La capital argentina se alista para el lanzamiento de Dribbling, una puesta en escena que examina las relaciones y conflictos dentro del ámbito futbolístico. La función tendrá lugar en el Paseo La Plaza, con Franco Masini y Carlos Portaluppi como protagonistas, bajo la dirección del catalán Ignasi Vidal.
En una entrevista, Masini calificó el reto como de exigencia máxima:
“Es una obra que requiere mucha energía, tenés que estar muy enfocado porque no para un segundo desde que arranca”
. El actor destacó que el libreto y la dinámica escénica los obligan a permanecer alerta y a colaborar permanentemente para mantener la intensidad.
En Dribbling, que se estrenará el 26 de agosto en el Paseo La Plaza, Masini interpreta a una estrella del fútbol europeo cuya existencia da un vuelco total al ser acusado de violación. Portaluppi encarna a su agente, en una historia que se desplaza desde la cancha hacia los medios de comunicación y las plataformas digitales, donde el juicio mediático supera al judicial.
La obra no se limita a indagar en la pasión y las disputas propias del fútbol; también invita a una reflexión sobre la fama y el poder tanto dentro como fuera del terreno de juego. La propuesta ofrece una mirada actual de las relaciones humanas mediadas por el deporte. El público se encontrará con una trama que incrementa su tensión progresivamente, tejiendo un ambiente donde los sentimientos y los intereses se entrelazan sin cesar.
¿Cómo surgió la oportunidad de participar en Dribbling?
—A través de la productora, me llamaron para ofrecerme la obra, la leí y me encantó. La escribió Ignasi Vidal, un dramaturgo catalán que también es quien la dirige, se quedó todos estos meses ensayando con nosotros acá en Buenos Aires. Cuando me dijeron que la posibilidad estaba de hacerla con Carlos (Portaluppi), la verdad que ni dudé; habíamos hecho Cuéntame cómo pasó, pero no habíamos interactuado mucho y siempre quedó la idea y la posibilidad de volver a trabajar juntos en algún momento. Y acá era perfecto porque es una obra de solo dos personajes.
¿Cómo es trabajar con Carlos Portaluppi?
—Yo lo admiro mucho arriba del escenario. Tiene una entrega y estamos creando una conexión muy genuina y de mucha química de parte de los dos. Es una obra que requiere mucha energía, y siento que nos exigimos mutuamente durante toda la función.

La problemática que plantea la obra es compleja…
—Está muy bien escrita y genera mucha tensión al espectador. Desde que arranca genera incomodidad en lo que se habla y en cómo se va resolviendo ese conflicto. Y también genera mucha tensión el saber si hay un culpable o si hay un inocente. Durante toda la obra va de un lado para el otro, no tomás partido todavía hasta que termina.
¿Qué vínculo se construye entre los personajes principales?
—Más allá del vínculo que se ve entre él que es mi representante y yo su representado, lo que estamos trabajando es el vínculo paternal que él tiene conmigo. Eso también creo que lo hace más profundo y más dramático aún.
¿Qué lugar ocupan las redes sociales en la obra?
—Aparece el tema de las redes, aparecen los medios, aparece cómo también de un día para el otro la vida de alguien que es recontra reconocido puede cambiar. Y se plantea también la realidad de un joven que, como no tiene las herramientas necesarias, no sabe cómo llevar el tema de la fama, que es muy difícil también.

¿Cómo te posicionás vos frente a las redes sociales?
—Es un canal que creo que hoy es importante, porque es un medio de comunicación para nosotros, para compartir lo que estamos haciendo, para tener cierta llegada a la gente que me sigue durante tantos años más allá de si viene al teatro o no; están cerca de cada uno de mis trabajos. Pero por supuesto, es un lugar también donde cada uno puede opinar lo que quiere y yo respeto la opinión de todo el mundo. Hay gente que le gustará lo que hago, gente que no.
¿Y cómo te llevás con las críticas o comentarios negativos?
—Lo intento tomar con bastante calma y entiendo que hay gente que puede no gustarle lo que hago, que me puede tirar odio y también gente que me tira mucho cariño. Entonces es como la vida misma: hay de los dos lados. Va a pasar que gente venga a ver la obra y le encante y gente que me diga que no le gustó. Y está perfecto, pero intento seguir mi camino, con respeto y siendo educado. No bloqueo en las redes. Hoy es así y yo intento comunicar lo que tengo ganas de comunicar y lo que tengo ganas de guardarlo para otro momento, lo guardo para mí.
¿Y con el fútbol? ¿Alguna vez pensaste en ser jugador?
—No, la verdad que jugando al fútbol no te diría que soy un gran jugador, me defiendo lo que puedo (se ríe). Soy más de los deportes con raqueta, con paleta.

¿Qué te interesó del enfoque de la obra respecto al fútbol?
—Si bien está el fútbol como base, la obra va más allá y habla de esta temática, de un joven que no tiene tampoco las herramientas emocionales para llevar lo que es la fama, el dinero, el poder y todo lo que eso conlleva. Los intereses que hay detrás de los clubes también. Siento que es un tema que es global, en cualquier disciplina está, no solo en el fútbol. Es una propuesta novedosa desde ese lugar. Por supuesto es una ficción, pero es una temática tan instalada y tan actual que es un distintivo para el que la venga a ver.
¿Qué significa para vos volver al teatro con una obra como esta?
—Me entusiasma mucho. Lo último que hice en teatro fue Las cosas maravillosas hará ya dos años y la verdad que lo disfruté mucho. Estar arriba del escenario me encanta. Esta vez con Carlos también, así que intento disfrutar mucho el proceso. Ahora ya nos queda poquito para el estreno, y ya lo estoy disfrutando por anticipado.
Fuente: Infobae