Steve Way: Actor con discapacidad brilla en Furious

A sus 35 años, Steve Way se ha consolidado como una de las voces más potentes dentro de la serie Furious, que se emite en Disney+. Su papel no solo le ha dado visibilidad, sino que le ha servido para denunciar los obstáculos que enfrentan los intérpretes con discapacidad en la industria del entretenimiento. Way asegura que, a pesar de su trayectoria, carece de agente o mánager, lo que atribuye directamente a su condición física.

Según reportó Variety, el actor sostiene que la falta de representación no se debe a falta de talento o experiencia, sino a su discapacidad. Diagnosticado con distrofia muscular a los cuatro años, Way ha participado en la serie Ramy y tuvo un papel secundario en una producción de Hulu, pero aún así no cuenta con un equipo que lo respalde.

Su frustración quedó resumida en una frase contundente: quiere “una agencia que me prostituya”. Explica que busca representación para ganar dinero y “cambiar el mundo”, en una entrevista donde no se guardó nada y criticó a las grandes estructuras de poder de la industria. Way ya tuvo un agente antes, pero esa etapa no le generó trabajos; luego firmó con otro que se mudó a una agencia distinta sin llevarlo.

Una oportunidad escrita a la medida

El giro en su carrera llegó de la mano de Elizabeth Meriwether, creadora de New Girl y The Dropout. Se conocieron en 2025 durante un panel del sindicato de guionistas sobre cuidados en pantalla. Dos meses después, Way recibió un correo del equipo de Meriwether: había escrito un papel expresamente para él.

En Furious, interpreta a Alden, el interés amoroso de una asesina en serie interpretada por Lola Petticrew. Para los demás personajes, Catherine es una sociópata; para Alden, es una amable asistente sanitaria domiciliaria que quizá oculta secretos.

El actor con discapacidad Steve Way, una de las grandes sorpresas de la serie 'Furious', disponible en Disney+

El arco de Alden combina deterioro físico, humor y dependencia. Tras enterarse de que su salud ha empeorado gravemente, decide aprovechar el tiempo que le queda: le pide matrimonio a Catherine con el anillo de su madre fallecida y termina colaborando en sus crímenes.

Way elogió que Meriwether creara un personaje con discapacidad cuya identidad no se reduce a la enfermedad o la muerte. Al leer su primera línea en el guion, “¡Pequeña zorra!”, supo que la creadora haría justicia al personaje porque también le había dado sentido del humor.

Esa perspectiva se conecta con la idea central que el actor defiende sobre el amor y los cuidados. En la serie, Alden rechaza la visión de un policía que interpreta su relación como manipulación. Way sostiene que esa lógica parte de una comprensión errónea del afecto y la dependencia mutua. Para él, “todo es transaccional”, y asumirlo puede ser emancipador para una persona con discapacidad. Argumenta que el cuidado funciona en dos direcciones y que la sociedad ha impuesto una falsedad al presentar a las personas con discapacidad como una carga.

La representación y los límites físicos en el rodaje

Way extiende esa reflexión a la vida cotidiana: coger el metro, pedir comida a domicilio o recibir cualquier servicio implica una forma de cuidado. Reconocerlo permite entender mejor la intimidad específica de las relaciones atravesadas por la dependencia. En ese marco, recupera una frase de su amigo Danny Kurtzman, también actor y productor con distrofia muscular: “El amor discapacitado es el mejor amor”. La razón, según desarrolla, está en el grado de proximidad, negociación y establecimiento de límites que exige.

Steve Way en la serie 'Furious' (Disney+)

El rodaje de Furious respondió a ese mismo principio de cuidado organizado. La producción contó con una coordinadora de accesibilidad en el set, encargada de verificar su bienestar y defender sus necesidades mientras él se concentraba en la escena. Way asegura que nunca se sintió inseguro ni desatendido. Ese respaldo le permitió centrarse en construir rutinas concretas del personaje, desde cómo se sientan dos personas una frente a otra hasta cómo resolver acciones delicadas como bañarlo o compartir una cama.

Aun así, hubo secuencias físicamente exigentes. Permanecer tumbado durante periodos prolongados le resultó incómodo, pero asumió ese malestar porque lo único que importaba era el trabajo artístico, y esa convicción, dice, es algo que nadie puede quitarle.

Steve Way en la serie 'Furious' (Disney+)

Antes de este proyecto, Way no estaba seguro de que sus tres temporadas en Ramy fueran suficientes para convencer a la industria. Tras Furious, su conclusión es más tajante: una primera oportunidad puede considerarse casualidad, pero una segunda confirma que “soy bastante bueno en esto”.

La siguiente pelea está en sacar adelante proyectos propios. Ha trabajado dos veces con estudios para desarrollar una serie creada y protagonizada por él sobre el funcionamiento interno de un centro para personas con discapacidad, con un reparto íntegramente discapacitado, escasez de cuidadores y una administración incapaz de gestionar el edificio. Tanto Apple TV como NBCUniversal rechazaron el proyecto.

También quiere llevar su monólogo al siguiente nivel. Aspira a encabezar su propia gira, aunque reconoce que encontrar salas accesibles es difícil; ya tiene escrito y grabado un espectáculo completo, pero todavía no ha encontrado una plataforma dispuesta a convertirlo en un especial.

El póster promocional de la serie Furia muestra el rostro de Emmy Rossum en primer plano y la silueta de una mujer, anunciando su disponibilidad en Hulu y Disney+. (Disney+)

Way dice que se ha insensibilizado ante las negativas porque nunca han dejado de llegar. Ni siquiera cuando le hablan de posibles reuniones para su serie espera que el interés se traduzca en un acuerdo. Con Furious, no creyó del todo que volvería a la televisión hasta su primer día de rodaje.

La perspectiva vital también pesa en esa cautela. Ha recordado a Variety que de joven le dijeron que no viviría mucho tiempo, que estuvo a punto de morir a los 14 años y que no se suponía que fuera a pasar de los 18; después, a los 25, los médicos le dijeron que estaba bien y se encontró ante una pregunta inesperada sobre qué hacer con esa vida que no esperaba tener.

Desde entonces, sigue contando chistes. Ahora, por primera vez, también tiene una publicista, una ayuda que define como “maravillosa” porque le permite responder correos en lugar de enviar cada día mensajes para perseguir las pocas oportunidades disponibles para actores con discapacidad. “Es agotador”, admite. El café expreso ayuda. El vodka también. Pero dice que no puede vivir de eso para siempre.

Fuente: Infobae

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