Calentamiento global reduce capacidad de praderas marinas para almacenar carbono

El incremento de la temperatura en los océanos está comprometiendo un mecanismo natural crucial para combatir el cambio climático: la habilidad de las plantas marinas para retener carbono.

Científicos del Centro Leibniz de Investigación Marina Tropical (ZMT), con sede en Alemania, y de la Universidad de Cádiz, en España, han detectado que el calor extremo impide que las praderas submarinas conserven este gas de efecto invernadero por largos períodos. Los resultados, publicados en la revista Communications Earth & Environment, indican que los océanos podrían estar perdiendo su capacidad para purificar la atmósfera.

Según los investigadores, las plantas del mar absorben el dióxido de carbono de la atmósfera. Una porción de ese carbono permanece en sus hojas o raíces, otra se deposita en el lecho marino, y una fracción se libera al agua en forma de carbono orgánico.

Mientras ciertas partículas se degradan con rapidez, otras son altamente estables y pueden permanecer en el fondo oceánico durante siglos, contribuyendo a enfriar el planeta. De acuerdo con los expertos, es justamente ese almacenamiento prolongado el que está amenazado por el calentamiento del mar.

Pedro Beca-Carretero advirtió que el carbono azul almacenado en el océano puede reincorporarse al ciclo del carbono con mayor rapidez. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Alba Yamuza-Magdaleno, autora principal del estudio, dirigió un experimento en el acuario del ZMT en Bremen. Su grupo empleó grandes tanques de agua, denominados mesocosmos, para simular diversas condiciones climáticas. Durante 40 días, probaron temperaturas que fluctuaron entre 24°C y 28°C (75°F y 82°F). En las pruebas participaron especies típicas de la Bahía de Cádiz, como los pastos marinos Cymodocea nodosa y Zostera noltei, la macroalga Caulerpa prolifera, y una especie invasora del Océano Índico llamada Halophila stipulacea.

Los hallazgos mostraron que un aumento de temperatura de 4°C (39,2°F) altera profundamente la composición química de lo que estas plantas liberan al agua.

“Las praderas marinas y los bosques de algas se consideran sumideros naturales de carbono. Si el océano continúa calentándose, podrían secuestrar significativamente menos carbono a largo plazo de lo que se pensaba”, explicó Yamuza-Magdaleno.

En concreto, la cantidad de carbono difícil de descomponer se redujo en promedio aproximadamente un 28%.

Este hallazgo es crucial para el futuro. Pedro Beca-Carretero, investigador del ZMT y del Instituto de Investigaciones Marinas (IIM-CSIC) en Vigo, señaló que el carbono que antes permanecía oculto y estable en el océano ahora se descompone mucho más rápido.

“Como resultado, parte del carbono absorbido por estos ecosistemas puede reincorporarse al ciclo del carbono con mayor rapidez”, indicó Beca-Carretero en la misma publicación.

En otras palabras, el carbono que debería estar guardado vuelve a circular, en lugar de quedar almacenado.

Los autores pidieron observaciones a largo plazo en ecosistemas costeros para medir cómo el calentamiento oceánico afecta las estrategias de mitigación del cambio climático. (Imagen ilustrativa Infobae)

El equipo examinó la actividad de los microorganismos en el agua durante 60 días. Descubrieron que, a mayor temperatura, las bacterias disponían de más alimento fácil, lo que aceleraba la descomposición de los restos de carbono. Curiosamente, la presencia de la especie invasora Halophila stipulacea no alteró significativamente el escenario; el factor determinante fue el aumento del calor.

Estos ecosistemas costeros, conocidos popularmente como “carbono azul”, abarcan manglares, marismas y praderas marinas. Son elementos esenciales en el rompecabezas climático. Sin embargo, los autores del estudio son prudentes. Reconocen que, aunque el experimento en tanques brinda pistas valiosas, el océano real es mucho más complejo y cuenta con corrientes y tormentas que no pudieron replicarse en este laboratorio.

Hauke Reuter, especialista en Ecología Espacial e Interacciones del ZMT, subrayó el próximo paso necesario.

“Ahora necesitamos observaciones a largo plazo en zonas costeras naturales para evaluar mejor hasta qué punto el calentamiento oceánico afecta al almacenamiento de carbono. Estos datos son esenciales para incorporar con mayor precisión los ecosistemas costeros en las futuras estrategias de mitigación del cambio climático”, concluyó Reuter.

Fuente: Infobae

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