El actor estadounidense Brad Pitt, de 62 años, vuelve a ser noticia en España. Con una trayectoria que abarca desde superproducciones como Troya, Guerra Mundial Z y F1: La película hasta títulos de prestigio como Seven, 12 Monos o El árbol de la vida, Pitt ha conseguido cuatro nominaciones al Oscar y una estatuilla. Ahora, su regreso al Festival de Cine de San Sebastián ha sorprendido a propios y extraños, marcando su segunda visita a la ciudad vasca, 17 años después de la primera.
La cita donostiarra comenzará el próximo 18 de septiembre, y aunque muchas películas competirán en la Sección Oficial, otras se proyectarán fuera de concurso. Entre estas últimas destaca En el corazón de la bestia, el nuevo filme de David Ayer que tiene a Brad Pitt como protagonista. Es precisamente este rodaje el que motiva el viaje del intérprete, quien pisará San Sebastián por segunda vez desde que presentó Malditos bastardos en 2009.
Una primera visita inolvidable
Corría el año 2009 y Brad Pitt ya era una de las grandes figuras de Hollywood. Hacía poco que había iniciado su relación con Angelina Jolie, conformando una de las parejas más mediáticas de la época, por lo que su paso por la ciudad generó una expectación máxima. Aunque solo estuvo un día, le bastó para confirmar lo que el director Quentin Tarantino le había contado sobre el festival y San Sebastián. “Estoy encantado en esta maravillosa ciudad”, declaró durante la presentación previa a la proyección.
La lluvia y la multitud de admiradores y periodistas marcaron aquella jornada. Pitt ya había visitado antes otras localidades como Avilés, pero al llegar a San Sebastián se encontró con decenas de personas agolpadas en las puertas del Hotel María Cristina, donde se hospedaría esa noche. El actor se detuvo para acercarse a los seguidores, firmó autógrafos, posó para los fotógrafos e incluso dedicó una firma en un tambor de la Tamborrada donostiarra. “Tarantino me ha hablado mucho y bien de este Festival”, reconoció entonces al director del Zinemaldia, Mikel Olaciregui. En ese momento también se rumoreó que Pitt podría recibir el Premio Donostia, galardón que reconoce la extraordinaria contribución al cine. Sin embargo, el actor declinó la idea —el premiado fue finalmente Ian McKellen—, lo que hace dudar de que lo acepte en esta nueva ocasión.

Más allá de la alfombra roja, Pitt mostró su pasión por la arquitectura y el diseño. Solicitó una visita privada al Museo Chillida Leku, en Hernani, donde recorrió los jardines y el caserío Zabalaga junto a Ignacio Chillida. Allí se fotografió con las esculturas y dejó una dedicatoria en el libro de honor: “Many thanks” (“Muchas gracias”). También posó junto a Pilar Belzunce, viuda del escultor. Al día siguiente, partió en avión hacia Niza, dejando atrás una ciudad que por unas horas vivió la intensidad de una estrella internacional. En una entrevista con Televisión Española, el actor confesó:
“Me gustan mucho el jamón y los museos de España”.
San Sebastián lo había conquistado.
Fuente: Infobae