Mucho antes de que los teléfonos inteligentes se convirtieran en una extensión del cuerpo humano, un pequeño dispositivo rectangular marcó un antes y un después en la comunicación móvil. Ese aparato, el bíper, fue reemplazado por el celular. Ahora, según Elon Musk y Mark Zuckerberg, el smartphone corre la misma suerte: la obsolescencia está cerca.
Ambos magnates coinciden en que el reinado del celular tiene los días contados, aunque difieren en el rumbo que tomará la tecnología que lo sustituirá.
El bíper: el dispositivo que preparó el camino para la era móvil
Durante las décadas de 1980 y 1990, el bíper —o buscapersonas— se erigió como el ícono de la conectividad en movimiento. Su funcionamiento era sencillo pero eficaz.

Para contactar al dueño de un bíper, una persona llamaba desde un teléfono fijo a una central operadora, dictaba un número o un mensaje breve, y el operador lo transmitía mediante frecuencias de radio. En cuestión de segundos, el receptor oía el pitido característico, observaba la pantalla monocromática y buscaba el teléfono público más cercano para devolver la llamada.
Inicialmente, el bíper era un lujo solo al alcance de médicos, equipos de rescate y altos ejecutivos. Pero a mediados de los años noventa, la tecnología se abarató y el dispositivo se popularizó entre el público general. Los modelos mejoraron: las pantallas pasaron de mostrar solo números a incluir texto alfanumérico.
La masificación del bíper generó una subcultura de comunicación única. Los jóvenes, con restricciones de costo y caracteres, crearon códigos numéricos para expresar frases, saludos y emergencias. Este fue el antecedente directo del lenguaje abreviado que luego definiría a los mensajes de texto SMS.

El dominio del bíper duró apenas dos décadas. Con el nuevo milenio y la democratización de los teléfonos celulares, el buscapersonas desapareció del mercado comercial. Sin embargo, su legado es indiscutible: enseñó a la sociedad la mensajería asíncrona, instauró la cultura de estar siempre localizable en movimiento y sirvió como puente tecnológico hacia la era del móvil.
El fin del smartphone según Musk y Zuckerberg
Décadas después de que el bíper cediera su lugar al celular, ahora el smartphone enfrenta cuestionamientos desde la propia industria. Elon Musk (CEO de Tesla) y Mark Zuckerberg (fundador de Meta) coinciden en que el teléfono inteligente perderá su papel central, aunque discrepan sobre cómo será reemplazado.
Musk hizo su pronóstico en el podcast Joe Rogan Experience. Allí afirmó que el celular actual será “completamente obsoleto” en “cinco o seis años”. Su visión no es una evolución gradual, sino una transformación radical en la interacción entre las personas, la información y la comunicación.

“No tendremos un móvil en el sentido tradicional. Lo que llamaremos teléfono será en realidad un nodo periférico para la inferencia de inteligencia artificial con conexiones inalámbricas”, explicó el fundador de Neuralink y xAI.
Según Musk, el nuevo terminal sería mínimo, enfocado en mostrar imagen y sonido, mientras que modelos de inteligencia artificial —locales y remotos— procesarían las solicitudes. “La IA en el servidor se comunicará con la IA en tu dispositivo y generará vídeo en tiempo real de cualquier cosa que puedas imaginar”, declaró. En este esquema, las aplicaciones y los sistemas operativos actuales desaparecerían.
Por su parte, Mark Zuckerberg presentó su visión en el Meta Connect 2024. Afirmó que “en menos de diez años, muchas personas dejarán de llevar teléfonos consigo” y optarán por gafas inteligentes para gestionar sus tareas digitales. Argumentó que los smartphones ya no ofrecen innovación significativa y se han convertido en una fuente de distracción que aleja a los usuarios de la interacción cara a cara.

Meta apuesta por dos productos concretos: el Meta Quest 3S (con un precio de aproximadamente 300 dólares) y el prototipo Orion, que cuenta con un procesador personalizado y asistentes de inteligencia artificial para una experiencia multitarea inalámbrica. Según Zuckerberg, estos dispositivos no solo replican funciones del teléfono, sino que permiten “realizar llamadas, gestionar mensajes, coordinar actividades diarias y colaborar en entornos de trabajo virtuales”, todo con las manos libres y sin apartar la mirada del entorno físico.
Además, Meta prevé que la realidad aumentada se integre en áreas como la educación, la medicina, la industria y la colaboración remota, permitiendo proyectar información sobre el entorno, resaltar objetos o mostrar rutas sin necesidad de usar un teléfono.
Fuente: Infobae