pensaba. La ciencia vuelve a fijar su atención en Marte con renovado interés.
El yeso como testigo del agua
Durante los 93 días que Zhurong recorrió la superficie marciana, el rover utilizó sus cámaras para captar un paisaje hostil, donde rocas claras y planas emergían como islas en un mar de arena rojiza. Además de observar, sus sensores detectaron señales compatibles con minerales hidratados, una señal inequívoca de que el agua dejó su huella en el subsuelo.
El análisis científico se centró en la morfología de los cristales hallados justo bajo la superficie. Algunos mostraban formas curvadas, similares a hojas de col, mientras que otros presentaban patrones ramificados que recordaban árboles en miniatura. Estos detalles, captados con precisión, aportaron una nueva dimensión al estudio de la mineralogía marciana.

Mediante una combinación de espectroscopía láser e infrarroja, los investigadores lograron identificar selenita, una variedad de yeso con grandes cristales. Este mineral, clasificado como un evaporito primario, se diferencia de otros sulfatos ya conocidos en Marte porque su origen está directamente vinculado a la evaporación de agua salada en la superficie.
Para que se formara la capa mineral detectada, el equipo calculó que se necesitó un volumen acumulado de entre 6,25 y 25 metros de agua. Sin embargo, la lámina líquida presente en cada episodio no habría superado el metro de profundidad, lo que sugiere una serie de aportes intermitentes a lo largo del tiempo, en lugar de un lago profundo y estable.
La importancia de este hallazgo radica en que la selenita solo puede crecer a partir de agua salada concentrada, lo que constituye una prueba directa de la existencia de agua superficial en Marte durante períodos mucho más recientes de lo que se creía. Esto desplaza el foco de investigaciones previas, basadas en alteraciones minerales indirectas y más antiguas, y abre una nueva ventana para entender la evolución climática del planeta.
Calor volcánico, agua subterránea
Para determinar la antigüedad de la superficie estudiada, los científicos utilizaron una técnica clásica: el conteo de cráteres en las cercanías del sitio. Así estimaron que el terreno del sur de Utopia Planitia tiene una edad aproximada de 757 millones de años. Este dato sitúa el episodio de actividad acuosa en una franja temporal mucho más reciente de lo que se creía posible, desafiando los modelos que ubicaban el fin del agua superficial en épocas remotas.

Según detalla Nature Astronomy, los autores del estudio proponen que el agua que formó los cristales de yeso provenía de salmueras subterráneas. El escenario planteado combina la acción de fuerzas volcánicas, capaces de generar suficiente calor para derretir reservas de agua salada atrapadas bajo la superficie. Este proceso habría impulsado el líquido hacia arriba, formando cuerpos de agua poco profundos, en su mayoría cubiertos por una capa de hielo. Los investigadores sugieren que este fenómeno pudo repetirse tanto en episodios aislados como de manera sostenida.
Con el avance del frío marciano, el agua comenzaba a congelarse desde la superficie hacia el fondo, aumentando progresivamente la concentración de sales y favoreciendo la formación de cristales de yeso. Según el artículo, este mecanismo explica cómo se pudo acumular un volumen considerable de agua con el tiempo, aunque la lámina líquida disponible en cada evento fuera limitada.
El trabajo destaca que la capa superficial analizada, de entre cinco y diez centímetros de grosor, está enriquecida en minerales hidratados y muestra morfologías cristalinas que los autores atribuyen a la selenita euédrica. Además, los grandes cristales probablemente contienen inclusiones fluidas, pequeñas burbujas microscópicas que preservan restos de la salmuera original.
Estas inclusiones representan una cápsula del tiempo geoquímica, capaz de conservar un registro de las condiciones del subsuelo marciano durante el período Amazónico. Este potencial abre un horizonte nuevo para futuras investigaciones sobre la habitabilidad de Marte, convirtiendo a Utopia Planitia en un destino prioritario para próximas misiones que busquen estudiar ambientes ancestrales sellados en minerales.
El rover Zhurong, el primer vehículo explorador chino en Marte, concluyó su misión en 2022 tras 93 días de actividad, cuando una tormenta de polvo detuvo sus operaciones. A pesar de su corta vida útil, el legado de sus descubrimientos aporta una nueva perspectiva sobre la historia del agua en Marte, invitando a la comunidad científica a replantear las posibilidades del pasado marciano.
Fuente: Infobae