Streamer Aruberuto Makoto acosa a joven ebria en Tokio: indignación y debate

En medio del creciente rechazo hacia ciertos perfiles de influencers que priorizan la publicidad o muestran opiniones alejadas de la realidad, el videoclip viral de Alberto Alonso, el streamer español conocido como Aruberuto Makoto y radicado en Japón, ha intensificado el debate. Este creador de contenido generó una ola masiva de críticas e indignación en redes sociales luego de acosar sexualmente en plena transmisión en vivo a una joven que se encontraba visiblemente ebria en las calles de Tokio.

En la grabación, Alonso le dice a la joven: “¿Te la quieres hacer? ¿Le digo si quiere ir al hotel? Esta es gratis”. El camarógrafo que filma la escena responde: “Yo la empotraría contra la pared”. Ante la polémica desatada, el youtuber, de 31 años, intentó justificar su comportamiento calificando el video como “humor para hombres, humor entre amigos”. Sin embargo, especialistas en violencia de género señalan que este tipo de contenidos, lejos de ser una broma, contribuyen a normalizar la cultura de la violación.

Bárbara Tardón, doctora en Estudios de Género e investigadora experta en violencias sexuales, explicó que existe un problema fundamental:

“Socialmente todavía no somos conscientes del grado de impunidad que hay hacia los hombres que agreden sexualmente o hacia los hombres que reproducen la cultura de la violación. Uno de los ejes fundamentales de la cultura de la violación se fundamenta en abrazar la impunidad”.

Según Tardón, pese a los avances sociales y legislativos en España en materia de igualdad, la cultura de la violación permanece arraigada desde hace siglos y es transversal. “Por eso esa naturalización de la violencia sexual y la impunidad permiten que se graben y difundan videos de contenido tan extremo y tan aberrante como este”, añadió en referencia a la transmisión en directo que Alonso realizó en la plataforma de streaming Kick. “Los agresores navegan en la impunidad”.

La escena, que se prolonga durante aproximadamente siete minutos, fue seguida por espectadores que comentaban en vivo. Mientras muchos alentaban el acoso, otros manifestaban su rechazo hacia el streamer, quien cuenta con más de 220.000 suscriptores en YouTube y 287.000 en Instagram. En el mismo video, Alonso lanza un comentario racista contra un hombre negro que se detiene para ayudar a la joven y les exige que dejen de grabar.

Esta no es la primera vez que Alonso protagoniza videos donde se alude explícitamente a situaciones de violencia sexual contra mujeres. Por su parte, él considera injustificadas las críticas recibidas y las atribuye a una campaña de desprestigio impulsada por medios de comunicación y sectores progresistas.

En este contexto, Tardón subrayó que el arraigo histórico y social de la violencia sexual exige respuestas a largo plazo y una mayor implicación de las administraciones públicas. “Esto requiere una inversión sostenida en prevención y sensibilización, así como en la lucha contra las ideas y prácticas que perpetúan la cultura de la violación”, indicó, al tiempo que criticó que en la actualidad haya partidos políticos ultraconservadores como Vox que siguen negando la violencia de género, dificultando el avance de políticas efectivas.

La sociedad ha cambiado y estos casos ya se denuncian

No obstante, “a pesar de los intentos del machismo y el patriarcado por abrirse camino”, recordó la experta, la sociedad española ha experimentado un cambio profundo en las últimas dos décadas. Casos de acoso sexual como el protagonizado por el streamer en Japón reciben ahora numerosas críticas y denuncias públicas, algo que no sucedía en el pasado.

“Nuestra sociedad es diferente a la de hace veinte años gracias a las víctimas y a las supervivientes que los denuncian, gracias al movimiento feminista, gracias a una sociedad más concienciada y también a las comunicadoras que se hacen eco y denuncian lo que está pasando”, resumió Tardón.

En la misma línea se expresó la socióloga Carmen Ruiz Repullo, profesora en la Universidad de Granada, quien considera que lo relevante de estos casos es que ya no pasan desapercibidos, incluso cuando se intentan justificar como una broma. “Esas actitudes forman parte de la cultura de la masculinidad, pero cada vez más personas rechazan este tipo de conductas, porque se ha hecho mucha pedagogía feminista”, señaló.

La docente coincidió en que uno de los principales avances ha sido visibilizar la cultura de la violación en sus manifestaciones cotidianas, como tratar a las mujeres como objetos disponibles, ignorando su consentimiento y deseo. Destacó que, frente a ese modelo, hoy se promueve la ética del consentimiento, que sitúa la voluntad y el deseo de ambas partes en el centro de las relaciones. Para Ruiz Repullo, el progreso hacia la ética del consentimiento en España constituye uno de los logros más relevantes de los últimos años y sigue siendo una tarea fundamental en la lucha contra la violencia sexual.

Fuente: Infobae

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