Ruby Ridge: el sitio que desató una crisis institucional en EE.UU.

En agosto de 1992, en Ruby Ridge, al norte de Idaho, un sitio de 11 días entre agentes federales y la familia Weaver dejó tres muertos y desencadenó una profunda crisis institucional en Estados Unidos. El conflicto se originó por una causa de armas, una citación mal notificada y un operativo que terminó en tragedia.

Randy Weaver nació en 1948 en Villisca, Iowa. Creció con una fe religiosa muy arraigada, completó el entrenamiento de los Boinas Verdes del Ejército estadounidense, aunque jamás fue enviado a Vietnam, y en 1971 contrajo matrimonio con Vicki Jordison, su compañera en la universidad comunitaria donde ambos cursaban estudios.

La pareja compartía una cosmovisión impregnada de profecías bíblicas. Durante la década de 1970, después de la guerra árabe-israelí, los Weaver se convencieron de que el Apocalipsis era inminente. Fue Vicki quien tuvo un sueño revelador: una cima montañosa donde la familia estaría resguardada del caos venidero.

La madre y tres de los hijos del matrimonio Weaver (Sam, Rachel y Sara) frente a la cabaña de Ruby Ridge (Cortesía de Sara Weaver)

En 1983, vendieron todas sus pertenencias en Iowa y adquirieron ocho hectáreas en la zona de Ruby Ridge, en el norte de Idaho. Levantaron una cabaña sin electricidad ni agua corriente, donde Vicki educaba a los hijos en casa. Vivían aislados, recelaban de los desconocidos y portaban armas con total naturalidad, como parte de su rutina diaria.

Con el paso del tiempo, la familia acogió a Kevin Harris, un adolescente conflictivo al que los Weaver integraron de manera informal. Para ellos, era prácticamente un hijo más.

A finales de los años 80, el Gobierno federal estadounidense redobló la vigilancia sobre los grupos armados del noroeste del país. El agente encubierto Herb Byerly, que usaba el alias Kenneth Fadeley, se aproximó a Randy Weaver. No porque Weaver perteneciera a ninguna organización armada, sino porque gozaba de prestigio entre quienes sí formaban parte de esos grupos.

Un disparo del francotirador del FBI Lon Horiuchi mató a Vicki Weaver (foto) en la cabaña de Ruby Ridge mientras sostenía a su bebé Elisheba (Cortesía de Sara Weaver)

Byerly cultivó la amistad durante meses. Cuando consideró que Weaver confiaba en él, le solicitó que le vendiera escopetas de caño recortado a una medida ilegal. Randy se negó inicialmente. Ante la insistencia del agente, quien aseguraba necesitar el dinero con urgencia, finalmente accedió a venderle dos armas.

Ocho meses después de aquella transacción, se presentaron cargos penales contra Weaver. Las autoridades le ofrecieron entonces un pacto: si se convertía en informante e infiltraba grupos armados de la región, los cargos serían retirados. Randy rechazó la propuesta. Consideraba que traicionar a alguien que lo trataba como amigo era algo que no podía hacer, aunque eso le significara ir a prisión.

Pasaron otros seis meses hasta que se emitió la orden de arresto. Los agentes federales estimaban que detenerlo en su propiedad era demasiado arriesgado. Idean entonces un operativo: simularon ser automovilistas varados en la carretera y, cuando Weaver se detuvo a ayudarlos, lo arrestaron.

Sammy Weaver cuando era niño (Cortesía de Sara Weaver)

Quedó libre bajo su firma, pero antes de retirarse, el magistrado le advirtió que, si resultaba condenado, debería entregar su casa, sus ocho hectáreas y su camioneta para sufragar el juicio. Esa advertencia, que el propio magistrado reconoció luego como falsa, terminó de convencer a Weaver de que el sistema estaba en su contra.

El juicio fue fijado para el 19 de febrero de 1991. No obstante, el supervisor de libertad condicional de Weaver le comunicó erróneamente que la fecha era el 20 de marzo. Por eso Randy no se presentó el día correcto. Con ello, a los cargos iniciales se sumó la acusación de desacato y fuga de la Justicia, y se dictó una nueva orden de arresto.

Durante 18 meses, el Gobierno no emprendió ninguna acción. Pese a ello, la vigilancia sobre la cabaña era permanente e intensa: cámaras de video, fotografías aéreas y un sistema de audio instalado incluso bajo el piso de la cocina. Los Weaver hallaron algunas de esas cámaras, lo que incrementó aún más su paranoia.

Foto del camino que llevaba a la casa de los Weaver. Una fecha mal comunicada para el juicio de Randy Weaver sumó cargos de desacato y fuga de la Justicia y derivó en una orden de arresto (Cortesía de Sara Weaver)

Los agentes evaluaron diversos planes para arrestar a Randy. Uno proponía cortar el suministro de agua de la cabaña. Otro, capturar a Sara, la hija mayor, cuando estuviera en el galpón durante su ciclo menstrual, práctica que las creencias religiosas de la familia imponían. Ninguno prosperó. Finalmente, decidieron realizar una misión de reconocimiento del terreno.

La mañana del 21 de agosto de 1992, hace 34 años, seis agentes del US Marshals Service se aproximaron sigilosamente a la propiedad de los Weaver, vestidos con ropa de camuflaje, sin insignias visibles, equipados con visores nocturnos y fusiles automáticos M-16. El objetivo era estudiar el terreno antes de ejecutar el arresto.

Para provocar una reacción de los perros y comprender los hábitos de la familia, los agentes arrojaron piedras hacia la cabaña. El Labrador amarillo de la familia, Striker, salió al bosque a investigar. Lo siguieron Sammy Weaver, de 14 años, y Kevin Harris.

Cuando el perro se acercó a la posición de uno de los agentes, el agente Art Roderick le disparó y lo mató. Sammy gritó: “¡Mataste a mi perro, hijo de puta!” y abrió fuego hacia los arbustos. El agente Larry Cooper respondió con disparos. Kevin Harris alcanzó al agente Bill Degan con un tiro que resultó mortal. Mientras Sammy corría de regreso hacia la cabaña, Cooper le disparó por la espalda. El chico de 14 años cayó muerto en el pasto.

El orden exacto de los hechos fue disputado durante años. La versión oficial sostenía que los agentes se identificaron antes de disparar y que Harris fue el primero en abrir fuego. La familia y su defensa lo negaron. La evidencia forense, aunque no concluyente, apuntó a que fue Cooper quien mató a Sammy.

La causa que originó el sitio de Ruby Ridge comenzó cuando un agente encubierto logró que Randy Weaver vendiera dos escopetas con el caño recortado a una medida ilegal

La familia subió el cuerpo del chico hasta la cabaña y lo depositó en el galpón. Esa noche, Randy Weaver rodó por el suelo golpeando los puños contra la madera en un ataque de desesperación. Vicki intentó calmarlo.

La muerte de un agente federal activó un protocolo diferente. El FBI desplazó al US Marshals Service y envió a su Equipo de Rescate de Rehenes, una unidad de élite entrenada para situaciones de alto riesgo. También activó su Centro de Operaciones e Información Estratégica en Washington.

Lo que siguió fue una decisión que definiría el carácter del sitio: los agentes redactaron reglas de enfrentamiento que establecían que cualquier hombre adulto armado que fuera visto fuera de la cabaña “podía y debía” ser abatido, siempre que el disparo no pusiera en riesgo a los niños. Esas reglas, según determinaron investigaciones posteriores del propio Departamento de Justicia, eran inconstitucionales.

Los juicios por lo sucedido en Ruby Ridge absolvieron a Kevin Harris y dejaron a Randy Weaver (foto) condenado solo por faltas menores, mientras el Gobierno federal pagó millones en acuerdos civiles (Cortesía de Sara Weaver)

El 22 de agosto, el francotirador del FBI Lon Horiuchi disparó contra Randy Weaver mientras este se acercaba al galpón donde yacía el cuerpo de su hijo. Randy resultó herido pero logró refugiarse. Cuando corría de regreso, Horiuchi disparó una segunda vez. La bala atravesó la puerta abierta de la cabaña. Adentro, Vicki Weaver sostenía en brazos a su bebé de diez meses, Elisheba. La bala alcanzó a la mujer en la cabeza. Murió en el acto. El FBI no sabía que Vicki había muerto. Durante días, los negociadores intentaron comunicarse con ella a través de los altavoces, sin obtener respuesta.

El sitio se extendió durante once días. Randy Weaver, sus hijas y Kevin Harris permanecieron encerrados en la cabaña, con el cuerpo de Vicki en el interior y sin poder acercarse a las ventanas. Afuera, cientos de agentes federales rodeaban la propiedad.

Al pie de la montaña, la escena era otra. Grupos de extrema derecha llegaron desde distintos puntos del país para protestar. Miembros de las Aryan Nations, con sede en el cercano lago Hayden, hicieron notar su presencia. El clima era de circo y de furia.

El sitio de Ruby Ridge en Idaho duró once días en 1992, dejó tres muertos y desató una crisis institucional en Estados Unidos (AP)

Los intentos de negociación de los agentes federales no avanzaban. Fue entonces cuando apareció Bo Gritz, veterano de guerra, candidato presidencial del Partido Populista y figura conocida en los círculos de extrema derecha. Gritz subió solo hasta la cabaña y habló directamente con Randy. El 30 de agosto, Kevin Harris depuso las armas y se entregó. Al día siguiente, el 31 de agosto, Randy Weaver salió de la cabaña con sus tres hijas. Llevaba en brazos a la pequeña Elisheba. El sitio había terminado.

Randy Weaver y Kevin Harris enfrentaron cargos de asesinato en primer grado por la muerte del agente Degan, entre otras acusaciones graves. El resultado fue el siguiente: Harris fue absuelto de todos los cargos. Weaver fue condenado únicamente por las faltas menores originales: no haberse presentado al juicio y haber violado las condiciones de su libertad bajo fianza. La pena consistió en 10.000 dólares de multa y 18 meses de prisión, de los cuales se le reconoció el tiempo ya cumplido. En total, permaneció encarcelado 16 meses.

El abogado defensor Gerry Spence apuntó en sus alegatos contra el FBI, el US Marshals Service, la Oficina de Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF) y la fiscalía del Distrito de Idaho, denunciando delitos y graves irregularidades de procedimiento.

En la foto: manifestantes contra la acción de las fuerzas de seguridad en Ruby Ridge. El operativo iniciado el 21 de agosto de 1992 derivó en la muerte de Sammy Weaver, de 14 años, y del agente federal Bill Degan (AP)

El Departamento de Justicia creó la Ruby Ridge Task Force para investigar la actuación de las agencias federales. Sus conclusiones fueron severas: las reglas de enfrentamiento habían sido inconstitucionales y el segundo disparo de Horiuchi no estaba justificado. El sitio había tenido lugar durante la presidencia del republicano George H. W. Bush.

En 1997 se determinó que E. Michael Kahoe, supervisor de la respuesta del FBI, había destruido documentos internos que contenían críticas al accionar del buró, antes de que comenzara el proceso penal. Por eso recibió una condena de 18 meses de prisión.

Ese mismo año, el fiscal del condado de Boundary llevó a Horiuchi ante la Justicia estatal por homicidio involuntario. El caso fue transferido a jurisdicción federal y desestimado. En 2001, una Corte de Apelaciones dictaminó que el proceso podía retomarse a nivel estatal, pero el nuevo fiscal de condado decidió no avanzar por considerar que las pruebas eran insuficientes.

Randy Weaver (en una foto de una detención anterior al sitio) y Vicki Jordison se instalaron en Ruby Ridge en 1983, donde vivían aislados, armados y guiados por creencias religiosas apocalípticas (Cortesía de Sara Weaver)

En el plano civil, el Gobierno federal llegó en agosto de 1995 a un acuerdo extrajudicial con la familia Weaver por 3,1 millones de dólares. Kevin Harris recibió 380.000 dólares en septiembre de 2000, tras años de apelaciones.

Randy Weaver murió el 11 de mayo de 2022, a los 74 años. La cabaña de Ruby Ridge, donde una familia buscó refugio del fin del mundo, fue el escenario de un operativo que terminó con la muerte de una madre con su bebé en brazos y un chico de 14 años que salió a defender a su perro.

Fuente: Infobae

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