Descubren el gen ‘maestro’ que orquesta el estrés y el metabolismo

Muchas personas experimentan cambios en el apetito durante momentos de tensión: unos pierden el hambre y otros comen en exceso. Estas reacciones tan comunes ya sugerían que la mente y el metabolismo están íntimamente ligados. Ahora, una investigación del Instituto Weizmann de Ciencias, con sede en Rejovot, Israel, ha descubierto un vínculo biológico hasta ahora desconocido entre las respuestas mentales y fisiológicas al estrés. Según el estudio, todo está coordinado por un único gen “maestro”, una especie de interruptor principal que permanece activo en el cerebro desde antes del nacimiento.

El trabajo, publicado en la revista Endocrinology, demuestra que este gen, llamado Orthopedia u Otp, ya conocido por su papel en el desarrollo cerebral, continúa activo en la edad adulta. Allí ayuda a regular sistemas hormonales clave que determinan cómo el cerebro maneja el estrés, el metabolismo e incluso el comportamiento.

“Descubrimos que el mismo programa genético que da forma a las conexiones neuronales del cerebro durante el desarrollo embrionario sigue desempeñando un papel central en la regulación de la respuesta al estrés y el equilibrio energético del organismo a lo largo de su vida”, afirma el profesor Gil Levkowitz, quien lideró el estudio junto al laboratorio del profesor Alon Chen.

La función de Otp en el hipotálamo coordina mensajeros endocrinos y neuropéptidos que sostienen respuestas corporales de supervivencia (Investigación del Instituto Weizmann de Ciencias)

El gen Otp actúa en el núcleo celular y es tan esencial que, si se elimina de un embrión de ratón, este no puede sobrevivir. En investigaciones previas, el equipo de Levkowitz estudió el Otp en peces cebra, que poseen dos versiones del gen con funciones superpuestas, lo que les permite sobrevivir aunque una de ellas esté inactiva. Hace más de una década, demostraron que la alteración del gen durante el desarrollo cerebral impedía que el pez generara una respuesta adecuada al estrés en la edad adulta.

También descubrieron que la proteína producida por el gen Otp está presente en el cerebro del pez adulto, lo que indicaba que el gen continúa funcionando después de que el cerebro se ha formado. Sin embargo, su función en los adultos seguía siendo un misterio.

En el nuevo estudio, los investigadores optaron por ratones como modelo para comprender mejor cómo la OTP afecta el cerebro y el metabolismo de los mamíferos, incluidos los humanos. Se centraron en el hipotálamo, una región cerebral pequeña pero crucial que mantiene el equilibrio de funciones básicas como el hambre, el sueño, la reproducción y el estrés.

La alteración de Otp se asocia con conductas de baja resiliencia ante estímulos estresantes en modelos animales adultos (Imagen Ilustrativa Infobae)

El hipotálamo libera mensajeros químicos que actúan tanto en el cerebro como en todo el cuerpo. “Solemos llamarlos hormonas cuando afectan los órganos del cuerpo y neuropéptidos cuando actúan en el cerebro, pero en ambos casos se trata de la misma molécula”, explica Levkowitz.

El equipo diseñó una herramienta genética para desactivar selectivamente el gen Otp en grupos celulares específicos de ratones adultos, sin alterar el desarrollo cerebral. Dirigidos por la Dra. Yael Kuperman y las estudiantes Maayan Tahor y Tali Nahum, se preguntaron si el gen seguía siendo relevante en el cerebro adulto.

La respuesta fue contundente: sí. Cuando se interrumpió la función de Otp, los sistemas de estrés de los ratones se sobreactivaron. Liberaron corticosterona adicional y otras hormonas del estrés, y mostraron un comportamiento similar a la depresión: dificultades para afrontar el estrés, retraimiento y una tendencia a rendirse rápidamente ante situaciones estresantes. Su resistencia al estrés colapsó.

Al mismo tiempo, su metabolismo se desequilibró. Los niveles de hormona tiroidea disminuyeron, lo que provocó una baja en la temperatura corporal y un aumento del colesterol. Los ratones comieron con normalidad y pesaron aproximadamente lo mismo que el grupo de control, pero acumularon más grasa corporal y su respuesta a las señales de hambre se debilitó.

“Descubrimos que la OTP actúa como un centro de control en el cerebro adulto”, explica Kuperman. “Interviene en las células relacionadas con el estrés y en las que controlan el sistema tiroideo, el cual afecta al metabolismo en todo el cuerpo”.

La disminución de hormonas tiroideas tras desactivar Otp coincide con menor temperatura corporal y aumento del colesterol (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los seres humanos, señala Levkowitz, estos sistemas suelen ir de la mano. “La depresión o la ansiedad pueden parecer puramente psicológicas, pero en algunos casos, un análisis de sangre revela niveles bajos de hormona tiroidea. Esto puede influir en el estrés, pero también en el colesterol, el azúcar en sangre y el metabolismo en general”.

A nivel celular, la OTP funciona como una centralita. Recibe señales del cuerpo y del exterior, las dirige al ADN y decide qué sistemas hormonales activar y cómo responder a las condiciones cambiantes. “Es un sistema multifuncional que integra las señales entrantes en los núcleos celulares”, explica Levkowitz.

Desde una perspectiva evolutiva, los hallazgos revelan una eficiencia notable. Durante el desarrollo, Otp controla la producción de sustancias que ayudan a las células cerebrales a especializarse. Más adelante, ese mismo mecanismo se reutiliza para afrontar desafíos cotidianos, desde el estrés hasta los cambios en el equilibrio energético.

“Una molécula que antes considerábamos simplemente un regulador del desarrollo resulta ser un regulador clave del equilibrio fisiológico a lo largo de la vida”, afirma Levkowitz. “No solo construye el sistema, sino que lo mantiene en funcionamiento”.

El estudio también reveló una alta complejidad: la OTP contribuye a mantener un delicado equilibrio entre múltiples componentes. No controla una sola vía, sino varias a la vez, produciendo a veces efectos opuestos. En el hipotálamo, por ejemplo, puede estimular la expresión de péptidos que impulsan el hambre, así como aquellos que requieren gasto energético, manteniendo el equilibrio del sistema.

“La OTP forma parte de una red compleja”, explica Kuperman. “Puede afectar a poblaciones celulares antagónicas en diferentes regiones del hipotálamo y parece ayudar a mantener el equilibrio entre ellas”.

La red controlada por Otp influye en poblaciones celulares antagónicas del hipotálamo y ayuda a mantener su equilibrio (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio abre una nueva perspectiva sobre los trastornos cerebrales y metabólicos. Sugiere examinarlos a la luz de una pregunta fundamental: ¿ciertos problemas con la resiliencia al estrés o el metabolismo tienen su origen en el desarrollo temprano, o son consecuencia de una alteración en la regulación que surge más adelante en la vida?

De cara al futuro, los científicos podrían centrarse en ramas específicas de la red controlada por Otp, en lugar de intentar reparar todo el sistema a la vez. “Hemos identificado un nuevo regulador maestro del equilibrio en el cerebro y el cuerpo”, afirma Levkowitz. “Comprender con mayor detalle cómo funciona podría conducir algún día a métodos más precisos para tratar diferentes aspectos del estrés y la disfunción metabólica, no desactivando el sistema cuando algo no funciona correctamente, sino restableciéndolo gradualmente al equilibrio”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad afectan a unos 359 millones de personas, lo que los convierte en el trastorno de salud mental más común a nivel mundial. Asimismo, la obesidad en adultos se ha duplicado con creces desde 1990; actualmente, una de cada ocho personas en el mundo padece obesidad.

El hallazgo sugiere explorar ramas específicas de la red de Otp para diseñar abordajes más precisos sobre estrés y disfunción metabólica (Imagen Ilustrativa Infobae)

Levkowitz pertenece al Departamento de Biología Celular Molecular del Instituto Weizmann, y Chen al Departamento de Neurociencias. Ambos también forman parte del Departamento de Neurociencia Molecular. Kuperman dirige la Unidad de Fenotipado Metabólico de Ratones del Departamento de Recursos Veterinarios.

También participaron en el estudio Batya Bejar, del laboratorio de Chen; Estar Regev y la Dra. Janna Blechman, del laboratorio de Levkowitz; el Dr. Michael Tsoory, de la Unidad de Fenotipado Conductual y Fisiológico; y el Dr. Jakob Biran, de la Organización de Investigación Agrícola – Instituto Volcani.

Fuente: Infobae

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