Más de un mes después de los terremotos que sacudieron la región Junín el 18 de julio y el 6 de agosto, miles de familias continúan durmiendo en carpas improvisadas, soportando las heladas del altiplano. La ayuda estatal prometida no ha llegado en su totalidad: de los 500 módulos temporales de vivienda que el Gobierno se comprometió a instalar, apenas 48 unidades fueron entregadas en el anexo de Pumpunya, distrito de Chongos Bajo, provincia de Chupaca. Mientras tanto, el tiempo apremia: en dos meses comenzarán las lluvias intensas en la zona y todavía hay miles de personas sin un techo adecuado.
El reporte más reciente de Defensa Civil indica que 20 distritos fueron declarados en emergencia, cerca de 3.500 viviendas resultaron destruidas o inhabitables y alrededor de 15.000 personas se vieron afectadas por los movimientos telúricos y sus réplicas. La gravedad del desastre contrasta con la lentitud de la respuesta gubernamental.
“Son cerca de 3.500 viviendas registradas en el SIMPAD entre destruidas e inhabitables y solamente han llegado 48 módulos de vivienda. Entonces, estamos viendo que la brecha es bastante grande. Necesitamos que el Ministerio de Vivienda valide esta información”, advirtió el subgerente de Defensa Civil del Gobierno Regional de Junín.
Promesa incumplida y una víctima mortal
La presidenta Keiko Fujimori recorrió las zonas afectadas el 31 de julio y se comprometió a instalar 500 módulos temporales. Sin embargo, más de tres semanas después de esa promesa, únicamente el 9,6% de esas viviendas había sido transportado y montado. La tardanza no es un simple problema administrativo: ya ha tenido consecuencias fatales.
Felisa Román de Chambergo, una mujer de 75 años, falleció a causa de neumonía en el distrito de Chongos Alto, Huancayo, luego de permanecer varios días a la intemperie en una carpa. Su hogar resultó inhabitable después de una de las réplicas del terremoto de magnitud 5.2. Este deceso es un reflejo del peligro que enfrentan quienes aún viven en condiciones precarias.
“Tenemos población que está viviendo a la intemperie, hay población que está sufriendo gravemente estos efectos. En dos meses van a llegar las lluvias intensas y necesitamos acelerar este proceso”, señaló el funcionario regional.

La brecha que el Ministerio no logra cerrar
La situación presenta dos obstáculos principales. El primero es la validación de la información: el Gobierno Regional de Junín contabilizó 2.136 viviendas destruidas o inhabitables únicamente en los siete distritos golpeados por el primer sismo, mientras que el Ministerio de Vivienda, Construcción y Saneamiento (MVCS) habría verificado cerca de mil. Esta diferencia retrasa la asignación de fondos y la entrega de ayudas.
El segundo punto es la rapidez en la implementación.
“Ya que de los 500 módulos temporales que iban a llegar, solo llegaron 48 a un mes de haber ocurrido la emergencia. Esto pasa porque hay dos actividades que el ministerio no está implementando con la celeridad que necesitamos”, precisó el subgerente de Defensa Civil.
Ante la demora, muchas familias siguen viviendo en carpas o levantando refugios provisionales con palos y calamina al lado de lo que queda de sus casas.

Reclamo de alcaldes y gobernador
Frente a esta situación, el gobernador regional de Junín junto a 20 alcaldes distritales de Huancayo y Chupaca lanzaron un ultimátum: exigen que se entreguen de inmediato los módulos faltantes o, como alternativa, que se reactive el Bono de Arrendamiento de Vivienda para Emergencias (BAE) durante dos años.
El BAE, establecido mediante el Decreto Supremo N.° 106-2026-PCM, ofrece S/ 500 mensuales por un máximo de 24 meses (hasta S/ 12.000 por familia) a los propietarios cuyas viviendas colapsaron o fueron declaradas inhabitables, siempre que figuren en el registro oficial de damnificados y no posean otro inmueble a nivel nacional. Este subsidio les permitiría alquilar una vivienda con servicios básicos mientras se realizan las obras de reconstrucción.
El ministro de Vivienda, Wilder Sifuentes Quilcate, afirmó a finales de julio que el MVCS seguía realizando el empadronamiento y la verificación de las viviendas dañadas, trámites necesarios para activar el bono. Sin embargo, el proceso avanza muy despacio, y cada semana de retraso significa una semana adicional que las familias deben pasar en carpas.

A contrarreloj antes de las lluvias
Lo que en estos momentos es una crisis por el frío puede transformarse, en pocas semanas, en una crisis sanitaria mucho más grave. Las intensas lluvias típicas de la región Junín suelen empezar en unos dos meses. Para ese entonces, quienes todavía estén en carpas o refugios improvisados enfrentarán inundaciones, deslizamientos y enfermedades respiratorias aún más severas que las heladas actuales.
“A la precariedad de vivir en carpas temporales, soportando las heladas, se les sumará en dos meses el inicio de intensas lluvias en la región Junín, un riesgo para la salud y la vida de miles de pobladores de 20 distritos declarados en emergencia”, advirtió la fuente regional.
Fuente: Infobae