Una nueva producción cinematográfica aborda la figura de Joaquín “El Chapo” Guzmán, pero desde una óptica distinta: en lugar de ensalzar al capo, se centra en los policías que lo atraparon y desestimaron los sobornos para liberarlo. Este cambio de enfoque refleja el intento de México por transformar un género que, históricamente, ha glorificado a los narcotraficantes. En un país donde los agentes suelen ser vistos con desconfianza y muchas veces vinculados a la delincuencia, esta historia propone una mirada diferente.
La captura se inspira en el caso real de dos oficiales que en 2016 lograron detener al entonces delincuente más buscado del mundo, hoy recluido en una prisión de Estados Unidos. La cinta se estrena este fin de semana. El denominado narcogénero cobró fuerza en Colombia con series emblemáticas como Sin tetas no hay paraíso (2006) y El cártel de los sapos (2008), que reprodujeron una estética machista y excesiva que pervivió más allá de los grandes capos. El director Chava Cartas apuesta por una narrativa alternativa sobre la violencia en México.
En 2025 ya había estrenado Contraataque, una cinta sobre un grupo de soldados de élite mexicanos que se enfrenta a sicarios cerca de la frontera norte, y ahora presenta La captura. Paola Fernández, actriz que interpreta a la esposa de uno de los policías, declaró durante la premier:
“Me parece que era muy necesario, porque creo que estamos acostumbrados a, malamente, hasta idolatrar todo lo del narcotráfico”.
El mito
El exlíder del cártel de Sinaloa, de 69 años, cumple cadena perpetua en una cárcel de máxima seguridad en Estados Unidos, país que lo comparó con Al Capone. Mientras tanto, narcocorridos y producciones audiovisuales sobre sus fugas y su trayectoria criminal contribuyeron a forjar una leyenda en torno a su persona. Guzmán estuvo a punto de escapar de la captura en 2016 durante un operativo de la Marina. Tras huir rogando un vehículo, terminó frente a dos policías que, sin saber del operativo, recibieron una alerta por el robo del auto. Al interceptarlo, descubrieron con sorpresa que se trataba del “Chapo”. Se dice que ambos rechazaron maletines con dinero y lo mantuvieron en un hotel cercano hasta la llegada de refuerzos. Las autoridades mexicanas los reubicaron y les otorgaron identidades protegidas por seguridad.
Imagen de héroe popular
En Colombia, una exitosa novela sobre Pablo Escobar y la serie de Netflix sobre el “Chapo” son ejemplos de este fenómeno. La producción El señor de los cielos, basada en la vida del capo Amado Carrillo Fuentes, culminó tras diez temporadas con gran audiencia; incluso algunos espectadores admiten que cruzan los dedos para que no lo atrapen. Omar Rincón, profesor de la universidad de Los Andes en Colombia e investigador de contenidos culturales sobre el narco, señala:
“El nivel de heroificación de los malos es clarísimo”.
Además, agrega que estos relatos presentan al narcotraficante como “un héroe popular, alguien salido de su barrio” que triunfó. La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, impulsa campañas contra este tipo de producciones, a las que acusa de hacer “apología de la violencia” y del crimen organizado, incluyendo un concurso musical para contrarrestar el auge de los narcocorridos.

“No hay que ser ingenuos”
Sin embargo, las novelas truculentas sobre narcos han perdido fuerza. Rincón explica: “Ya no hay narcos para contar”. Ahora surgen historias sobre víctimas o consumidores de drogas, “pero eso no es sexy” o “va para documental”. También está la perspectiva policial que ha explotado Cartas. Contraataque figuró como la octava película más vista a nivel global en Netflix durante el primer semestre de 2025 y ya se prepara una secuela. Alfonso Herrera, quien interpreta a uno de los agentes en La captura, comentó:
“No hay que ser ingenuos con respecto al país en el que vivimos”.
El actor mexicano rechaza “romantizar” a los cuerpos de seguridad, pero sostiene que “también podemos ver con objetividad que existen otro tipo de historias”.
Fuente: Infobae