Familia británica vende su casa y se muda a Tailandia por 815 euros al mes

La familia Scarr, originaria de Darlington, Reino Unido, tomó una decisión radical en mayo de 2026. Jasmine y Ross Scarr, junto a sus tres hijos, Jayden, Johnson y Mali, vendieron su casa por 475.000 dólares (unos 407.000 euros) y compraron boletos de avión solo de ida hacia Tailandia. Tres meses después, residen en una villa de cuatro habitaciones con piscina privada, jardín y vistas a la selva por un alquiler de 950 dólares (815 euros) al mes, con todos los gastos incluidos.

No fue una decisión impulsiva. Jasmine, de 34 años, trabajaba en gestión de nóminas y había visitado Tailandia durante su adolescencia, quedando marcada por el país. Mientras tanto, la vida en Reino Unido se volvía cada vez más agobiante. Ross, de 38 años e ingeniero en soldadura, cumplía turnos rotativos a dos horas de su hogar, lo que reducía el tiempo que la pareja pasaba junto a sus hijos. “Nos pesaba no tener suficiente tiempo todos juntos”, confesó Jasmine a la revista People.

Esa dificultad para conciliar la vida laboral y familiar fue el detonante. En marzo de 2026, Jasmine retiró a sus dos hijos mayores del colegio: Jayden, de 7 años, y Johnson, de 5, con la intención de educarlos ella misma. Mali, de 2 años, completa la familia. Dos meses más tarde, embarcaron hacia el sudeste asiático con solo lo esencial.

“Vendimos literalmente todo lo que teníamos y llegamos aquí con cinco maletas”, declaró Jasmine. “Es la mejor decisión que hemos tomado en la vida”.

La venta de la casa, que la pareja había adquirido como su hogar definitivo, les proporcionó los fondos necesarios para el cambio. Ahora, la familia disfruta de una rutina completamente nueva.

Una rutina construida desde cero

La adaptación fue más rápida de lo esperado. La diferencia horaria de seis horas con el Reino Unido resultó ventajosa para Jasmine, quien mantiene su trabajo en remoto: “Tengo seis horas de adelanto con respecto al Reino Unido, así que puedo trabajar una vez que los niños están acostados. Y durante el día, tenemos todo el tiempo para explorar y hacer muchas cosas”, explicó.

Los trabajadores tienen derecho a un día de permiso retribuido por hacer una mudanza. (Freepik)

La educación en casa ocupa gran parte de la jornada. Por las mañanas, después del desayuno, Jayden y Johnson dedican al menos dos horas a matemáticas, inglés y otras materias. Mali trabaja con su madre conceptos básicos: números, colores y primeras palabras. El aprendizaje no se limita a las horas de estudio. La familia ha visitado templos, explorado la cultura local y convertido cada salida en una experiencia educativa. “Cuando salimos, hablamos de todo. Han visitado templos y descubierto diferentes cosas, especialmente la cultura y todo lo que conlleva. Realmente les encanta”, contó Jasmine a la revista estadounidense.

Los dos niños mayores se han unido a un equipo de fútbol local, y su madre espera que con el tiempo aprendan tailandés.

El peso económico del cambio

El contraste entre el costo de vida en Inglaterra y Tailandia es el argumento clave. La villa que ocupan, con cuatro dormitorios, piscina privada y jardín, incluye los gastos de suministros en los 815 euros mensuales de alquiler. Una cifra que en cualquier ciudad británica difícilmente cubriría un piso de dos habitaciones.

La familia planea quedarse al menos un año mientras evalúa cómo encajan el trabajo, la crianza y la vida cotidiana en el extranjero. A más largo plazo, Jasmine y Ross no descartan montar un negocio propio en Tailandia, aunque por ahora prefieren no trazar planes definitivos.

Fuente: Infobae

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