Alberto Olmedo: de la pobreza a la fama y su trágico final

Alberto Olmedo no fue un personaje común. Con sus luces y sombras, el tiempo no ha logrado opacar su memoria. Al contrario, con los años, algunos mitos se han fortalecido, otros han surgido y algunos se han aclarado, pero la leyenda de quien pasó de la pobreza extrema a la cima del éxito y murió prematuramente sigue intacta.

Nació el 24 de agosto de 1933 en Rosario, pero su vida terminó abruptamente en la madrugada del 5 de marzo de 1988, cuando cayó del piso 11 del edificio Maral 39 de Mar del Plata. ¿Qué ocurrió esa noche? Se especuló sobre discusiones, consumo de drogas e incluso un intento de suicidio, pero la única persona presente, Nancy Herrera, su esposa, lo explicó años después. La actriz, que estaba embarazada en ese momento y no pudo sostenerlo, declaró:

«A veces me enojo con él, me pregunto cómo puede haber sido tan pelotudo de subirse ahí… Estaba tan en pedo, que jodiendo se puso a hacer caballito en la baranda. Y se cayó.»

El Negro junto a Nancy Herrera

A pesar de la versión de Herrera, los medios de la época especularon sobre una misteriosa bolsita que apareció junto al cadáver del cómico y que, según se decía, contenía drogas. La controversia rodeó su muerte durante años. Años antes, Olmedo había protagonizado una controversial broma: el 4 de mayo de 1976, durante el estreno de la cuarta temporada de El Chupete en Canal 13, simuló su propia muerte. El periodista Jorge Nicolau anunció: “El Negro se ha ido”. La audiencia quedó consternada, especialmente los niños que lo adoraban como el Capitán Piluso. Segundos después, el cómico apareció corriendo y dijo: “¡Se lo creyeron, eh! Pero che, ¿No se puede llegar un poquito tarde acá?” La broma fue grabada, pero al emitirse, causó tal revuelo que el programa fue cancelado antes de su segunda emisión.

Olmedo como el Capitán Piluso

La infancia de Olmedo fue extremadamente dura. Su padre, José Matuone, lo abandonó, y se crio con su madre, Matilde Olmedo, de quien tomó el apellido. Vivían en un conventillo con cocina al fondo y baño compartido entre seis habitaciones. Su madre trabajaba, por lo que Alberto pasaba tiempo con su tía o vecinos. El frío y la pobreza lo marcaron para siempre. En sus propias palabras:

«Yo a los 7 años ya era un hombre. Y a los 12 andaba en lugares pesados. El hambre me dio la agilidad para sobrevivir en la calle.»

Desde niño trabajó como repartidor de carnicería y verdulería, levantándose a las cuatro de la mañana para ir al mercado en un carro con caballo. Luego fue empleado en una panadería y después en una farmacia, lo que consideró un ascenso. A los 14 años, mientras vendía agujas en la calle, entró al teatro Comedia de Rosario. Pidió trabajo, empezó vendiendo entradas y terminó reemplazando actores ausentes. Así comenzó su vínculo con el espectáculo. A los 21 años, se fue a Buenos Aires, donde logró entrar a Canal 7 como tira cables y personal de limpieza. En una fiesta de fin de año, se subió a una mesa y contó chistes frente a 800 invitados. Fue tan aplaudido que al día siguiente lo invitaron a unirse al elenco de La troupe en TV, donde nació su personaje Joe Bazooka, una imitación criolla de Popeye.

Olmedo junto a Jorge Porcel, Moria Casán y Susana Giménez.

Junto a Jorge Porcel, el Negro formó una de las duplas más importantes del espectáculo argentino. Sin embargo, la relación terminó mal. Cuentan que en una ocasión, Porcel le dijo a su hermano Tito: “¿Sabés lo que es Olmedo para mí? ¡Un ancla! ¡Si sigo con él, me hundo!” Olmedo escuchó todo por un tubo de aire mientras se realizaban reparaciones en el teatro. Inmediatamente pidió a su representante, Pepe Parada, que los separara. A pesar del éxito y de los intentos de Porcel por disculparse, la ruptura fue definitiva. Se dice que Porcel sentía celos del crecimiento de Olmedo. Aunque siguieron filmando juntos por compromisos previos, nunca más se reconciliaron.

Alberto con Adriana Brodsky y Beatriz Salomón en

A diferencia de otros cómicos de la época, Olmedo dejó un buen recuerdo entre sus compañeras de elenco. Era un seductor, pero no hubo ninguna que no lo recordara con cariño. A muchas les costó superar su trágica partida para continuar con sus carreras. Hoy, a casi un siglo de su nacimiento, su legado perdura como uno de los humoristas más queridos de Argentina, y su historia sigue fascinando a nuevas generaciones.

Fuente: Infobae

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