Puntos rojos del universo temprano: ¿galaxias compactas con agujeros negros?

Una reciente investigación divulgada en la revista Nature Astronomy ofrece una posible respuesta a uno de los enigmas que aparecieron con las primeras capturas del telescopio espacial James Webb. Se trata de los denominados “pequeños puntos rojos” del universo primitivo, los cuales probablemente se encuentran en el interior de galaxias extremadamente compactas que están en pleno proceso de formación estelar.

Estos cuerpos celestes fueron detectados en una fase muy primigenia de la historia del cosmos, específicamente durante los primeros mil millones de años posteriores al Big Bang. Desde que se hallaron, despertaron gran curiosidad debido a que lucían excesivamente grandes o evolucionados para una etapa tan temprana del universo.

El estudio examinó un total de 217 pequeños puntos rojos. Mediante la combinación de numerosas tomas del James Webb, los especialistas consiguieron identificar una luz débil que se prolonga más allá del núcleo luminoso de estos objetos. Esta señal no era visible de forma clara en observaciones individuales.

El telescopio espacial James Webb observó los pequeños puntos rojos en los primeros mil millones de años después del Big Bang. (Imagen Ilustrativa Infobae)

De acuerdo con el análisis, esa luminosidad extendida procede de galaxias pequeñas, densas y con actividad de formación estelar, cuyas masas totales rondan los mil millones de masas solares. Esto indica que los pequeños puntos rojos no son entidades aisladas, sino núcleos extremadamente brillantes situados en el interior de galaxias compactas.

Según la investigación, en el centro de tales galaxias se hallarían agujeros negros supermasivos. En otras palabras, los puntos rojos representan las zonas centrales sumamente brillantes, mientras que la galaxia circundante es mucho más tenue y complicada de detectar.

Los autores del estudio, Xuheng Ding, Lilan Yang y sus colaboradores, señalan que la luz visible resultó fundamental para alcanzar esta conclusión. Esta franja del espectro proporciona una medición más fiable de la masa estelar en comparación con la radiación ultravioleta. Investigaciones previas ya habían detectado indicios de materia alrededor de algunos de estos cuerpos en longitudes de onda ultravioletas, pero existía menos evidencia comparable en luz visible.

La investigación analizó 217 pequeños puntos rojos y detectó una luz tenue extendida al combinar múltiples imágenes del James Webb. (ESA/ATG medialab)

El trabajo también indica que dichas galaxias poseen un grado de compacidad extremadamente alto. Su radio medio se sitúa en apenas 210 pársecs, lo que equivale a cerca de 685 años luz. Esto las convierte en aproximadamente 2,5 veces más compactas que otras galaxias con formación estelar de masa similar observadas en una época comparable de la historia cósmica.

El gran misterio astronómico

Los pequeños puntos rojos comenzaron a ser un tema candente de discusión cuando el James Webb, puesto en órbita por la NASA en 2021, empezó a transmitir imágenes de campo profundo a finales de 2022. En esas fotografías emergieron múltiples puntos de tonalidad rojiza, de tamaño reducido, en regiones muy distantes del universo.

Se estima que estos cuerpos existieron entre 600 millones y 1.500 millones de años tras el Big Bang. Su intenso color rojizo se atribuye en parte al desplazamiento al rojo cósmico, un efecto por el cual la luz se alarga conforme el universo se expande.

No obstante, aún no se ha dilucidado por completo el motivo de esa tonalidad ni su verdadera naturaleza. En los últimos años han surgido varias hipótesis para darles una explicación.

El debate sobre los pequeños puntos rojos sigue abierto y el próximo paso será confirmar su naturaleza con observaciones espectroscópicas del James Webb. (NASA/Lukas Furtak/Rachel Bezanson)

En enero de 2026, científicos del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica dieron a conocer hallazgos que apuntaban a que algunos de estos cuerpos podrían tratarse de estrellas gigantes de existencia brevísima, en concreto estrellas primordiales supermasivas sin metales.

Poco tiempo después, otro estudio planteó una interpretación distinta. El astrofísico Fabio Pacucci y su equipo sugirieron que estos puntos podrían corresponder a agujeros negros de colapso directo: objetos de tamaño colosal con masas que van de 100.000 a 1 millón de masas solares, formados cuando el cosmos era aún muy joven.

La nueva investigación brinda una pista significativa, pero no zanja el debate. Sus autores advierten que no lograron identificar con certeza cada objeto de forma individual. Sus conclusiones caracterizan las propiedades promedio del grupo examinado, dado que la luz extendida es demasiado tenue para ser detectada por separado en la mayoría de los casos.

Por ello, el siguiente paso consistirá en verificar estos hallazgos mediante observaciones espectroscópicas, una técnica que posibilita analizar la luz de los cuerpos para precisar mejor su distancia y su composición.

Más allá de la explicación definitiva que prevalezca, el debate fundamental permanece: estos pequeños puntos rojos del universo primitivo surgieron muy temprano en la historia del cosmos y, sin embargo, presentan rasgos que resultan difíciles de conciliar con los modelos cosmológicos actuales.

Fuente: Infobae

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