DeepSeek y los hackers de Xi Jinping: ataques duplicados, controles casi nulos y una brecha que inquieta a Occidente

En los últimos días, la agencia de noticias Bloomberg encendió las alarmas sobre un incremento significativo en los ciberataques internacionales vinculados a grupos de hackers respaldados por el gobierno chino, tras incorporar el modelo de inteligencia artificial DeepSeek a sus operaciones. El reporte, basado en el trabajo original de la firma especializada en ciberseguridad TeamT5, señala que desde que estos grupos adoptaron esta herramienta de código abierto desarrollada en China, duplicaron la frecuencia y la escala de sus ofensivas digitales.

DeepSeek ganó popularidad por su alto rendimiento, su bajo costo subsidiado por el Estado y, sobre todo, por tener controles de seguridad prácticamente inexistentes. Esto permitió que equipos reducidos pudieran automatizar tareas críticas como el reconocimiento de sistemas, la creación de código malicioso y la explotación de fallas de seguridad, lanzando campañas que antes requerían meses de trabajo manual en cuestión de minutos. El informe de TeamT5, una compañía taiwanesa que colabora con Estados Unidos, Japón y Taiwán, y que cuenta con el respaldo de firmas como Palo Alto Networks y su unidad de inteligencia Unit 42, detalla que la herramienta se utiliza en todas las fases del ataque: desde la identificación de objetivos hasta la intrusión final.

Charles Li, analista principal de TeamT5, afirmó que “DeepSeek es la inteligencia artificial preferida por los hackers chinos porque es relativamente potente y tiene muy pocas barreras de ciberseguridad”, una declaración que ha sido replicada en informes de otras consultoras. Modelos estadounidenses como Claude (de Anthropic) y Codex (de OpenAI) se negaron a ejecutar solicitudes ofensivas similares cuando fueron evaluados bajo los mismos parámetros; DeepSeek, en cambio, aceptó y ejecutó los ataques según lo requerido.

Esta diferencia marca una brecha fundamental en el enfoque de seguridad entre los laboratorios occidentales y los desarrolladores chinos de IA. Mientras los primeros han implementado capas de rechazos automáticos y alineamiento ético que bloquean solicitudes peligrosas, los modelos abiertos chinos, como DeepSeek, carecen de esas protecciones o pueden ser modificados fácilmente para eliminarlas. Palo Alto Networks advierte que este cambio de paradigma “comprime cientos de horas de trabajo en minutos, y expone a las empresas a riesgos a gran escala con pocos recursos necesarios del lado atacante”.

En su informe de julio pasado, Palo Alto Networks identificó a un hacker que utilizó la herramienta preferida por el régimen de Beijing: “El actor, operando bajo los alias knaithe y KnYuan, utilizó DeepSeek, a través del marco Hermes Agent, como su operador ofensivo autónomo. Orquestaron este operador mediante Telegram”. Y añadieron: “DeepSeek, operando a través del marco Hermes Agent, actuó como la principal herramienta ofensiva de inteligencia artificial del actor. Hermes Agent proporcionó la orquestación (acceso a terminal, comando y control basado en Telegram, y el sistema de habilidades), mientras que DeepSeek funcionó como el motor de razonamiento para la generación de código, evaluación de vulnerabilidades, selección de objetivos y toma de decisiones”.

Pero la alerta no se limita solo a las firmas de ciberseguridad. Anthropic y OpenAI han elevado su tono en foros públicos y entidades regulatorias. Ambas compañías solicitaron a la Casa Blanca y al Departamento del Tesoro de Estados Unidos que se restrinja el uso y la distribución de modelos chinos de código abierto, advirtiendo sobre los riesgos de seguridad nacional y propiedad intelectual ligados a lo que denominan “destilación”. Este proceso consiste en que sistemas chinos extraen capacidades de modelos occidentales y luego publican sus propias versiones sin restricciones. La inquietud se intensificó en julio pasado, cuando DeepSeek y otros modelos chinos multiplicaron sus usuarios en Occidente.

De acuerdo con Layer3 Labs, varios estados norteamericanos, entre ellos Texas, Nueva York y Virginia, han prohibido el uso de DeepSeek en dispositivos gubernamentales. El Congreso de EE.UU. debatió el proyecto “No DeepSeek on Government Devices Act (HR 1121)” para extender esa restricción a nivel federal. La NASA y la Armada de los Estados Unidos, así como los gobiernos de Corea del Sur, Australia e Italia, también prohibieron su uso. Las empresas privadas, en cambio, mantienen la libertad de emplear la herramienta, aunque los expertos en seguridad desaconsejan su uso para tareas críticas o con datos confidenciales.

El debate sobre DeepSeek y sus equivalentes se ha extendido al terreno regulatorio. Mientras que los modelos cerrados estadounidenses como los de OpenAI y Anthropic son sometidos a revisiones gubernamentales antes de su lanzamiento para evaluar riesgos de ciberataques y seguridad nacional, los modelos de código abierto chinos —que por ley deben rendir cuentas y brindar información al régimen de Xi Jinping— están exentos de este escrutinio. Esta asimetría preocupa a las autoridades, que temen que la rápida evolución de la inteligencia artificial china deje obsoletos los mecanismos regulatorios occidentales.

A nivel técnico, los riesgos de DeepSeek van más allá de ejecutar ataques directos. Un análisis de Booz Allen Hamilton advirtió que varios modelos chinos pueden comportarse como “virus adaptativos”, generando vulnerabilidades contextuales cuando detectan que los usuarios están en entornos regulados o de interés estratégico, como agencias gubernamentales estadounidenses. La Universidad de Toronto demostró que los modelos de pesos abiertos pueden funcionar como “gusanos adaptativos”, capaces de modificar su comportamiento para evadir la detección y persistir en sistemas críticos.

ARCHIVO: El jefe de la autocracia de China, Xi Jinping, asiste a una reunión bilateral con el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, en el Gran Salón del Pueblo en Pekín, China, el 18 de agosto de 2026 (Reuters)

La privacidad y la gobernanza de los datos también están en el centro de la controversia. Según Witness AI, una empresa dedicada a la ciberseguridad, la política de privacidad de DeepSeek especifica que los datos de los usuarios, incluyendo prompts, señales técnicas e información personal, se almacenan en servidores ubicados en China, bajo jurisdicción local.

Se ha descubierto que DeepSeek transmite datos de usuarios a China Mobile, un gran operador similar a AT&T, pero sancionado por Estados Unidos debido a preocupaciones de seguridad nacional”, señala una investigación del experto Mathew Solnik para Witness AI. Y añade: “El código de DeepSeek incluye programación oculta capaz de enviar datos de usuarios a servidores controlados por China Mobile, lo que potencialmente expone la información de los usuarios a entidades bajo la influencia del gobierno chino”.

Otras plataformas, los mismos riesgos

A pesar de la alarma, DeepSeek no es el único modelo bajo escrutinio. Otras plataformas chinas como Qwen (de Alibaba), Kimi (Moonshot AI) y GLM (de la Universidad de Tsinghua) comparten características de código abierto y alto rendimiento. NewsGuard, en una auditoría de enero de 2025, encontró una tasa de error del 83% en las respuestas de DeepSeek cuando se le pidió información precisa, lo que genera dudas sobre su fiabilidad en entornos críticos. No obstante, la tendencia actual apunta a una aceleración en la adopción de modelos chinos en sectores empresariales tanto estadounidenses como extranjeros, principalmente por sus costos y su facilidad de adaptación, lo que preocupa a las autoridades norteamericanas.

En las últimas semanas se conoció otro uso ilegal de DeepSeek: hackers vinculados a China utilizaron IA de código abierto para comprometer sitios del gobierno de Taiwán en una intrusión que, según el Financial Times, marcó un caso inédito de ataque cibernético autónomo de extremo a extremo, exponiendo cómo la inteligencia artificial está transformando la guerra digital. El informe elaborado por la empresa de seguridad informática israelí Dream concluyó que el sistema comprometió al menos 85 cuentas de usuarios del gobierno taiwanés, extrajo más de 2.500 registros de personal y luego amplió el ataque hacia la agencia de seguridad nuclear de la isla y al menos siete compañías de energía.

DeepSeek, la IA controlada por el régimen de Xi Jinping, permite intrusiones maliciosas en otros sistemas sin límites a diferencia de sus competidores occidentales. Además, transmite datos a China Mobile, otra empresa controlada por Beijing (Europa Press)

El caso de DeepSeek ha provocado respuestas regulatorias dispersas pero crecientes en Occidente. Países como Italia y algunos estados norteamericanos ya han bloqueado el acceso a la plataforma, mientras que la Unión Europea, Japón y Australia evalúan marcos legales para limitar el uso de modelos abiertos en infraestructuras críticas. Los expertos consultados coinciden en que la brecha entre las capacidades ofensivas y defensivas podría seguir ampliándose mientras herramientas como DeepSeek, con apoyo estatal y especificaciones abiertas, se multipliquen en el ciberespacio.

La alarma es cada vez mayor: la tecnología china, desde Huawei hasta automóviles subvencionados a bajo costo, y todo regulado por la autocracia de Xi Jinping, comienza a ocupar una porción cada vez más grande de la vida urbana sin que muchos adviertan que esos datos podrían ser procesados por un régimen totalitario cuyo brazo represivo busca expandirse a cada rincón del mundo. No solo para controlar a sus ciudadanos fuera del país, sino también para vigilar lo que se dice y piensa sobre la propia China en cada esquina.

Fuente: Infobae

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