Con la venia de títulos como La Odisea y Spider-Man: Brand New Day, una película se ha colado entre lo más taquillero del momento, sorprendiendo como no se veía en mucho tiempo. Quizás muchos no la tenían en su radar, pero El final de Oak Street se está consolidando como un blockbuster veraniego más que solvente y, sobre todo, como un feliz regreso al género de dinosaurios, tan malogrado tras las últimas entregas de Jurassic World.
El final de Oak Street es lo nuevo de David Robert Mitchell, un atípico director de Hollywood que se dio a conocer con su segundo filme, It Follows. Esta cinta fue un soplo de aire fresco para el terror, al punto de encabezar el resurgimiento del llamado terror elevado, junto a obras como Déjame salir de Jordan Peele o La bruja de Robert Eggers. A diferencia de estos colegas, Mitchell se alejó del género con Lo que esconde Silver Lake, una película aún más extraña y críptica sobre un joven en Los Ángeles que busca pistas para hallar a una chica desaparecida. El filme no tuvo el mismo éxito, y el director pasó años en el ostracismo de Hollywood, hasta que finalmente pudo estrenar este título que, aunque parece distante de su estilo, está más conectado con su cine de lo que se cree.
El final de Oak Street narra la historia de los Platt, una familia suburbana de Los Ángeles en los años 80 que se desmorona lentamente por el distanciamiento entre los padres Denise (Anne Hathaway) y Greg (Ewan McGregor), sumado a los problemas típicos de la pubertad de sus hijos. Nada de eso se compara con lo que les espera: tras un apagón en mitad de la noche, el barrio amanece rodeado de dinosaurios y otras criaturas mortíferas, como si todo el vecindario se hubiera teletransportado al Jurásico. La familia deberá permanecer unida para sobrevivir a esta amenaza y encontrar la manera de regresar a su vida normal.
Un final feliz… pero extraño
Atención: spoilers a continuación. Después de que el patriarca de los Platt es devorado por un Tyrannosaurus rex, la familia huye de su casa y halla una vía de escape en la mansión de la bibliotecaria de Oak Street. Allí se enfrentan a cocodrilos del Cretácico y a una especie de pterodáctilos, pero logran escapar por un agujero de gusano en la azotea. Este los transporta a las afueras del barrio, pero momentos antes del apagón que lo cambió todo. Denise toma entonces la rápida decisión de hacer que el Greg que sigue vivo llegue hasta las afueras. Una llamada telefónica obra el milagro; como se descubre después, no es la única que hace la ama de casa, ahora convertida en escritora de éxito tras salvar a miles de vecinos. La gran duda es: ¿qué ocurre con el resto de la familia Platt que no logró salir de la casa?
Se puede intuir que fueron teletransportados de nuevo al mundo de los dinosaurios para ser devorados, o quizás huyen en un bucle infinito. Lo que sí queda claro por el último plano es que hay una persona duplicada: Jeannette (Jordan Alexa Davis), la joven rescatada por los Platt, quien se encuentra con una versión antigua de sí misma en su realidad. La película cierra sin explicar esta paradoja, pero con ambas jóvenes presentes, abriendo la puerta a que estas anomalías puedan repetirse, tal como sugiere la hija de los Platt en varias ocasiones. Estas anomalías, curiosamente, remiten a una saga de ciencia ficción. Y no es Parque Jurásico, precisamente.

Demasiadas coincidencias en la misma calle
Se trata de la saga Cloverfield, que comenzó en 2008 con Monstruoso, de la mano del guionista Drew Goddard y el director Matt Reeves, actual responsable de los últimos proyectos de Batman. La película, todo un hito a pesar de su bajo presupuesto, presentaba una invasión alienígena sin explicación aparente, situada en un mundo distópico que continuaría con Calle Cloverfield 10 y luego The Cloverfield Paradox. Ninguna de las tres compartía personajes ni una historia lineal, pero todas estaban ambientadas en un mundo al borde del colapso por sucesos paranormales, los mismos que ocurren en El final de Oak Street y que podrían explicar esta extraña conexión.
Como se explicaba en The Cloverfield Paradox, la falla de un acelerador de partículas provocaba anomalías en el espacio-tiempo, como la llegada de los monstruos de la primera película, y también la noticia de que varios bloques de viviendas eran arrancados de la faz de la Tierra, exactamente como sucede con los Platt en El final de Oak Street. Incluso la representación de estos sucesos es idéntica: una luz cegadora de origen desconocido cae del cielo justo antes del caos. Por si fuera poco, el apellido de la familia es el mismo que el de uno de los protagonistas de la primera Cloverfield, Hud Platt (TJ Miller), lo que sugiere que podrían ser parientes.
No hay que olvidar que tanto El final de Oak Street como la saga Cloverfield son producidas por Bad Robot. Sin embargo, su máximo responsable, J.J. Abrams, se encargó de desmentir estos rumores al afirmar que «la única coincidencia es la presencia de Ewan McGregor, quien está casado con Mary Elizabeth Winstead, protagonista de Calle Cloverfield 102». Puede que Abrams no quiera prometer nada o que simplemente diga la verdad, pero cualquiera que conozca a David Robert Mitchell o haya visto Lo que esconde Silver Lake sabrá que tantas casualidades no pueden ser pura coincidencia, y que quizás detrás de los eventos paranormales haya mucho más que una vaga explicación científica.
Fuente: Infobae