El arranque de la campaña agrícola 2026/27 encuentra a gran parte del territorio productivo nacional con una disponibilidad hídrica adecuada, aunque marcada por fuertes desigualdades regionales. Mientras que Entre Ríos, el centro-norte de Santa Fe y algunos sectores de Chaco registran niveles elevados de humedad, hacia el oeste las reservas son más limitadas. En el sur del área agrícola persisten, además, zonas con excesos de agua que podrían complicar el inicio de las labores y la siembra de los cultivos, según advierte el informe de pre-siembra de maíz elaborado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).
Durante el invierno, las condiciones atmosféricas continuarán mostrando un panorama contrastante. Las masas de aire frío y húmedo provenientes del Atlántico impulsarán precipitaciones sobre el este del área agrícola, mientras que las irrupciones de aire frío y seco desde el sudoeste mantendrán elevado el peligro de heladas, especialmente en las zonas productivas más vulnerables.
Con la llegada de la primavera, la influencia de “El Niño” se intensificará, favoreciendo el avance de aire cálido y húmedo hacia el interior de la región agrícola. Las precipitaciones podrían reforzarse especialmente sobre el este, con potenciales eventos de gran intensidad que dificulten las tareas de campo y creen condiciones propicias para la aparición de plagas y enfermedades. En el oeste, los registros serían cercanos a los valores normales, aunque no se descartan focos puntuales con lluvias superiores a la media.

El verano de 2027 marcaría el pico de influencia del fenómeno, con una alta oferta de lluvias sobre el Litoral y el norte de la Región Pampeana. Este escenario podría resultar beneficioso para la disponibilidad de agua, pero también incrementaría el peligro de excesos hídricos, anegamientos y dificultades para acceder a los lotes. En Cuyo y el sur pampeano se anticipan precipitaciones moderadamente por encima de la media, mientras que en el NOA las lluvias se mantendrían dentro de lo normal, aunque las altas temperaturas podrían aumentar la demanda de agua de los cultivos.
Hacia el otoño de 2027, “El Niño” comenzaría a debilitarse, pero sus efectos acumulados podrían hacerse sentir con mayor fuerza durante la segunda mitad de la estación. Las lluvias seguirían concentrándose sobre el Litoral y el norte de la Región Pampeana, con potencial impacto en la cosecha y una persistente presión de plagas y enfermedades. En el sur pampeano, los anegamientos podrían mantenerse en zonas bajas, mientras que el retorno de masas de aire polar elevaría nuevamente el riesgo de heladas.
De esta manera, la campaña 2026/27 se presenta bajo un escenario climático con mayor oferta de agua, pero también con retos significativos para el manejo productivo. La forma en que se distribuyan las lluvias será tan importante como su cantidad: mientras algunas regiones podrían aprovechar mejores reservas, otras deberán lidiar con excesos, problemas operativos, riesgos sanitarios y heladas. La evolución de “El Niño” se perfila, entonces, como una de las variables fundamentales para el resultado de la campaña.
Fuente: Infobae