Un reciente análisis científico ha puesto sobre la mesa una realidad alarmante: en Estados Unidos, el consumo no regulado de fentanilo casi triplica al uso que se hace de este fármaco en entornos clínicos. Los datos, publicados en la edición de septiembre de la revista eClinicalMedicine, evidencian un panorama complejo para la salud pública.
La investigación, que examinó muestras de orina de casi 300.000 personas entre 2015 y 2023, determinó que más de 7 de cada 10 positivos correspondían a personas que no tenían prescripción médica. Esto significa que el uso ilícito alcanza el 71%, mientras que el uso terapéutico representa apenas el 29%.
El equipo liderado por el profesor Ping Zhang, de la Universidad Estatal de Ohio, manifestó su asombro ante estos resultados.
“Descubrir que el uso ilícito ha alcanzado el 70% entre todos los usuarios de fentanilo es una sorpresa”, declaró Zhang.
El especialista en informática biomédica explicó que este hallazgo subraya la necesidad de entender mejor cómo se distribuye el fármaco en la sociedad. “El fentanilo es un gran problema, pero en realidad no sabemos cuán grave es el consumo ilícito en comparación con el uso médico”, añadió.
Uno de los datos más contundentes del estudio es que quienes consumen fentanilo ilegalmente tienen tres veces más probabilidades de sufrir una sobredosis o desarrollar adicción, en comparación con aquellos que lo reciben en hospitales o por receta médica.
La potencia del fentanilo es clave para entender el riesgo: es 50 veces más fuerte que la heroína y 100 veces más potente que la morfina. Incluso pequeñas cantidades pueden provocar una sobredosis fatal. Según los investigadores, los opioides sintéticos como este están detrás de casi el 70% de las muertes por sobredosis en territorio estadounidense.
Un fármaco necesario con doble cara
A pesar de su peligro, el fentanilo sigue siendo indispensable en la medicina para controlar dolores intensos, especialmente en pacientes oncológicos avanzados o quienes atraviesan recuperaciones quirúrgicas complejas. Los autores del trabajo recuerdan que su uso clínico es legítimo y controlado.
La investigación se basó en una base de datos nacional de salud que abarca los 50 estados del país, con registros de más de 300 millones de pacientes atendidos en el periodo analizado.
“Estos patrones indican que el fentanilo de origen ilícito sigue siendo una amenaza significativa y creciente para la salud pública en todo el país”, advierten los autores en sus conclusiones. El siguiente paso de los investigadores será determinar si el uso médico del fármaco puede incrementar el riesgo de que las personas opten por consumirlo de forma ilegal.
Para quien desee profundizar, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU. ofrecen información ampliada sobre los riesgos y usos del fentanilo.
Fuente: Comunicado de prensa de la Universidad Estatal de Ohio, 24 de agosto de 2026, y artículo en eClinicalMedicine, septiembre de 2026.
Fuente: Infobae