Emily Watson revela su infancia en una secta religiosa al recibir premio en Sarajevo

La actriz británica Emily Watson dejó atónitos a los asistentes del Festival de Cine de Sarajevo al revelar, durante el discurso de aceptación del galardón honorífico Corazón de Sarajevo, que su niñez transcurrió dentro de una agrupación religiosa que ella misma y antiguos integrantes definen como un “culto”. Esta confesión trajo a la luz un episodio de su vida que la intérprete tardó décadas en poder expresar en público.

El reconocimiento se dio en el marco de la 32ª edición del Festival de Cine de Sarajevo, que se desarrolló entre el 14 y el 21 de agosto de 2026. Este certamen es uno de los más respetados de Europa del Este y el de mayor relevancia en los Balcanes. El Corazón de Sarajevo honorífico —distinción que desde 2016 se entrega a personalidades de impacto global por su aporte al cine— ha sido otorgado antes a figuras como Robert De Niro, Isabelle Huppert, Alejandro González Iñárritu y Mads Mikkelsen. En esta edición, Watson compartió el honor con otros cuatro galardonados: el director iraní Asghar Farhadi, el actor mexicano Diego Luna, el estadounidense Woody Harrelson y el bosnio Emir Hadžihafizbegović.

El premio tuvo un significado especial para Watson: tres décadas antes, su ópera prima, Rompiendo las olas (1996), había obtenido en ese mismo festival el primer Corazón de Sarajevo competitivo de la historia, el galardón a la mejor película. La actriz, quien también presidió el jurado de la sección de largometrajes en competencia de esta edición, dedicó el premio honorífico a Katrin Cartlidge, su colega en aquella cinta, fallecida en 2002. Fue en ese escenario cargado de resonancias personales donde Watson optó por hablar, con una franqueza inusual, sobre los años que moldearon su vida.

La organización religiosa vinculada a la infancia de Emily Watson le pidió que no aceptara su debut en Rompiendo las olas, la película de Lars von Trier - REUTERS/Henry Nicholls

Lo que Emily Watson contó sobre su infancia

Watson, de 59 años, se crio ligada a la Escuela de Filosofía y Ciencias Económicas de Londres, una organización religiosa de corte conservador que promueve roles de género rígidos y tradicionales. “Nací en una familia muy cariñosa, pero crecí en una especie de secta religiosa muy estricta”, declaró ante el público del festival. “Algunas partes fueron muy felices y otras muy extrañas”, agregó.

Su pertenencia a esa institución representó, en sus primeros años, una barrera para su trayectoria profesional. “De joven era una persona muy devota. Sentía mucho esa fe. Por eso me costó un tiempo encontrar mi camino”, explicó. Fue la actuación —primero en el teatro— la que, según sus palabras, “la salvó”.

El punto de inflexión ocurrió cuando la organización se enteró de que Watson iba a protagonizar Rompiendo las olas (1996), la película de Lars von Trier en la que interpreta a Bess McNeil, una joven atrapada en una comunidad religiosa opresiva que se rebela al enamorarse de un petrolero danés. “Me llamaron y me dijeron sin rodeos que no debía hacerlo. Me dijeron que me fuera con mi falta de dignidad a otra parte”, recordó.

Emily Watson recordó que Rompiendo las olas ganó en Sarajevo el primer Corazón de Sarajevo competitivo y marcó un giro en su vida - REUTERS/Annegret Hilse

Watson describió ese momento como una ruptura dolorosa pero inevitable. “Aquí es donde me crié, donde estaban mis amigos, y lo dejé todo atrás. Estaba profundamente desconsolada, pero también sentía que el corazón se me desbordaba de libertad. Una libertad increíble”, relató. Con una imagen que resume la experiencia, dijo sentirse “como un cable que acababan de desenchufar”.

Sus padres, que no abandonaron la organización, la acompañaron al Festival de Cannes de 1996, donde Rompiendo las olas tuvo su estreno mundial. “Por un lado, me apoyaban y eran muy amables. Mi padre, al salir de la proyección, estaba blanco. Cualquier padre que viera esa película habría reaccionado igual. Pero, al mismo tiempo, no intercedieron por mí en la organización, así que fue una situación muy compleja. Pero maduramos, nos comunicamos y todo salió bien”, contó.

Durante años, Watson guardó silencio sobre ese pasado. Recién en 2016, mientras grababa la serie Chernobyl, se lo confesó a su compañero de reparto Stellan Skarsgård —quien también había protagonizado Rompiendo las olas junto a ella—. “Literalmente escupió lo que estaba bebiendo del asombro”, recordó Watson. “Se sintió como algo tan íntimo… Ni yo misma entendía lo que me estaba pasando.”

La actriz Emily Watson recibió el premio honorífico Corazón de Sarajevo en la 32ª edición del Festival de Cine de Sarajevo de 2026 - REUTERS/Annegret Hilse

Las palabras de Watson al recibir el premio

El discurso tuvo lugar en el contexto del Festival de Cine de Sarajevo, donde Watson recibió el Corazón de Sarajevo, una distinción honorífica que reconoce carreras excepcionales en el cine. Fue en ese momento que la actriz decidió hablar con una apertura sin precedentes sobre su historia personal.

Watson atribuyó esa mayor disposición a compartir su pasado tanto a un proceso personal de años como a un cambio cultural más amplio. “Me ha llevado toda una vida desentrañarlo. En 1996 no habría podido explicar nada de esto. Estaba muy a la defensiva”, reconoció. En aquella época, lo único que quería era “parecer la persona más normal y aburrida del mundo”, y la idea de que alguien se acercara a conocerla la ponía en alerta: “Dejar que alguien se acerque, dejar que alguien sepa algo sobre mí, no es seguro”, pensaba entonces.

Con el paso del tiempo, la actriz consideró que la sociedad también evolucionó hacia una mayor “comprensión sobre lo saludable que es explorar los traumas de la infancia”, algo que no era habitual a principios de los años noventa.

Emily Watson reveló en el Festival de Cine de Sarajevo que creció en una organización religiosa estricta que ella y exmiembros califican de culto - REUTERS/Mike Blake

Las películas y series más destacadas de Emily Watson

Emily Watson debutó en el cine con Rompiendo las olas (Breaking the Waves, 1996), bajo la dirección de Lars von Trier, papel que le valió su primera nominación al Oscar a mejor actriz, además de premios de la crítica en Nueva York y Europa. Dos años después, su interpretación de la chelista Jacqueline du Pré en Hilary and Jackie (1998) le reportó una segunda nominación a la Academia, así como reconocimientos en los Globos de Oro y los BAFTA.

Su versatilidad la llevó a integrarse en elencos de peso en Gosford Park (2001), de Robert Altman —donde ganó un Screen Actors Guild Award como parte del reparto—, y a protagonizar junto a Adam Sandler la aclamada Punch-Drunk Love (2002), de Paul Thomas Anderson. Otros títulos destacados de su filmografía incluyen Angela’s Ashes (1999), Red Dragon (2002), The Book Thief (2013) y La teoría del todo (The Theory of Everything, 2014).

En televisión, su actuación en la miniserie Appropriate Adult (2011) le valió el BAFTA a mejor actriz. Más tarde, su papel de Ulana Khomyuk, la física nuclear soviética en la miniserie Chernobyl (2019) de HBO, le sumó nominaciones al Emmy, el Globo de Oro y el Critics’ Choice Award. En 2024 protagonizó Dune: Prophecy, la serie precuela del universo de Frank Herbert, y en 2025 formó parte del elenco de Hamnet, una de las producciones más elogiadas de ese año.

Fuente: Infobae

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