Homenaje a Eileen Gray: una muestra en Buenos Aires cruza arte y diseño

En el barrio porteño de Núñez, un antiguo local comercial se ha transformado en un espacio de homenaje y reflexión. Allí, el espíritu de la modernidad renace bajo la influencia de Eileen Gray, una figura clave del siglo XX. Lo que antes era un taller de mosaicos y molduras ahora alberga un tributo que va más allá de una exposición convencional.

Al ingresar, la atención se dirige hacia las pinturas y objetos reunidos por Luciana Levinton, una artista que desde hace años investiga la obra y la vida de la creadora irlandesa, a cinco décadas de su fallecimiento.

Bajo el título “Luciana Levinton: Homenaje a Eileen Gray 1878-1976”, la muestra propone un diálogo entre pintura, diseño, arquitectura y memoria. Más que una revisión histórica, la iniciativa busca reactivar el legado de Gray desde el presente de Buenos Aires, en un cruce entre épocas y lenguajes.

La muestra “Luciana Levinton: Homenaje a Eileen Gray 1878-1976” se inaugura el 6 de agosto de 2026 en Nuñez 1597, CABA, con obras de Luciana Levinton y luminarias de IMdi.

¿Por qué Eileen Gray sigue siendo central en el diseño moderno?

Hablar de Eileen Gray implica recorrer una trayectoria que atravesó múltiples disciplinas con una libertad poco común para su época. Nacida en Irlanda en 1878 como Kathleen Eileen Moray Smith, se formó en Londres y luego se estableció en París, donde desarrolló una producción que abarcó muebles laqueados, biombos, alfombras, tapices, interiorismo y arquitectura.

En 1910, abrió un taller de laqueado junto a Seizo Sougawara y también trabajó en tejido de alfombras y tapices con Evelyn Wyld. Más tarde, en 1922, inauguró Jean Désert, un espacio clave para la difusión de sus diseños. Su trayectoria continuó con proyectos de interiores y viviendas que hoy son hitos del modernismo. Destaca la casa E-1027, completada en 1929 junto al arquitecto Jean Badovici en Roquebrune-Cap-Martin.

Obras de Luciana Levinton que reinterpretan planos arquitectónicos, mobiliario y textiles diseñados por Eileen Gray

La relevancia de Gray reside en varios aspectos. Por un lado, la calidad y originalidad de sus diseños. Por otro, su capacidad para pensar la relación entre objeto, uso y espacio. Su obra evitó la separación rígida entre arte decorativo, diseño y arquitectura, y propuso una visión integral de la vida moderna. Ese cruce entre sensibilidad material, experimentación formal y atención al habitar sigue siendo una referencia para artistas, diseñadores y arquitectos.

El legado de Gray visto por Levinton

La exposición de Levinton despliega una serie inédita de pinturas, acompañada por una colección de luminarias de IMdi, en una escenografía que parece evocar el espíritu inquieto de Gray. Todo comienza en ese territorio donde la pintura se encuentra con el diseño y la arquitectura, y donde la modernidad cobra voz propia a través de los materiales y las formas.

Me sentí atraída por la obra de Gray en primer lugar por los diseños de muebles que realizó en diversos y exóticos materiales. También por su proyecto Villa E1027, una vivienda con los principios del modernismo que construyó frente al mar en Roquebrune Cap Martin cerca de Niza entre 1925 y 1927, junto a Jean Badovici. Ella decía: ‘Quiero encontrar la paz para crear algo nuevo hoy’”, contó Levinton, rescatando no solo la influencia formal sino también la búsqueda vital que atraviesa la trayectoria de Gray.

La exposición en Buenos Aires propone un cruce entre pintura, diseño, arquitectura y memoria material a partir del universo de Eileen Gray.

La propuesta no se limita a revisar un nombre histórico. También construye una forma actual de leer su trabajo, sus objetos y los espacios que imaginó. En ese gesto reside uno de los núcleos más interesantes de la exhibición: redescubrir el legado de Eileen Gray desde Buenos Aires, en diálogo con una artista contemporánea que viene investigando su obra desde hace años.

Así funciona la muestra, como homenaje, investigación visual y ejercicio de traducción entre épocas, lenguajes y contextos. “Ella sentía profundamente el espíritu de los objetos y las cosas, diseñándolos y perfeccionándolos hasta que una silla o una mesa se transformaban en un amigo del hombre”, explicó la artista.

Luciana Levinton relee el legado de Eileen Gray desde Buenos Aires y convierte la muestra en un homenaje, una investigación visual y una traducción entre épocas.

El vínculo de Levinton con Gray no comenzó con una obra arquitectónica ni con una gran retrospectiva museística, sino con un objeto. En los años 90, el nombre de Gray apareció para la artista a través de la célebre mesa de acero y vidrio de altura regulable, una de las piezas más reconocibles del diseño moderno. A partir de ese primer contacto, esa figura empezó a ocupar un lugar persistente dentro de su imaginario.

En 2018, Levinton inició una serie de trabajos sobre Gray que luego se expandió en distintas direcciones. Entre esas primeras obras aparecen intervenciones sobre páginas de revistas de los años 70, sobre las que la artista pintó y dibujó algunos de los diseños de Gray para volver a mirarlos desde el presente y ponerlos en valor dentro de otro sistema visual. Esa línea de trabajo formó parte de exposiciones en la BIAM Bienal de Arte de Medellín, el Museo de Arte Decorativo, Fundación Cazadores, el Museo MACBA y el Palacio Pereda, sede de la Embajada de Brasil, entre otros espacios.

Las obras exhibidas buscan resignificar objetos y espacios, conectando la herencia de Gray con la escena actual de Buenos Aires

Con el paso del tiempo, la investigación derivó en nuevas series de óleos centrados en planos, muebles, interiores, alfombras y tapices. La exposición actual presenta 34 pinturas realizadas entre 2018 y 2026, organizadas en cuatro conjuntos de trabajo que permiten seguir ese recorrido. Hay pinturas sobre planos de arquitectura, obras sobre diseños de mobiliario, piezas que retoman alfombras y tapices, y también papeles sobre revistas Summa de los años 70, donde reaparecen varios de los motivos ligados a la producción de Gray.

La muestra en Buenos Aires y el diálogo con Jean Désert

La muestra se puede visitar en Núñez 1597, CABA. Uno de los aspectos más fuertes de esta exposición es su relación con el espacio. La decisión de exhibir estas obras en un local a la calle no responde solo a una cuestión práctica o escenográfica. La elección remite a Jean Désert, la galería que Eileen Gray abrió en París en 1922, donde presentó alfombras, muebles y objetos vinculados a su búsqueda formal.

El vínculo de Luciana Levinton con Eileen Gray comenzó en los años 90 a partir de la mesa de acero y vidrio de altura regulable, una pieza emblemática del diseño moderno.

Sobre la elección del lugar, Levinton aclaró: “A raíz de investigar sobre el local que Gray abrió en París en 1922, llamado Jean Desert, pensé la idea de presentar la exposición de mis pinturas en un local a la calle, en Buenos Aires”.

“Mi idea de hacerle el tributo en un mismo tipo de espacio, un paralelismo 100 años después, en otra ciudad del otro lado del océano, pensando en la idea de vidriera, de la gente mirar mientras camina, en este caso desde Buenos Aires a ese espacio de diseño que fue tan importante para el desarrollo de su trabajo”, agregó.

El montaje en un local a la calle remite a Jean Désert, la galería que Eileen Gray abrió en París en 1922 para difundir muebles, alfombras y objetos de diseño.

A partir de esa referencia, Levinton pensó la posibilidad de montar su homenaje en un sitio con vidriera, accesible desde la vereda, donde el contacto con la obra también pase por la mirada del transeúnte. Hay allí una operación conceptual clara: establecer un paralelismo entre el espacio comercial y expositivo que Gray imaginó hace más de cien años y una escena contemporánea en la ciudad de Buenos Aires. La fachada, de hecho, prolonga esa idea con un afiche diseñado sobre la base del original de Jean Désert, alternado con una nueva versión creada para esta ocasión.

Ese gesto conecta dos ciudades, dos momentos históricos y dos modos de pensar el diseño. También desplaza la figura de Gray del museo o del libro especializado hacia un espacio urbano concreto, visible, abierto al cruce entre arte, arquitectura y vida cotidiana.

Un homenaje que también habla del presente

La muestra de Luciana Levinton no presenta a Eileen Gray como una figura estática del pasado. La activa, la relee y la desplaza hacia preguntas actuales sobre el diseño, la autoría, la visibilidad de ciertas trayectorias y la persistencia de los objetos en la cultura visual contemporánea. También recupera la dimensión biográfica de una creadora cuyo reconocimiento masivo llegó mucho después de sus principales aportes.

En ese sentido, la exposición ofrece una doble entrada. Quien ya conoce la historia de Gray encontrará una investigación visual sostenida en el tiempo, con énfasis en sus formas, sus planos y su imaginario espacial. Quien se acerque por primera vez a su nombre encontrará una puerta de acceso clara y concreta para comprender por qué su obra continúa vigente.

La muestra reúne pintura y diseño en un espacio que resignifica el legado de una figura central del siglo XX y lo pone a circular otra vez en la escena local.

Fuente: Infobae

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