Europa acelera su rearme: gasto en defensa alcanzaría 381.000 millones en 2025

La necesidad de reforzar la seguridad propia está llevando a los países de la Unión Europea a aumentar sus partidas militares de forma acelerada. Las tensiones geopolíticas, el conflicto en Ucrania y la urgencia de disminuir la dependencia de Estados Unidos han impulsado un incremento sostenido del presupuesto en defensa. Según un análisis de la firma Banor, el gasto total en este ámbito podría llegar a 381.000 millones de euros en 2025, lo que equivale al 2,1% del PIB comunitario.

Esa cifra supera en una décima el objetivo fijado por la OTAN y consolida una tendencia al alza que ya se evidenció en 2024. Durante ese año, el desembolso de los países de la UE aumentó un 19% interanual, hasta los 343.000 millones de euros, frente a los 288.000 millones del ejercicio anterior.

Los analistas de Banor señalan que el cambio va más allá de un simple incremento presupuestario. Se trata de una transformación profunda de la base industrial que sostiene la seguridad europea. El informe de la firma destaca:

“Europa está desarrollando un nuevo ciclo industrial en defensa que se basa en el cambio de modelo, desde la protección de Estados Unidos y escasas inversiones a la seguridad, la autonomía industrial y la preparación operativa como prioridades”.

Sin embargo, este proceso enfrenta desafíos importantes. Europa debe lidiar con su propia fragmentación, las restricciones fiscales, los procesos de contratación lentos y la posibilidad de una desescalada geopolítica, que podrían generar picos de volatilidad. Además, el informe advierte que durante mucho tiempo hubo escasas inversiones en el sector.

La Unión Europea eleva su presupuesto en defensa, proyectando un gasto de 381.000 millones de euros para 2025 y buscando autonomía frente a Estados Unidos. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La brecha frente a Estados Unidos

La apuesta europea por la defensa se compara inevitablemente con la de Estados Unidos. El presupuesto militar estadounidense para 2026 se acerca al billón de dólares, unos 860.000 millones de euros. La diferencia no es solo en volumen de dinero, sino también en aspectos como la estandarización de sistemas, los programas plurianuales, la contratación centralizada, las cadenas de suministro y la profundidad tecnológica.

Los expertos de Banor sostienen que Europa ha tomado conciencia de que debe reducir esa brecha, porque no es sostenible tanta dependencia en un mundo cada vez más inestable. El rearme europeo se ha convertido en una estrategia industrial de largo plazo.

El inicio de un nuevo ciclo industrial

“En 2026 el rearme europeo continúa, no solo como respuesta a la invasión de Ucrania, sino como el inicio de un nuevo ciclo industrial”, apunta el informe de Banor. Subraya que el año actual será clave para las compañías del sector y que defensa podría convertirse en una oportunidad de inversión muy atractiva para el medio y largo plazo.

La industria ya recibe señales de esa transformación. Europa impulsa proyectos para aumentar la producción de munición, mejorar las capacidades de defensa aérea, acelerar la transformación tecnológica y reforzar la capacidad de fabricación propia. El objetivo es que una parte creciente del dinero destinado a defensa permanezca dentro del tejido industrial europeo.

No obstante, la fragmentación del mercado sigue siendo uno de los principales obstáculos. A diferencia de la industria estadounidense, mucho más integrada, Europa mantiene numerosos fabricantes nacionales con intereses y cadenas de suministro propias. Banor menciona a la alemana Rheinmetall, la italiana Leonardo, las francesas Thales y KNDS France —antigua Nexter— y la sueca Saab. El análisis no incluye a la española Indra.

La existencia de estos ‘campeones nacionales’ constituye, según la firma, otro obstáculo para crear una industria homogénea y coordinada a nivel europeo. Aumentar el gasto sin una mayor coordinación entre los países podría limitar la capacidad de la UE para convertir los nuevos presupuestos en una verdadera autonomía estratégica.

Por ello, Banor considera que la coordinación entre Estados y la creación de una industria europea más integrada serán necesarias para aprovechar el nuevo ciclo. En ese proceso cobran importancia iniciativas como Readiness 2030, SAFE, el Fondo Europeo de Defensa y la Estrategia Industrial Europea de Defensa, diseñadas para aumentar las capacidades militares y favorecer que las inversiones se dirijan a empresas europeas.

De los presupuestos a los beneficios reales

El aumento del gasto no garantiza por sí solo el éxito de las compañías. Según el informe, el siguiente paso será comprobar si los grandes anuncios presupuestarios se traducen en contratos, producción e ingresos. La capacidad industrial será determinante, ya que no basta con disponer de tecnología: también hacen falta fábricas, certificaciones, proveedores y cadenas de suministro capaces de producir a gran escala.

Los analistas de Banor identifican varios elementos clave para la evolución del sector en 2026: la conversión de los presupuestos públicos en pedidos reales, la evolución económica de Alemania, el futuro de la guerra en Ucrania, los posibles cuellos de botella industriales y las valoraciones alcanzadas por las empresas de defensa.

“Las compañías deberán demostrar que crecen los pedidos, que se convierten en ingresos, disciplina en costes y capacidad de generar un flujo de caja sostenible”, concluye el informe.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. REUTERS/Jonathan Ernst

Una ventana de oportunidad para los inversores

Los analistas de Bankinter también ven en el sector de defensa una oportunidad de inversión. Señalan que continuará beneficiándose del aumento estructural del gasto en defensa por parte de los gobiernos. “Las tensiones en el frente geoestratégico ponen de manifiesto que Europa tiene que estar preparada ante futuras amenazas”, afirman.

Indican que en julio el sector defensa recuperó las caídas de junio, en un mes en el que los resultados corporativos mostraron “el buen momento” que atraviesa el sector en Europa. También reconocen que la demanda se mantiene “fuerte” y la visibilidad a medio plazo con respecto a los fundamentales “aumenta”.

“En nuestra opinión, 2026 se trata de un año en el que el mercado comienza a exigir evidencias de cumplimiento por parte de las compañías, con el fin de comprobar si las promesas de los gobiernos se traducen efectivamente en nuevos pedidos. De momento, los resultados del segundo trimestre están confirmando esta tendencia, así como el compromiso europeo con la ejecución del plan de rearme”, argumentan desde Bankinter.

En este contexto, consideran que los fundamentales permanecen “intactos” y que los niveles actuales ofrecen “oportunidades de entrada” para los inversores a valoraciones de las acciones “atractivas”.

Fuente: Infobae

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