Anthropic, la empresa responsable del chatbot Claude, está buscando activamente formas de reducir su dependencia de Nvidia. La compañía evalúa diversas opciones para contar con chips de inteligencia artificial diseñados a su medida, y una de las alternativas más concretas es una posible alianza con la startup estadounidense MatX, especializada en el diseño de aceleradores para IA.
Esta estrategia le permitiría a Anthropic desarrollar hardware adaptado a sus necesidades de entrenamiento e inferencia, sin tener que comenzar desde cero en el diseño de semiconductores.
El movimiento se enmarca en una tendencia cada vez más común entre los gigantes tecnológicos que trabajan en inteligencia artificial. Google, Meta, Amazon, Microsoft y OpenAI ya han decidido diseñar sus propios aceleradores. El objetivo común es reducir costos, garantizar el acceso a capacidad de cómputo y evitar la dependencia total de las GPU de Nvidia, que actualmente dominan el mercado de la IA.

Anthropic explora una alianza con MatX
De acuerdo con información de Reuters, Anthropic habría considerado inicialmente comprar MatX por un valor cercano a los 7.000 millones de dólares. Sin embargo, las conversaciones habrían evolucionado hacia una asociación entre ambas compañías, aunque el acuerdo aún no estaría completamente cerrado.
MatX es una empresa joven, fundada en 2022 por Reiner Pope y Mike Gunter, dos exingenieros de Google que participaron en el desarrollo de los Tensor Processing Units (TPU). La experiencia de sus fundadores abarca dos áreas clave para la inteligencia artificial: Pope tiene conocimientos en software e infraestructura para modelos de lenguaje, mientras que Gunter se ha especializado en el diseño de lógica de chips y aceleradores de IA.

Actualmente, MatX está trabajando en el desarrollo de un acelerador diseñado específicamente para el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Este punto resulta estratégico para Anthropic, cuya familia de modelos Claude requiere cada vez más capacidad informática, tanto para crear nuevas versiones como para atender las solicitudes de millones de usuarios.
El objetivo: depender menos de las GPU de Nvidia
La principal razón detrás de esta estrategia es reducir la dependencia de las GPU fabricadas por Nvidia. Estos chips se han convertido en uno de los recursos más demandados de la industria tecnológica, debido a su capacidad para ejecutar los enormes cálculos necesarios para entrenar y operar modelos de IA.
Sin embargo, su alto precio y la dificultad para conseguir grandes volúmenes de hardware representan un desafío para las empresas que desarrollan IA a gran escala. La fabricación de estos componentes también depende de una compleja cadena de suministro, donde compañías como TSMC juegan un papel fundamental.
Diseñar chips propios permitiría a Anthropic tener un mayor control sobre parte de esa infraestructura. La empresa podría optimizar los aceleradores para las características específicas de Claude, en lugar de usar un hardware de propósito general diseñado para atender las necesidades de múltiples clientes.

La estrategia podría ofrecer ventajas tanto para el entrenamiento como para la inferencia. El entrenamiento consiste en procesar enormes cantidades de datos para desarrollar un modelo, mientras que la inferencia es el momento en que la IA utiliza lo aprendido para generar respuestas o realizar tareas para los usuarios.
Diseñar un chip desde cero es un proceso costoso
No obstante, desarrollar un acelerador propio representa una inversión considerable. El diseño de circuitos integrados avanzados requiere años de trabajo, equipos especializados y grandes recursos financieros. Una sola generación de chips de IA puede implicar costos de varios cientos de millones de dólares.
Por ello, asociarse con una empresa que ya cuenta con experiencia en este sector puede ser una opción más rápida que construir una división de semiconductores desde cero. La posible colaboración con MatX encajaría precisamente en esa estrategia.
La decisión de Anthropic parece ir más allá de las conversaciones con esta startup. La empresa también habría reforzado su capacidad interna con la incorporación de Amir Salek, un veterano del diseño de chips que trabajó anteriormente en Google y que desde 2022 se encontraba vinculado a Cerberus Capital Management.

La carrera por controlar la infraestructura de la IA
El interés de Anthropic confirma que la competencia en inteligencia artificial ya no se limita al desarrollo de modelos cada vez más avanzados. Las empresas también compiten por controlar la infraestructura que permite entrenarlos y ponerlos en funcionamiento.
Tener un chip propio no significa necesariamente abandonar por completo las soluciones de Nvidia. Sin embargo, sí puede dar a compañías como Anthropic mayor flexibilidad para repartir sus cargas de trabajo, reducir costos y asegurar recursos en un mercado donde la demanda de capacidad de IA continúa creciendo.
Si el acuerdo con MatX finalmente prospera, Anthropic podría acelerar su entrada en una carrera tecnológica en la que cada vez más compañías quieren controlar no solo el software de la inteligencia artificial, sino también los chips que hacen posible su funcionamiento.
Fuente: Infobae