El próximo 28 de agosto, la plataforma Prime Video estrenará Barreda, un largometraje dirigido por Daniela Goggi que revisita el impactante cuádruple femicidio ocurrido en La Plata en 1992. A diferencia de otras versiones que centraban la atención en Ricardo Barreda, esta producción busca rescatar las historias de Gladys McDonald, Elena Arreche, Cecilia y Adriana, las cuatro mujeres asesinadas en su hogar.
Luis Machín da vida al odontólogo y asesino, mientras que Carla Peterson interpreta a Gladys, Mercedes Morán a Elena, y Maite Lanata y Margarita Páez a Cecilia y Adriana, respectivamente. El reparto lo completan Marcelo Subiotto, Paola Barrientos y Alberto Ajaka. La cinta es una coproducción de About Entertainment, Infinity Hill y Amazon MGM Studios.
Un giro narrativo para recordar a las víctimas
El cambio de enfoque es uno de los mayores desafíos del filme. Durante años, Barreda se convirtió en un personaje de la cultura popular, rodeado de chistes, mercancía y una narrativa que lo presentaba como un hombre sometido a supuestas humillaciones familiares. Incluso una frase pronunciada por su abogado quedó instalada en el imaginario: Barreda hizo todo lo que un argentino sueña
.
Para Luis Machín, esa construcción todavía tiene consecuencias.
«Somos absolutamente conscientes de que todavía eso sigue repercutiendo»
, señaló el actor, quien cuestionó la cultura del chiste chabacano, burdo y simplón
que puede terminar generando adhesiones. En su opinión, los medios de comunicación de 1992 contribuyeron a convertir al femicida en una suerte de héroe popular y a reivindicar una determinada imagen del macho argentino
. La película intenta correrse de ese lugar.
«Siempre hemos escuchado la voz del monstruo»
, explicó Machín, al destacar que Barreda propone una lectura que hasta ahora no había ocupado el centro del relato.

Carla Peterson también pone el acento en una violencia que no necesariamente se expresa a través de golpes. Para la actriz, Gladys percibía el peligro y le tenía miedo a su marido, pero estaba atrapada en una relación atravesada por la violencia psicológica y económica. No necesitás que te peguen una piña para decir: ‘Che, es una persona violenta’
, sostuvo.
Mercedes Morán, por su parte, destaca una de las escenas centrales de la historia: aquella en la que Elena intenta convencer a su hija de que se separe.
«Estás esperando que él cambie y no va a cambiar»
, dice su personaje. Para Morán, allí aparece el retrato de una generación para la que separarse no era una decisión sencilla y que muchas veces postergaba esa posibilidad hasta que los hijos fueran grandes.
La actriz también señala que las mujeres fueron desplazadas del lugar de víctimas por una sociedad que buscaba explicaciones para justificar al victimario. La película intenta revisar precisamente esa mirada y devolverles identidad a las cuatro mujeres.

Uno de los momentos más difíciles del rodaje fue la reconstrucción de los asesinatos. Los actores explicaron que fueron escenas muy técnicas, ensayadas cuidadosamente, pero también profundamente movilizantes. Para Morán, incluso las escenas cotidianas junto a Machín podían resultar más tensas que aquellas en las que se mostraba la muerte, porque el comportamiento del personaje construía una violencia permanente.
El 15 de noviembre de 1992, Barreda asesinó con una escopeta a su esposa, su suegra y sus dos hijas. En 1995 fue condenado a prisión perpetua. Murió en 2020, a los 84 años.

Ahora, más de tres décadas después, Barreda vuelve sobre aquella historia para cambiar la pregunta. Ya no se trata solamente de quién fue el asesino, sino de quiénes fueron las mujeres cuyas vidas quedaron durante años opacadas por su nombre.
Fuente: Infobae