Un reciente estudio de la Universidad de Birmingham ha destapado una peligrosa realidad: las tarjetas SIM, esos diminutos chips que usamos a diario, pueden convertirse en una puerta de entrada para ciberataques masivos. Más allá de simplemente conectar un teléfono a la red, estos componentes pueden ser manipulados para secuestrar móviles, vehículos e incluso cargadores eléctricos mediante una técnica que explota tecnologías que datan de los años 80.
¿Por qué una SIM es tan peligrosa?
La tarjeta SIM no es solo un ‘pasaporte’ para la red telefónica; en realidad, es un microordenador que puede comunicarse con el procesador del dispositivo y ejecutar instrucciones complejas. No solo almacena datos de autenticación, sino que también puede iniciar comunicaciones y enviar comandos, lo que la convierte en una herramienta ideal para ataques sofisticados.

El peligro radica en los comandos AT, un lenguaje de control de módems creado en los años 80 que aún se utiliza en dispositivos modernos. Los investigadores descubrieron que la SIM puede enviar estos comandos directamente al módem del teléfono o del aparato donde está instalada. Esto es posible gracias a la capacidad de la SIM de ejecutar ‘comandos proactivos’, como el RUN AT, que permite que la tarjeta tome la iniciativa y dé órdenes al hardware de comunicaciones. Si una SIM está programada de forma maliciosa, puede manipular el dispositivo sin que el usuario lo note.
El equipo de Birmingham desarrolló una herramienta llamada CATANA que prueba automáticamente si los dispositivos aceptan comandos directos desde la SIM. De 26 equipos evaluados, entre móviles y módulos de Internet de las Cosas (IoT), nueve respondieron a estos comandos, lo que demuestra que la superficie de ataque es real y tangible.
Ataques concretos con la SIM
No todos los móviles modernos son vulnerables, ya que algunos fabricantes han limitado esta función. Sin embargo, los dispositivos IoT, como los cargadores de coches eléctricos, suelen ser mucho más vulnerables porque mantienen estas puertas abiertas.

Los investigadores lograron que un cargador comercial de la marca Autel ejecutara código arbitrario en dos fases, lo que demuestra que un atacante podría manipular la recarga de vehículos eléctricos desde una SIM maliciosa. En el caso de los móviles, se demostró que era posible, con un modelo específico como el Oppo Reno 14 F 5G, forzar la conexión exclusiva a redes 2G. Estas redes son más antiguas y carecen de autenticación robusta, facilitando la interceptación de comunicaciones a través de estaciones base falsas. Además, una SIM hostil puede apagar el móvil o desconectar el módem hasta que el usuario lo reinicie manualmente, dejando el dispositivo inutilizable.
¿Cómo llega una SIM maliciosa a tu dispositivo?
Los investigadores describen varios escenarios posibles para que una SIM hostil termine en un objetivo:
- Acceso físico directo: si alguien introduce la SIM en el móvil o dispositivo.
- Instalación de un adhesivo con un chip que actúa como SIM.
- Ataques en la cadena de suministro: la SIM es manipulada antes de llegar al usuario final.
- Ataques a los sistemas internos de las operadoras de telefonía móvil.

En el caso de muchos dispositivos IoT, que suelen estar en lugares poco accesibles y expuestos, la inserción de una SIM maliciosa puede pasar desapercibida por mucho tiempo. Empresas como Qualcomm ya están trabajando para endurecer las configuraciones por defecto de la interfaz de comandos AT, pero el riesgo continúa siendo alto en millones de dispositivos que no reciben actualizaciones de firmware, especialmente en el mundo IoT.
Los investigadores alertan que la falta de atención a los ataques que se originan desde la SIM es un punto ciego en la seguridad móvil actual. Esto significa que, mientras se refuerzan otras partes del sistema, las SIM pueden seguir siendo una puerta trasera para los ciberdelincuentes si no se toman medidas específicas para protegerlas.
Fuente: Infobae